Política

Cambio de rumbo en el Gabinete: Milei se «macriza» con Santilli y Ravier tras la salida de Adorni

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La salida de Manuel Adorni del gobierno nacional, tras definirse a sí mismo como “un pedazo de Milei”, simboliza el fin de la fase “antisistema” de la administración libertaria. Su reemplazo por Diego Santilli como ministro coordinador y Adrián Ravier como vocero presidencial, sugiere un giro pragmático de Javier Milei, quien parece ceder ante la necesidad de construir consensos y tender puentes con la política tradicional.

La resolución de esta crisis expuso una faceta conocida del Presidente: su tendencia a priorizar la razón, pero también su capacidad de adaptarse cuando la situación lo requiere. Al aceptar la renuncia de Adorni, Milei parece haber escuchado a quienes le aconsejan un acercamiento a las leyes de la política, buscando apoyo y un clima social más apacible.

Este cambio contrasta fuertemente con las declaraciones iniciales de su presidencia, donde Milei criticaba duramente el “consenso” y lo vinculaba con la “corrupción” y el “toma y daca”. La llegada de Santilli, con su “músculo político” y “oficio”, como lo describió el propio Presidente, parece corroborar la idea de que una parte de la postura original se fue con Adorni.

La jura de Santilli contó con la presencia de 13 gobernadores provinciales, una señal clara de la voluntad de diálogo que se busca instalar. Estos mandatarios, que en el pasado sufrieron la postura rígida de Adorni, ven en Santilli un lenguaje común y la esperanza de obtener los recursos necesarios para sus gestiones, así como un pacto de asistencia mutua de cara a las elecciones del próximo año.

La sombra del Pro y la nueva estrategia

El nuevo esquema, si logra consolidarse, podría reconfigurar a La Libertad Avanza (LLA) y acercarla al electorado que históricamente representó Juntos por el Cambio. Tras capitalizar el voto del PRO, la pregunta es si LLA se transformará en una versión renovada de esa fuerza política. El Gabinete actual ya cuenta con una mayoría de exfuncionarios del macrismo, y figuras como Sandra Pettovello y Mario Lugones son de los pocos ministros originales que no provienen de la política tradicional.

La crisis de Adorni y las fragilidades económicas habían alimentado la esperanza de algunos sectores de construir una alternativa electoral liberal “sin Milei”. Sin embargo, al posicionar a Santilli, el Presidente parece buscar un “macrismo sin Macri”, donde la estridencia se reserve para su figura. Un diputado libertario bromeó al respecto: “Seremos el Pro con guitarra eléctrica”.

Este cambio estratégico también se refleja en el discurso presidencial, que ya no utiliza descalificativos como “los amarillos fracasados” para referirse al PRO. Aunque Milei ha concentrado sus críticas en Mauricio Macri, acusándolo de estafar a los argentinos con el reperfilamiento de la deuda de 2019, la dinámica general apunta a un tablero político nuevamente polarizado, con el oficialismo ampliado por aliados provinciales, y el peronismo de matriz kirchnerista como contraparte.

Para consolidar este escenario, será crucial una delicada ingeniería de pactos. Las provincias, ahogadas por el ajuste, necesitan fondos y un repunte de la actividad económica. Los gobernadores tienen la llave para la reforma electoral, fundamental para el objetivo libertario de eliminar las primarias obligatorias.

Economía y la vara moral

Los datos económicos recientes presentan un panorama complejo. Si bien la baja de la inflación y el dólar bajo control son banderas del Gobierno, los “mejores 18 meses de la historia” prometidos por Luis Caputo no terminan de materializarse. La recaudación de junio cayó un 7,1% interanual, la morosidad bancaria aumentó, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) volvió a caer en abril y la inversión se redujo por cuarto trimestre consecutivo. Estos indicadores sugieren que la confianza sigue siendo un déficit estructural que la fe de Milei en los mercados no logra revertir.

Santilli se propone aplicar las herramientas de la política tradicional para complementar lo que el ajuste no puede lograr. La incógnita es si tendrá margen de maniobra para ceder a los pedidos de los aliados, especialmente considerando la influencia de Caputo en la relación con los gobernadores. El ministro de Economía, hasta ahora, ha sido reticente a abrir la mano en términos de gasto.

La “moral como política de Estado”, concepto que Milei ha defendido para justificar la superioridad del capitalismo, se vio afectada por el caso Adorni. Las denuncias sobre la compra de propiedades, refacciones de lujo, omisiones en declaraciones juradas y el uso de empleados para favores personales, contrastan con el discurso oficial. A pesar de estas acusaciones, Milei defendió a Adorni, atribuyendo su salida a una “carnicería mediática” en lugar de cuestionar sus acciones.

Esta postura no es nueva. Milei ha mantenido su apoyo a figuras como José Luis Espert, investigado por pagos de un empresario acusado de lavado de dinero; a Mauricio Novelli y Hayden Mark Davis, creadores del criptoactivo $LIBRA; y a su exabogado Diego Spagnuolo, quien fue grabado describiendo un sistema de coimas. El fin del ciclo de Adorni marca un antes y un después en la política libertaria, pero la duda persiste sobre si el Presidente realmente ha reflexionado sobre las implicancias de estas situaciones.

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