Política

Crisis en el Gabinete: el «punto de quiebre» de los Milei y la salida de Manuel Adorni

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“El punto de quiebre fue el jueves”, coinciden altas fuentes de la Casa Rosada al referirse al momento en que los hermanos Javier y Karina Milei perdieron las certezas sobre la continuidad de Manuel Adorni como jefe de Gabinete. La salida del funcionario, encumbrado el año pasado tras las elecciones, se ultimó el viernes, con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, activamente involucrada en Casa Rosada y el presidente Javier Milei de regreso de su viaje a España.

Voces del Gobierno consultadas por LA NACION señalan dos factores clave que influyeron en la decisión. Uno fue el desgaste personal de Adorni, afectado por casi cuatro meses de revelaciones sobre gastos e incrementos patrimoniales, que contrastaban con su discurso público de austeridad. El otro, la imposibilidad de avanzar en el Congreso, con especial énfasis en el Senado, sin que su permanencia comprometiera la gobernabilidad.

Quienes trataron a Adorni en sus últimas jornadas lo notaron “realmente tocado”. Afirman que le afectaron particularmente las apariciones a cuentagotas de los consumos desde que asumió la función pública, así como los gritos de la gente en la vereda de su edificio. “No da más, estaba cocinado, muy golpeado. En las reuniones buscaba mostrar normalidad pero estaba ido”, refirió una fuente. Otra coincidió: “Manuel no daba más, le pareció demasiado todo, se quería ir”.

La presión del Congreso y la intervención de Karina Milei

Más allá de las sensaciones personales de Adorni, hubo un factor político determinante: Karina Milei entendió que la situación en el Senado se había vuelto insostenible si el jefe de Gabinete continuaba en su puesto. Esta semana, la Cámara alta no pudo tratar la ley de sociedades porque, de habilitarse el quorum, Adorni habría enfrentado una interpelación y una moción de censura. Para el miércoles próximo, la Comisión de Asuntos Constitucionales tampoco auguraba un buen panorama para el funcionario, situación que se replicaría en Diputados con un poco más de tiempo.

Fuentes oficialistas explicaron que el jueves, funcionarios de la máxima confianza de Karina Milei, con expertise legislativa, le transmitieron a la hermana presidencial que el Senado era ya una “encerrona”.

“El mensaje fue: el Congreso se frena. Karina lo vio. Sintió que ya no había más voluntad del Senado, que estaba trabada la aprobación de leyes”

.

Esa misma noche, el estratega Santiago Caputo también orbitó en las conversaciones. Además, aseguran que hubo una comunicación de Patricia Bullrich con Karina Milei en el mismo sentido. “Esto no da más y todavía quedan 530 días de gobierno”, le habría dicho Bullrich, jefa de la bancada oficialista en el Congreso, quien no atraviesa un buen momento con el Ejecutivo por sus constantes desmarques para remover a Adorni. Para ese momento, Karina Milei ya estaba más convencida de la necesidad de la salida del jefe de Gabinete.

La búsqueda del reemplazo y las últimas horas de Adorni

El viernes, la renuncia de Adorni era un hecho en la Casa Rosada. Ese mismo día, el funcionario comunicó la decisión a sus equipos. “Fue un viernes letal”, afirmaron quienes vivieron de cerca los acontecimientos.

Distintas fuentes del Gobierno aseguran que los hermanos Milei ultimaron los cambios. Karina Milei se convenció de que el reemplazante de Adorni debía ser Diego Santilli. Las huestes de Santiago Caputo vieron con buenos ojos ungir a “El Colo”, a quien consideran inteligente y equilibrado. Santilli, que no es un puro de ninguna terminal política, fue convocado a una reunión con la secretaria general, a la que también asistió el jefe de Diputados, Martín Menem. Allí se enteró de que picaba en punta para reemplazar a Adorni, aunque se le aclaró que la última palabra sería del Presidente. El objetivo principal del ministro en su cambio de funciones es conservar la “rosca política” con los gobernadores.

En esos momentos, también se instaló como posible número dos de Santilli el hasta ahora secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, un “karinista” que llegó al Gobierno de la mano de Adorni pero que mantiene una buena relación con el “caputismo”.

Hasta el sábado a la tarde, Milei aún no había llamado a su ministro del Interior para confirmarle su promoción. Tanto el Presidente como su hermana buscaban una despedida “amigable” para Adorni, “abrazarlo y darle un aplauso”, incluso ante quienes les recomendaban anunciar todo junto para iniciar una nueva etapa.

Tanto simpatizantes como detractores de Adorni admiten que fue un fiel a los hermanos, lo que explica el encono de los Milei por hacerlo sentir bien en su salida. La semana había sido compleja para el jefe de Gabinete, a quien no solo le habían recortado sus funciones de comunicación, delegadas en el vocero Adrián Ravier, sino que también despidieron a su histórico número dos, Javier Lanari.

La frase de Javier Milei desde España el viernes por la mañana a El Observador, “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada, pero yo creo en su honestidad”, generó interpretaciones disímiles. Algunos oficialistas sintieron que el Presidente había abierto la puerta a su salida, mientras otros se sorprendieron por la celeridad de la decisión pese a ese respaldo.

No fueron pocos en las filas oficialistas quienes, ante el caso Martín Insaurralde, señalaron que la gente ponía en el mismo plano al exintendente de Lomas que a Adorni. En varias oficinas de la Casa Rosada observaron que ni los videos de Jesica Cirio ni el procesamiento de “Chiqui” Tapia en pleno Mundial lograron desviar la atención sobre el jefe de Gabinete.

Además, la oposición generó fricciones en el Congreso, y el Gobierno solo logró aplazar los tiempos. Esas negociaciones crearon un mal clima, con una acalorada discusión entre Devitt y Bullrich por la estrategia legislativa. En Diputados, el miércoles, algunos miembros de la bancada oficialista cantaron “Adorni no se va”, mientras otros se sintieron avergonzados.

Por estas horas, se espera que la renuncia de Adorni baje la presión judicial y mediática sobre él. “Para qué esperaron tanto, con tanto daño hecho… Podría haber sido más expeditivo: correrlo, ponerlo a disposición de la Justicia, y haber alejado así todos los fantasmas”, se lamentaron en algunos despachos, mientras otros optaron por la esperanza: “Estamos todos felices”, como una vuelta de página.

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