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Alerta roja: suelos argentinos están «en el mayor problema productivo» por falta de nutrientes

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Los suelos agrícolas de Argentina exhiben un panorama crítico, con déficits alarmantes de nutrientes que encienden las alarmas entre los técnicos del sector. Mapas recientes elaborados por el INTA y Fertilizar AC muestran amplias regiones del país teñidas de rojo, indicando niveles de nutrientes cercanos a la insuficiencia, un contraste marcado con la situación de hace 20 o 30 años.

El ingeniero agrónomo Daniel Ploper, investigador emérito y exdirector del INTA Obispo Colombres con más de cinco décadas de experiencia, calificó esta situación como el problema más importante para la producción agropecuaria nacional. “Viendo lo que está ocurriendo en el país, el tema que más me aflige, el que considero clave para la producción agrícola, particularmente en la zona central, es el tema de la nutrición y de la falta de fertilización que hay, la falta de reposición de esos nutrientes”, afirmó Ploper en diálogo con Clarín Rural.

Fósforo, el nutriente más comprometido

El experto señaló que la principal causa de este deterioro es la falta de reposición de los nutrientes que se extraen con cada cosecha. En el caso del fósforo, por ejemplo, el 60% de los lotes presenta niveles cercanos a la insuficiencia. Argentina se posiciona como uno de los países productores de granos con menor tasa de reposición de nutrientes, tanto en general como de fósforo en particular. Esta práctica, según Ploper, está “consumiendo” el recurso natural del suelo, una ventaja comparativa que el país posee a nivel mundial.

“Cuando uno comenta que el productor argentino puede sobrevivir, en el caso de soja, con retenciones que estuvieron en el 33% y ahora en 24% con investigadores o con productores extranjeros, no pueden entender cómo puede hacerlo. En otros países, inclusive, lo subsidian. Pero eso lo estamos haciendo a expensas de algo que se llama suelo, que es el recurso natural con el que fuimos bendecidos en comparación con otras regiones del mundo”, analizó el experto.

El impacto de esta deficiencia es directo en la productividad. Ploper ejemplificó con la soja, donde la brecha de rendimiento entre la producción potencial y la real alcanza el 28%, lo que se traduce en una pérdida de 900 kilos por hectárea. Esto se debe a que solo la mitad de los lotes se fertiliza, y los suelos ya no pueden proveer los nutrientes necesarios para las plantas como lo hacían décadas atrás.

Causas y posibles soluciones

Los motivos detrás de la falta de fertilización y reposición de nutrientes son multifactoriales. Incluyen desde la falta de conocimiento y mitos, hasta limitaciones económico-financieras y negligencia. Sin embargo, uno de los argumentos más recurrentes entre los productores es la escasa rentabilidad que les deja la actividad, presionada por la alta carga impositiva. A pesar de esto, Ploper insistió en que existen estudios que demuestran el retorno de la inversión en fertilizantes, considerándolo una decisión empresarial estratégica.

Para revertir este empobrecimiento de los suelos, el investigador enfatizó la urgencia de adoptar un “plan más agresivo” que no solo frene el consumo, sino que también apunte a devolver los nutrientes al suelo. Esto implica una fuerte inversión en educación y difusión de información, donde los medios de comunicación y los extensionistas juegan un rol clave. Además, Ploper subrayó que esta tarea no puede recaer únicamente en las empresas de fertilizantes, sino que requiere de “políticas de estado que sostengan firmemente el proceso de recuperación de los suelos”.

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