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Denuncia penal por lavado de activos contra la cúpula de Bioceres SA

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ROSARIO.- La cúpula de la empresa agropecuaria Bioceres SA, incluyendo a su presidente Marcelo Carrique y al CEO Federico Trucco, enfrenta una denuncia penal por presunto lavado de activos de origen delictivo, administración fraudulenta, estafa, falsedad ideológica e insolvencia fraudulenta. La presentación, radicada ante la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), también apunta contra el auditor externo Guillermo Bosio, de Price Waterhouse & Co., y contra la propia Bioceres SA como persona jurídica.

La denuncia fue impulsada por Sergio Alejandro Airoldi, socio gerente de AIR SRL, una empresa tecnológica que invirtió 2.000.000 de dólares entre abril y julio de 2024 en pagarés bursátiles emitidos por Bioceres SA, colocados en el segmento no garantizado del Mercado Argentino de Valores (MAV). Bioceres solo abonó el primer vencimiento, por 250.000 dólares, dejando un crédito impago de 1.750.000 dólares a favor de AIR SRL. Los abogados Froilán Ravena y Renzo Biga patrocinan la acusación, que busca que la competencia de la causa sea federal debido a la materia, la dimensión transnacional y el lugar de emisión y negociación de los pagarés en el MAV de Rosario.

El eje de la acusación: balances y transferencias de activos

El punto central de la denuncia radica en la discrepancia entre la imagen financiera que Bioceres SA proyectaba en el mercado y su situación individual real. Según el escrito, la evaluación de riesgo al momento de la suscripción de los pagarés por parte de AIR SRL se basó en el balance consolidado de Bioceres al 30 de junio de 2023, que mostraba una ganancia de más de 28.800 millones de pesos y la solidez de un grupo biotecnológico con una firma (BIOX) que cotiza en el Nasdaq.

Sin embargo, la denuncia sostiene que ese balance consolidado incorporaba los resultados de BIOX, una persona jurídica distinta, y no reflejaba que Bioceres SA, de forma individual, arrastraba pérdidas crecientes en sus últimos ejercicios. Este deterioro, según los denunciantes, era conocido por los administradores y se habría profundizado con una reorganización societaria en 2021. En esa instancia, Bioceres habría transferido activos relevantes, incluyendo participaciones en subsidiarias del universo BIOX, hacia otras sociedades del grupo, recibiendo a cambio créditos intercompany a una tasa preferencial. Los denunciantes describen esto como un mecanismo para transferir rentabilidad desde la sociedad local hacia el resto del entramado.

A esto se suma una fianza de aproximadamente 144 millones de dólares que Bioceres habría otorgado en garantía de obligaciones de otras firmas del grupo. Este compromiso, muy superior a su patrimonio neto, no habría sido expuesto a los inversores al momento de la emisión de los pagarés, según la acusación.

Destino de los fondos y quiebra

El segundo tramo de la acusación se centra en el destino de los fondos captados por los pagarés. La denuncia cita actas de directorio donde la sociedad habría ratificado que el dinero no fue para la propia emisora, sino para capital de trabajo o cancelación de deuda de otras firmas vinculadas como SF500, GentleFarming, Heritas y THEO I SCSp. Para los denunciantes, esta circulación de fondos, con ramificaciones en Argentina, Estados Unidos, Reino Unido y Luxemburgo, configura el lavado de activos. Los fondos obtenidos fraudulentamente habrían sido puestos en circulación dentro del grupo bajo conceptos formalmente lícitos, dificultando su recupero por parte de los acreedores.

La presentación también cuestiona una operación contable en el balance individual de Bioceres al 30 de junio de 2025 –firmado por Price Waterhouse con abstención de opinión–, que describe la cancelación de créditos intercompany por unos 54,4 millones de dólares a cambio de la recepción de acciones propias. La denuncia sugiere que esta operación, fechada en diciembre de 2024, pudo haberse instrumentado con posterioridad, buscando dar apariencia de regularidad a una maniobra que redujo aún más los activos disponibles para los acreedores.

El proceso culminó con la quiebra de Bioceres SA, decretada a principios de marzo por el Juzgado Civil y Comercial de la 6ª Nominación de Rosario, a cargo del juez Fernando Mécoli. La firma presenta un patrimonio neto negativo estimado en unos 110 millones de dólares. El magistrado remarcó en su fallo la necesidad de un escrutinio exhaustivo de la compleja ingeniería societaria y financiera transnacional.

Los denunciantes sostienen que el autopedido de quiebra no fue un hecho aislado, sino la consolidación patrimonial de un proceso previo en el que Bioceres habría sido despojada de activos, utilizada para captar fondos y, finalmente, despojada de esos mismos fondos. Contrastan esta situación con las ganancias contables de aproximadamente 100,8 millones de dólares que la desconsolidación de Bioceres SA, Bioceres LLC y THEO I SCSp habría generado para Moolec Science, la firma que pasó a controlar el grupo tras la salida de Trucco y Manuel Sobrado del directorio.

Las respuestas de Bioceres y exdirectivos

Desde la empresa Bioceres, actualmente en quiebra, rechazaron dar una respuesta a LA NACION debido a que la firma se encuentra sometida a un proceso judicial.

Por su parte, el medio Rosario 3 consignó que voceros de un grupo que apoya a Federico Trucco indicaron que:

“La denuncia penal es la coronación de una serie de maniobras extorsivas que venimos padeciendo desde hace meses cuyo denominador común fue la búsqueda de un arreglo económico por fuera del proceso que lleva la Justicia de Santa Fe.”

Agregaron que “Hubo una decisión deliberada de construir un delito federal, como el lavado, para poder recurrir a la Justicia Federal y evitar la jurisdicción provincial”.

En este marco, exdirectores y fundadores de Bioceres señalaron a LA NACION que:

“Los directores y exfundadores venimos señalando hace meses que el default y la quiebra posterior de Bioceres SA no fueron inevitables y formaron parte de una estrategia del nuevo accionista controlante, que reportó ganancias en Wall Street por casi 100 millones de dólares en el marco del mismo proceso de quiebra.”

Además, agregaron que “La quiebra no era el único camino posible para hacer frente a las obligaciones. Existían —y existen— bienes en otras sociedades del grupo, con facturación de varios millones de dólares y activos tangibles tanto en Argentina como en el exterior”. Concluyeron: “Estamos esperando y bregando por los intereses de accionistas y acreedores de Bioceres y tenemos plena confianza”.

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