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Crisis arrocera: el aumento del gasoil pone en jaque a productores entrerrianos

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Los productores arroceros de Entre Ríos, principal provincia productora de Argentina, enfrentan una situación crítica que podría llevar a muchos a abandonar la siembra este año. El fuerte aumento del costo del gasoil, sumado a precios estancados del cereal y la ausencia de líneas de crédito, ha alterado por completo la ecuación económica del cultivo, que es intensivo en el uso de combustible.

Desde la Federación Agraria Argentina (FAA), advierten que, sin herramientas de financiamiento adecuadas, la cantidad de productores podría reducirse drásticamente, intensificando la concentración de la actividad que ya se observa desde hace décadas.

El impacto del gasoil y los números que no cierran

Luciano Challio, productor arrocero y presidente de la filial San Salvador de la Federación Agraria Argentina (FAA), describió la situación como “un año bastante complejo”. Explicó que, al planificar la campaña, el costo del gasoil rondaba los $1600 por litro, pero al momento de la cosecha y los pagos, el combustible había trepado a $2400. “Nos cambió totalmente la ecuación. Eso nos dejó fuera de contexto para poder afrontar la próxima campaña”, afirmó.

El arroz es uno de los cultivos más dependientes del gasoil, especialmente en zonas como San Salvador, donde la producción bajo riego con pozos profundos requiere mantener los lotes inundados durante unos 100 días. Challio detalló que se gastan entre 400 y 600 litros de gasoil por hectárea. Si antes el combustible representaba el 32% del costo de producción, este año escaló a cerca del 54%.

A este incremento se suma el estancamiento del precio del arroz cáscara, que se paga entre 250 y 270 pesos el kilo, un valor similar al del año pasado. Los cálculos de los productores indican que hoy necesitan obtener entre 12.000 y 12.500 kilos por hectárea para cubrir los costos, cuando el rendimiento promedio de la zona es de unos 8500 kilos. “Estamos 4000 kilos abajo”, resumió Challio.

Menos exportaciones y pedidos de financiamiento

El escenario local se agrava con un desempeño negativo en el frente externo. Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, elaborado para el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), revela que el complejo arrocero exportó US$98,3 millones entre enero y mayo de 2026, lo que representa una caída del 19% respecto al mismo período del año anterior. Solo en mayo, las ventas externas retrocedieron un 27% interanual, y el valor promedio de exportación bajó de US$515 a US$481 por tonelada.

Frente a este panorama, el sector ha buscado desesperadamente alternativas de financiamiento. “Hemos hablado con Economías Regionales de la Nación y con gente del Banco Nación para ver si podíamos conseguir algún crédito, por lo menos para salir de este año y sembrar nuevamente, pero no hemos tenido respuesta”, sostuvo Challio. El pedido apunta a obtener capital de trabajo con tasas accesibles, ya que implantar una hectárea de arroz demanda actualmente alrededor de US$2300.

A pesar de la crisis, existe una expectativa de mejora en el mercado internacional para el próximo año. Challio señaló que India, principal exportador mundial, tendría una producción menor por cuestiones climáticas y Estados Unidos reduciría el área sembrada. Además, compradores de Centroamérica mantienen el interés por el arroz argentino debido a su calidad. Sin embargo, enfatiza:

“El problema no es producir; el problema es que hoy no tenemos capital para seguir produciendo”.

Impacto en la cadena productiva y el empleo

La preocupación se extiende más allá de los productores. Challio recordó que hace poco más de dos décadas había cerca de 900 productores arroceros en Entre Ríos, mientras que hoy quedan apenas 135. “Cada vez somos menos. Hay una concentración de la actividad y este año ojalá quedemos la mitad de los productores”, advirtió.

En San Salvador, alrededor del 70% de toda la cadena arrocera, desde la producción hasta la industrialización, se desarrolla en la región, lo que significa que la crisis ya está impactando sobre el empleo. “Ya hay despidos en los molinos arroceros porque los números no cierran”, dijo el dirigente.

Algunos productores analizan reemplazar el arroz por otros cultivos, pero esta alternativa tampoco es sencilla. “Estas tierras son ideales para arroz. Podemos hacer algo de soja o maíz, pero no tienen el mismo potencial y, además, esos cultivos no generan todo el valor agregado que tiene el arroz. Acá el arroz se seca, se industrializa y se mueve toda una cadena”, explicó Challio, quien concluyó: “Somos muy buenos produciendo, pero hoy estamos quedando fuera de juego”.

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