Crisis en el Gabinete: Inminente salida de Manuel Adorni y Diego Santilli pica en punta para reemplazarlo
Manuel Adorni dejará de ser el jefe de Gabinete de Javier Milei. Así lo entienden todas las fuentes consultadas en la Casa Rosada, aunque la decisión final espera una conversación clave con el Presidente, quien tocó suelo argentino a las seis de la mañana de este sábado, proveniente de España.
La salida de Adorni, que se formalizaría como una renuncia, cobró fuerza el viernes por la tarde, mientras Milei volaba de regreso a Buenos Aires. Su hermana y secretaria general, Karina Milei, principal impulsora de Adorni tras las elecciones del año pasado, estuvo activísima hasta altas horas de la noche del viernes, delineando la reestructuración del organigrama del gobierno libertario.
Adorni venía siendo azotado por los problemas en torno a sus viajes y su crecimiento patrimonial desde que es funcionario público. A pesar de las explicaciones insatisfactorias, el Presidente intentó sostenerlo hasta último momento, incluso declarando desde España el viernes por la mañana que solo lo echaría si la Justicia certificaba su culpabilidad en casos de corrupción. Sin embargo, en la Casa Rosada el clima era distinto, con la certeza instalada de que Adorni ya no integraría más las filas del Poder Ejecutivo.
Este sábado, según fuentes cercanas, Milei y Adorni se reunirían en la quinta de Olivos para ultimar la decisión.
Los posibles reemplazos y la nueva estructura
Por ahora, una dupla pica en punta para el reemplazo. El ministro del Interior, Diego Santilli, se encargaría de la Jefatura de Gabinete, según refieren distintas fuentes oficialistas. De confirmarse, esta sería la segunda vez que Santilli oficia de «pararrayos» en un momento crítico para los libertarios, ya que antes había reemplazado a José Luis Espert cuando fue bajado de la candidatura a diputado nacional.
En paralelo al ascenso de Santilli, el Gobierno reactivaría el esquema de vicejefatura de Gabinete que supo tener con la dupla Guillermo Francos y Lisandro Catalán. Promoverían a Ignacio Devitt, hasta ahora secretario de Asuntos Estratégicos, para ocupar la vicejefatura de Gabinete y absorber las funciones del Ministerio del Interior. El rango exacto de Devitt no está cerrado hasta que se firme el decreto de promoción, pero de momento aseguran que esa es la forma que más convence.
Devitt, exgerente de Philip Morris y con orígenes en la Juventud de Pro, llegó al Gobierno promocionado por Adorni, con quien tiene un vínculo de larga data. Los Milei no lo conocían, pero rápidamente lo sumaron a las reuniones de mesa política. Siempre activo en Balcarce 50, con su estilo amable y bajo perfil, Devitt escaló posiciones e influencia en el Gobierno, sobre todo en las negociaciones para sacar las leyes.
Las razones de una salida anunciada
El viernes, luego del mediodía, las voces que siempre se encargaron de negar la salida de Adorni comenzaron a responder con puntos suspensivos. Después, por la tarde, los mismos funcionarios asumieron que había llegado el momento de la eyección.
“No se puede gestionar así”, refirieron a LA NACION en las más altas esferas de Balcarce 50, como justificativo.
Las definiciones de Karina Milei fueron trascendentales, ya que Adorni era parte de su círculo de fidelidad.
En las dependencias del estratega Santiago Caputo advertían hace tiempo sobre el peso negativo de sostenerlo en el Gobierno, pero temían que su reemplazante fuera aún más «karinista» que el exvocero. Santilli, el principal candidato a reemplazarlo, es considerado un equilibrista.
Un nuevo hito esta semana mostró cómo la gestión siguió complicándose por la decisión de mantener a Adorni en su puesto. En el Senado, el oficialismo no pudo imponer el debate de la ley de propiedad privada porque, si habilitaba el quorum, la oposición iba a avanzar con la interpelación y la moción de censura contra Adorni. Además, en el Gobierno hay un fuerte convencimiento de que el miércoles próximo, cuando en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado se trate la interpelación, el hasta ahora jefe de Gabinete no iba a poder evitar un resultado desfavorable.
“No pasa el Senado”, refirieron en los pasillos de la Casa Rosada cuando la salida de Adorni ya era vox populi.
La renuncia del secretario de Prensa, Javier Lanari, mano derecha de Adorni, también marcó el camino. Justamente, el mismo día en que tomó fuerza que Adorni se iba, la Casa Rosada inauguró una nueva narrativa con la presentación en sociedad del vocero, Adrián Ravier, quien viene a ser el nuevo frente comunicacional, dejando al jefe de Gabinete sin una de sus funciones principales.
Las polémicas que precipitaron la decisión
La llegada del tándem Ravier y Fabián Fernández, en reemplazo de Lanari, no logró sacar de agenda las revelaciones sobre las compras del jefe de Gabinete. El viernes mismo, LA NACION reveló que Adorni adquirió en agosto aparatos para videojuegos con tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban para él, por $5.848.589, cuando cobraba en bruto $3.584.006.
A lo largo de los meses, hubo primero en el Gobierno un intento por instalar que el tema pasaría, como ocurrió con otros escándalos. Pero no pasó. Las novedades coparon la escena mediática, motivadas por las incongruencias en el discurso de quien había sido la principal espada de la comunicación libertaria: pregonaba austeridad, pero su vida no se condecía con eso.
Todo arrancó en marzo, cuando para la Argentina Week, Adorni subió a su esposa, Bettina Angeletti, al viaje oficial hacia Estados Unidos. Después, apareció un video suyo yéndose a Punta del Este, Uruguay, en el avión privado de su amigo y contratista de la TV Pública, Marcelo Grandio. Con el tema judicializado, poco a poco se conocieron distintos consumos y viajes de Adorni desde que asumió la gestión pública, así como que tenía fondos y propiedades sin declarar frente a la Oficina Anticorrupción.
En una de sus últimas movidas, el jefe de Gabinete saliente rectificó sus anteriores declaraciones juradas y dio una entrevista en la que intentó justificar su nivel de vida con un incremento patrimonial supuestamente motivado por inversiones en bitcoins. Horas antes, tanto él como su esposa se sumaron al Régimen Simplificado de Ganancias, paso previo e indispensable para entrar al blanqueo.
Desde ese momento en adelante, todo el Gabinete no hizo más que agitar su expulsión. Indignados y convencidos de que la permanencia de Adorni interrumpía la gestión, los ministros sumaron injerencia para que se fuera, a la vez que los hermanos Milei lo subían a fotos y visitas oficiales para ratificarlo. La oposición, a través del Congreso, también hizo lo propio. Pero Milei siempre alegó que no iba a soltarle la mano a alguien que consideraba honesto y cargó cañones contra los medios, acusándolos de fogonear su salida. Voz cantante de la embestida puertas adentro fue la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista, la primera en despegarse públicamente del funcionario en desgracia.

