Impacto político: el «caso Adorni» complicó al Gobierno y reconfiguró la estrategia comunicacional
La reciente difusión de imágenes que muestran valijas con dólares en el vestidor del exintendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, volvió a sacudir al peronismo bonaerense. Este nuevo episodio, que se suma al escándalo de las fotos en el Mediterráneo en 2023, ha impactado a Insaurralde en un momento en que intentaba mantener un bajo perfil tras ser exonerado de cargos públicos.
A pesar de su alejamiento de la primera línea política, Insaurralde sigue siendo un actor con influencia en el peronismo de la tercera sección electoral, en la Cámara de Diputados y en la administración de Axel Kicillof. Mantiene vínculos con figuras como Carlos Alberto Gallo, director provincial de Lotería y Casinos, y su exsecretaria privada, María Victoria Bourio, conserva un cargo relevante en el municipio de Lomas de Zamora, ahora bajo la conducción de Federico Otermín.
La aparición de las imágenes en el guardarropa de San Vicente, publicadas por Diego Cabot, golpeó no solo a Insaurralde, sino a todo el peronismo. Este suceso se dio justo cuando la oposición intentaba capitalizar el caso del vocero presidencial, Manuel Adorni, por la justificación de sus bienes. Si bien la magnitud de ambos episodios no es comparable, la revelación del guardarropa de Insaurralde reavivó la indignación social en un contexto de ajuste económico, tal como lo señaló el empresario Marcos Galperin en redes sociales al contrastar ambos casos.
El costo político del «caso Adorni» para el Gobierno
La situación de Manuel Adorni, con la investigación del fiscal Guillermo Marijuan (mencionado en la fuente como Pollicita), generó un costo político significativo para el Gobierno, incluso dentro de su propio espacio. La insistencia en mantener al funcionario mientras avanzaba la investigación afectó al equipo económico y dificultó la celebración de noticias positivas, como la baja del riesgo país. La frase del presidente Javier Milei en España, donde afirmó estar dispuesto a echar a Adorni si la Justicia lo declaraba culpable, fue celebrada en chats internos de diputados oficialistas, reconociendo el peso del tema en la agenda pública.
El Gobierno realizó un esfuerzo considerable para contener el efecto legislativo del caso Adorni, logrando la aprobación de tres leyes, una media sanción y resistiendo una interpelación y moción de censura. Sin embargo, la situación generó fricciones internas, como lo evidenció la reacción de Martín Menem ante la ausencia de un diputado para una votación clave. El propio Menem admitió que las preguntas sobre Adorni eran recurrentes en su provincia, La Rioja.
Cambio de estrategia comunicacional y desafíos económicos
En este contexto, la Casa Rosada reconoce la necesidad de una nueva etapa comunicacional. Las recientes designaciones de Fabián Fernández como secretario de Comunicación y Adrián Raiver como vocero presidencial, ambos con perfiles más conciliadores, sugieren un giro hacia conferencias de prensa menos confrontativas, buscando una formalidad equiparable a la de la Casa Blanca. Esta decisión, que podría responder a la propuesta de figuras como Sandra Pettovello de recomponer el vínculo con el periodismo, buscará recuperar el protagonismo del Gobierno que se vio opacado por el caso Adorni.
La apuesta central del Gobierno sigue siendo la economía. La estabilidad cambiaria es una condición necesaria para el éxito, especialmente de cara a las elecciones de 2027, que el JP Morgan ya identifica como un factor clave para el mercado. El ministro de Economía, Luis Caputo, se muestra tranquilo con el dólar, buscando aprovechar el alza actual para descomprimir la actividad fabril sin afectar los precios.
El éxito económico será determinante para el respaldo de la clase media y, consecuentemente, para el futuro de PRO. La incertidumbre sobre una posible tercera fuerza en 2027 si el Gobierno tiene éxito complejizó la estrategia legislativa de los macristas frente al caso Adorni. Dirigentes como Fernando de Andreis y Cristian Ritondo han expresado su descontento y distanciamiento. Mauricio Macri, consciente del peso de la economía, se mantiene en silencio y toma distancia, incluso de figuras como Claudio Tapia, líder de la AFA, a quien evitó en un evento público. La historia, en este sentido, enseña que un “piantavotos” debe ser ocultado si no se puede prescindir de él, evitando la inmolación política.

