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Expensas en CABA: subieron 0,1% en mayo pero la morosidad y el invierno complican las finanzas

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Las expensas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron en mayo un incremento de apenas el 0,1%, una cifra que las ubica significativamente por debajo de la inflación interanual. Esta moderación en el ritmo de las subas, que podría parecer un alivio para los propietarios e inquilinos, esconde una compleja realidad para la administración de los edificios, que enfrentan desafíos crecientes.

Mientras los ajustes de los gastos comunes se ralentizan, los consorcios deben lidiar con una escalada de costos operativos, especialmente en lo que respecta a la energía y el mantenimiento. La llegada del invierno, con su consecuente mayor demanda de calefacción e iluminación, presiona aún más las finanzas de los edificios, que ya venían sintiendo el impacto de los ajustes tarifarios.

El impacto de la morosidad y los costos estacionales

Uno de los principales factores que ponen a prueba las cuentas de los consorcios es el aumento de la morosidad. En un contexto económico complejo, cada vez más propietarios e inquilinos encuentran dificultades para afrontar el pago de las expensas en tiempo y forma. Esta situación reduce la liquidez de los edificios y dificulta el cumplimiento de sus obligaciones, desde el pago de sueldos al personal hasta la contratación de servicios esenciales.

Además de la morosidad, los costos de energía y mantenimiento representan una preocupación constante. Los edificios, especialmente aquellos con sistemas de calefacción central o ascensores, tienen un alto consumo energético. Cualquier aumento en las tarifas de gas o electricidad se traslada directamente a las expensas, generando un desequilibrio entre los ingresos y los egresos de los consorcios. A esto se suma la necesidad de mantener en óptimas condiciones las instalaciones, lo que implica gastos recurrentes en reparaciones y servicios.

La combinación de un menor ritmo de aumento en las expensas, la creciente morosidad y la suba de los costos operativos y estacionales configura un escenario desafiante para la gestión de los edificios en la Ciudad de Buenos Aires, que buscan equilibrar sus finanzas sin trasladar un peso excesivo a los bolsillos de sus habitantes.

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