Montoneros: el «álbum visual» de María O’Donnell y los «enigmas» de Firmenich
La periodista y escritora María O’Donnell presenta su nuevo libro, Montoneros/una historia visual (Editorial Planeta, 305 páginas), una nueva aproximación a la organización armada de la izquierda peronista de los años 70. La obra, que sigue la línea de sus exitosos trabajos anteriores como Born (2015) y Aramburu (2020), se destaca por un formato editorial innovador diseñado por el argentino Fernando Rapa, que busca acercar este complejo período de la historia nacional a las nuevas generaciones.
El subtítulo de “historia visual”, sugerencia del periodista Ernesto Tenembaum, quien también firma el prólogo, anticipa una propuesta que va más allá del texto. El libro ofrece una “historia paralela” a través de ilustraciones, recuadros, publicaciones de la organización, debates internos, canciones de la época, manuales para la clandestinidad e incluso historias de suicidios con pastillas de cianuro. Este enfoque creativo, que evoca los antiguos videoclips y se aproxima a la “cultura TikTok”, busca hacer el material accesible para un público joven que, medio siglo después, aún no encuentra consenso en la narrativa sobre aquellos años de violencia.
Un recorrido visual y contextual
Si bien el libro no desentierra hechos relevantes completamente desconocidos para los conocedores del tema, sí detalla y contextualiza cuestiones ya sabidas, dándoles un nuevo significado. Un dato no menor es un interesante email que Mario Eduardo Firmenich, el exjefe montonero, envió a la autora en 2019. Este correo electrónico, que O’Donnell califica casi como una radiografía de la personalidad y el estilo de liderazgo de Firmenich, revela su actitud como un combatiente que, a diferencia de otros miembros de la organización, no siempre puso el cuerpo en los enfrentamientos más cruentos.
O’Donnell se propuso rastrear la trayectoria de estos jóvenes militantes, muchos de ellos formados en las aulas del prestigioso Colegio Nacional Buenos Aires, criados en familias conservadoras y antiperonistas. La narrativa repasa hitos como el “aramburazo” (el asesinato de Pedro Eugenio Aramburu), el quiebre con Juan Domingo Perón en la Plaza de Mayo, la pulseada por la herencia tras la muerte del líder y la contraofensiva final, que muchos consideran un suicidio político.
Los “enigmas de Firmenich” y un email revelador
El punto más alto de la obra reside en el epílogo, dedicado a “Los enigmas de Firmenich”. Con prudente sutileza, O’Donnell sugiere ciertas llamativas coincidencias en la biografía del jefe montonero que marcaron su ascenso y permanencia en la vanguardia de la organización. Aclara que no elabora conjeturas ni conclusiones, pero sí recuerda que su nombre no figura entre los espías del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, según documentos desclasificados en 2012.
Entre las coincidencias repasadas por la autora se encuentran:
1) La tardanza de Firmenich en llegar al encuentro con Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus en la pizzería de William Morris, donde ambos fueron emboscados y acribillados.
2) La falta de constancia de actuaciones suyas en operativos militares relevantes y de riesgo personal luego del asesinato fundacional de Aramburu, donde su rol fue golpear un tacho para disimular los disparos.
3) Su errática táctica de acelerar el golpe militar de 1976 con una serie de atentados, bajo el cálculo de que identificaría a Montoneros como la verdadera resistencia y generaría un alzamiento popular.
4) El encuentro frustrado con Roberto Santucho, número uno del ERP, para explorar un acuerdo entre ambas organizaciones en 1976. Al día siguiente, Santucho moriría en combate.
5) El blanqueo de la dictadura sobre la detención de María Elpidia Martínez Agüero, mujer de Firmenich, reportada como presa oficial, lo que significó un salvoconducto para seguir viva.
6) Firmenich nunca fue detenido por la denuncia de familiares de guerrilleros muertos en la contraofensiva, a diferencia de Vaca Narvaja y Perdía, quienes sí estuvieron presos.
7) La frialdad con la que se desligaría de la responsabilidad de haber ordenado la contraofensiva, afirmando que los cuadros combatientes “tuvieron la oportunidad de decir que no”.
8) Las dos veces que el jefe montonero fue alcanzado por la indulgencia del Estado: la amnistía de 1973 y el indulto de Carlos Menem en 1990 tras su condena por el secuestro de los hermanos Born y asesinatos, presuntamente a cambio de aportes a la campaña presidencial.
El epílogo culmina con la revelación de un email que “el comandante Pepe” envió a O’Donnell en 2019, negándose a colaborar en un libro que ella elaboraba. Las palabras finales de Firmenich, “Te agradecería que no lo hagas”, son interpretadas por la autora como un “retrato fidedigno de su personalidad y cierto cinismo de estilo”, un testimonio que María O’Donnell decidió dejar por escrito, agradeciendo su valor histórico.
La obra aspira a ser una fuente legítima para iluminar sin preconceptos la “dialéctica perversa” que enfrentó a los argentinos, especialmente para los jóvenes a quienes la época ha sido narrada con un “simplismo aterrador”, ya sea romantizando la épica montonera o demonizándola por completo.

