Juicio Loan: la madre reclamó a una acusada «qué hicieron» con su hijo y se descompensó
María Noguera, madre de Loan Danilo Peña, exigió respuestas a Laudelina Peña, una de las acusadas por la desaparición de su hijo, durante la tercera semana del juicio oral en el Tribunal Oral Federal de Corrientes. “Diga qué hicieron con mi hijo”, reclamó Noguera de pie, frente a los jueces y con la mirada fija en Laudelina. Minutos después, la madre se descompensó, lo que obligó a interrumpir la audiencia y trasladar a la acusada a una sala contigua para bajar la tensión.
Este fue el momento más dramático de la jornada en el proceso por la desaparición de Loan, visto por última vez el 13 de junio de 2024 en el paraje Algarrobal, en 9 de Julio, Corrientes. Dos años después, sus padres declararon por primera vez ante los 17 imputados, en una audiencia que la fiscalía había anticipado como “muy emotiva”.
María Noguera respondía preguntas de las defensas cuando afirmó que Laudelina Peña y Carlos Pérez, capitán de navío retirado y también acusado, saben dónde está su hijo. Pérez reaccionó casi a los gritos: “Yo no sé nada”, lo que llevó al presidente del tribunal a llamar al orden. Previamente, al ser interrogada por el abogado Richard Vallejos, defensor del excomisario Walter Maciel, la madre había planteado, con la voz quebrada: “Que digan qué pasó”. Y agregó, dirigiéndose a los acusados, que ellos saben dónde están sus hijos y hasta qué comen, mientras ella no sabe nada de Loan.
El tramo más tenso llegó cuando le tocó responder a Mónica Chiribín, abogada de Laudelina. María le recordó una frase que le había dicho en mayo: que su excuñada “todavía la está esperando”. Y remató: si Laudelina sostiene que fue un accidente, que diga dónde quedó el cuerpo de Loan. “Acá estoy”, repitió. Cerca de las 14, la audiencia debió cortarse. María, visiblemente conmocionada, le exigió directamente a Laudelina que contara qué habían hecho con el chico. El tribunal decidió retirar a la acusada de la sala y se dispuso un cuarto intermedio tras más de dos horas de testimonio.
El testimonio del padre y las acusaciones a la familia
Antes que su pareja, había declarado José Peña durante dos horas ante los tres jueces y todas las partes del proceso. Abrió su testimonio con un pedido directo: que quienes saben la verdad la cuenten, que se arrepientan.
El padre del niño desaparecido apuntó contra su propia hermana, Laudelina. Dijo que el día de la desaparición la vio alejarse del grupo, nerviosa, algo que en ese momento le llamó la atención. También mencionó a Antonio Benítez, pareja de Laudelina: lo cruzó en la tranquera y notó que también estaba nervioso, con la excusa de que volvía de la localidad de Paniagua.
El tramo más comprometedor de su declaración fue para el excomisario Walter Maciel. José contó que lo vio esa misma tarde y que el policía le pidió que se quedara tranquilo, que esperara, que ya lo iban a buscar. Le preguntó por dónde habían salido los chicos y qué había pasado. Según el relato del padre, Laudelina había instalado al día siguiente de la desaparición la versión de que todo fue un accidente.
José cerró su testimonio con una frase que resume el reclamo de la familia desde hace dos años: no saber si su hijo está vivo o muerto le “genera una angustia que no tiene nombre”.
Un proceso judicial con tropiezos y demoras
La audiencia en la que brindaron testimonio los padres de Loan llega en medio de un proceso que acumula tropiezos desde el primer día. El debate, que se desarrolla en una dependencia del Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional, arrancó con la inasistencia del psicólogo tucumano Federico Rossi Colombo, uno de los diez imputados por entorpecimiento de la investigación. Fue declarado en rebeldía, se ordenó su detención y horas después reapareció por videollamada, sin abogado, alegando que no tenía dinero para viajar ni para pagar un defensor.
Ese episodio obligó al tribunal a dar marcha atrás, reincorporarlo al proceso y, días más tarde, a reiniciar por completo la lectura de la acusación contra los 17 imputados. La medida generó el enojo del fiscal Carlos Schaefer, que llegó a pedir la detención de todos los acusados excarcelados para evitar maniobras dilatorias. El planteo fue rechazado, aunque el tribunal dispuso que todos los imputados no detenidos se presenten una hora antes del inicio de cada jornada.
A esos incidentes se sumaron fallas reiteradas de conexión —Mónica Millapi, una de las principales acusadas por la sustracción del niño, sigue el proceso por videollamada desde Neuquén, bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica— y al menos una ausencia injustificada, la de Alan Cañete, que llegó media hora tarde a una audiencia y adujo un malestar repentino. Una de las jornadas debió suspenderse por completo y reprogramarse, postergando justamente la declaración de los padres.
El propio expediente explica buena parte de las demoras: son 17 imputados, divididos en dos causas unificadas —siete acusados por la sustracción y el ocultamiento de Loan, diez por presunto entorpecimiento de la investigación, retención de testigos, falso testimonio y usurpación de títulos—, con más de 90 cuerpos y cerca de 900 páginas de prueba. El tribunal está integrado por los jueces Fermín Ceroleni, Eduardo Belforte y Simón Bracco.
La fiscalía, a cargo de Carlos Schaefer y Tamara Pourcel, había pedido medidas para evitar la revictimización de José y María durante sus testimonios: que los acusados abandonaran la sala mientras declaraban, que las preguntas se formularan por escrito y que se instalara un biombo para impedir el contacto visual directo. El tribunal rechazó esas tres solicitudes. Solo dispuso que los imputados evitaran cruzar la mirada con los padres, una indicación que quedó librada a la voluntad de cada uno. Fue en ese contexto, sin pantalla de por medio, que se produjo el cruce verbal entre María Noguera y Carlos Pérez.
Con la declaración de José Peña y María Noguera, el juicio ingresó en lo que la querella define como su tramo central. La próxima testigo marcada en el calendario será la abuela Catalina Peña, en cuya casa se realizó el almuerzo previo a la desaparición del menor. También deberán declarar los hermanos de Loan y otros familiares directos presentes aquel 13 de junio. La fiscalía sostiene que el objetivo del debate es quebrar lo que definen como un pacto de silencio entre los acusados. Por ahora, el tribunal —entre suspensiones, problemas técnicos y planteos defensivos cruzados— todavía no logró estabilizar el ritmo de las audiencias. Los padres de Loan, mientras tanto, siguen esperando una respuesta que el expediente, dos años después, no terminó de darles.

