Emoción en el Perito Moreno: así sonó el Himno Nacional Argentino con guitarra eléctrica
EL CALAFATE.- El frío de la Patagonia, que desafina guitarras y entumece los dedos, no fue impedimento para Joaquín Sturzenbaum. El joven músico, de 24 años, se propuso un objetivo ambicioso: grabar el Himno Nacional Argentino sobre el hielo del glaciar Perito Moreno antes del primer partido de la selección argentina en el Mundial 2026.
Equipado con su guitarra eléctrica celeste, una computadora y un dron, Sturzenbaum se enfrentó a las bajas temperaturas y la rápida descarga de baterías, con apenas unas horas de luz para concretar la hazaña. “En cuanto arranqué a tocar, estaba tan feliz que ni me acordé del frío”, cuenta a LA NACION, ya con la satisfacción de haber cumplido su sueño.
El músico, que divide su vida entre Santa Cruz y Buenos Aires, es licenciado en Turismo por la Universidad del Salvador, pero su verdadera pasión es la música. Trabaja en un campo patagónico para financiar su proyecto artístico, buscando entrelazar sus mundos en cada composición. La idea de interpretar el himno en un escenario tan imponente surgió tras un show en Buenos Aires, con el deseo de dar a conocer su música y transmitir un mensaje patriótico desde un lugar genuinamente patagónico. La cercanía del Mundial consolidó la idea: el glaciar y el himno, símbolos nacionales, unidos por el fútbol.
La logística de una grabación glacial
La concreción de este proyecto requirió semanas de trámites y permisos. Sturzenbaum obtuvo la autorización de la intendencia del Parque Nacional Los Glaciares y contó con el apoyo logístico de Hielo y Aventura, la empresa que opera las excursiones en el glaciar. Para la ocasión, creó una versión del himno con arreglos propios, inspirada en las melodías de cancha que acompañan a la selección argentina. “Quería una versión que comunicara la esencia de lo que somos como proyecto, a la altura de lo que es el glaciar”, explica.
El día de la grabación, Joaquín y su equipo pasaron cinco horas en el hielo. Su padre, Juan, lo acompañó como camarógrafo con el celular, mientras un dron capturaba las imágenes aéreas. Los guías de la empresa brindaron asistencia, marcando los caminos y los tiempos de pausa, ya que, a pesar de ser junio, algunos grupos realizaban trekking sobre el glaciar.
El clima cambiaba cada 20 minutos. Sturzenbaum conectó su guitarra eléctrica directamente a una placa de audio, que a su vez estaba conectada a su computadora. “Cero contaminación auditiva”, asegura, destacando la pureza del sonido en ese entorno único. Una vez con el material grabado, dos equipos se encargaron de la producción, mezcla y mastering, sumando las voces y coros de Catalina Rey. Una semana después, el video estaba listo y fue lanzado el día previo al primer partido de la selección argentina.
Ruta Cero: el proyecto que nace del campo
Nacido en Río Gallegos, Joaquín Sturzenbaum fue introducido al trabajo de campo por su padre desde los 11 años. Aprendió las tareas en estancias como La Querencia y Santa Teresita, desarrollando habilidades que van desde la clasificación de animales hasta la reparación de tractores. “En el campo tenés que hacer de todo”, comenta, reflejando una vida de logística y constantes viajes.
Esta experiencia rural es el motor de Ruta Cero, su proyecto musical. El nombre simboliza ese camino interior, donde termina el asfalto y comienza el ripio, un lugar donde, como le dijo su productor Damián Silva, “la Patagonia no te da nada, pero te da todo”. Para Sturzenbaum, es un llamado a la reconexión con la esencia propia, a buscar la felicidad y el crecimiento personal, una filosofía que también le inculcó su abuelo, Heinz Sturzenbaum, conocido productor de campo, quien siempre le recuerda: “no hay que conformarse, siempre tenés que buscar algo mejor”.
Musicalmente, Sturzenbaum se nutrió de Andrés Calamaro, Pink Floyd y Coldplay, para luego explorar el blues de BB King y Clapton, y referentes nacionales como Charly García y Spinetta. Todo esto confluye en Ruta Cero, un rock con raíces criollas y textura patagónica, que mezcla inglés y español. Su primer disco, “When you least expect it”, se lanza en etapas y es completamente autofinanciado. Lo que gana trabajando con las ovejas se invierte en horas de estudio, mezclas, diseño gráfico y el pago a los músicos que lo acompañan. La imagen del rockero que esquila ovejas y graba el himno en un glaciar, aunque pueda parecer singular, se integra con naturalidad en la vida de Joaquín Sturzenbaum.

