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Juicio por la muerte de Maradona: Luque se defendió y apuntó contra dos colegas

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Leopoldo Luque, uno de los acusados en el segundo juicio que busca determinar eventuales responsabilidades penales por la muerte de Diego Armando Maradona, volvió a declarar ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro. Durante 23 minutos, el neurocirujano desplegó una estrategia de defensa que consistió en “atacar” y señalar a otros dos colegas también imputados: la médica Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, y el médico clínico Pedro Di Spagna.

Esta fue la novena vez que Luque se presentó ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani desde el inicio del debate el pasado 14 de abril. Antes de que el abogado Francisco Oneto, defensor de Luque, comenzara con las preguntas, el juez Gaig, quien preside el debate, aclaró que “no se juzgan personalidades ni estilo de conversaciones, sino hechos”. Las hijas de Maradona, Jana y Dalma, siguieron la audiencia con atención.

El rol de Luque antes y después de la operación

Cuando Oneto le preguntó sobre su relación con Maradona antes de la operación por el hematoma subdural realizada el 3 de noviembre de 2020 en la Clínica Olivos, Luque respondió: “Era el médico de confianza de Diego. Lo acompañaba, lo ayudaba en todo lo médico que estaba a mi alcance. Parte de su entorno y la familia me veían como el médico de confianza, pero nunca tomé el rol de médico clínico de él; siempre lo acompañé”.

Respecto a los cambios tras la intervención, Luque exhibió una línea de tiempo con las evaluaciones clínicas de distintos especialistas. Sostuvo que, tras plantear la necesidad de la cirugía y al no permitírsele intervenir por parte de Víctor Stinfale, el paciente fue tratado por los médicos de la Clínica Olivos. Afirmó haber convocado a la psiquiatra Agustina Cosachov, también imputada, y detalló su rol posterior a la externación de Maradona de la Clínica Olivos.

“Era muy claro en la internación domiciliaria. El rol que yo asumí en la reunión del 10 de noviembre [de 2020, un día antes de la externación] abiertamente y explícitamente era el de neurocirujano. Había un control clínico que se asumía en el Chat Tigre [un grupo de WhatsApp] y uno de salud mental, en el grupo Atención Diego. Yo no tenía autoridad sobre el resto de los especialistas”, explicó Luque. Agregó que comunicó su rol a Cosachov, indicándole que debía coordinar con el psicólogo Carlos Díaz (otro de los acusados) y que la parte clínica estaba a cargo de la obra social Swiss Medical. Incluso, un chat con Cosachov mostró su mensaje: “Yo voy a intervenir en algún momento, pero manejalo vos con Charly [Díaz]”.

“Algo que me caracterizó durante la atención es que no tomaba medidas o marcaba autoridad sobre otras especialidades. Mi objetivo fue que siempre estuviera bien atendido y que contaran con mi apoyo”, dijo Luque ante los jueces.

La internación domiciliaria y las responsabilidades señaladas

Ante la pregunta de si aceptó ser el médico a cargo de la internación domiciliaria, Luque fue contundente: “No. Yo la única aceptación que hice fue la de mi función, que es neurocirujano. Fui claro, contundente y explícito”. Detalló que visitó la casa del barrio San Andrés, en Tigre, en cuatro ocasiones para seguir la evolución de la operación.

Al ser consultado sobre quién estaba a cargo de la internación domiciliaria, Luque afirmó: “El equipo de la Clínica Olivos. Pasó de una estructura de internación clínica a una de internación domiciliaria. Más precisamente, la doctora Forlini y el doctor Di Spagna. Hay un seguimiento diario del paciente en el Chat Tigre. Di Spagna lo quiso ver y el paciente no quiso, pero hay un seguimiento donde los enfermeros informaban y las veía. De la causa surge que lo veían Di Spagna y Forlini”.

Sobre la decisión de la internación domiciliaria tras el hematoma subdural, Luque sostuvo que “era el único camino posible” ya que Maradona “estaba lúcido y quería irse a su casa”. Concluyó que optaron por “la mejor opción que el paciente aceptaba y ofrecían”.

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