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Debut soñado: la Selección Argentina goleó a Argelia con un Messi brillante en el Mundial 2026

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La Selección Argentina comenzó su camino en el Mundial 2026 con una victoria aplastante por 3-0 ante Argelia, en un partido disputado en Kansas City, Estados Unidos. El equipo dirigido por Lionel Scaloni demostró por qué es el campeón del mundo, exhibiendo una autoridad y una idea de juego que, lejos de envejecer, se reafirma con el tiempo y con un Lionel Messi en una forma descomunal.

Desde el pitazo inicial, la Scaloneta impuso su estilo. La clave, como había anticipado el propio entrenador semanas atrás, reside en

«juntar pases para ir avanzando todos juntos»

. Esta filosofía se tradujo en un festival de toques que, si bien no fue brillante en todos los pasajes, dejó en claro la intención del equipo de adueñarse de la pelota y controlar el ritmo del encuentro. La base inalterable y los conceptos bien cimentados son el pilar de la ilusión del bicampeonato.

El mediocampo fue el corazón del equipo, con Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Thiago Almada, a quienes se sumaron de manera activa Messi y los zagueros Cristian Romero y Lisandro Martínez. Tras unos minutos iniciales de adaptación, la Selección se adueñó del balón, jugando con soltura y, por momentos, con una excesiva comodidad que pudo haber llevado a acelerar más el juego. El mejor de la etapa inicial fue Enzo Fernández, pero fue De Paul quien cambió el rumbo con una asistencia magistral que desarmó la defensa argelina, dejando a Messi de cara al gol. El capitán argentino no falló, colgando el balón del ángulo y sacándose la mufa de un gol anulado previamente por un offside milimétrico.

Messi, goleador histórico en Mundiales y la evolución defensiva

El primer tiempo, sin embargo, no fue perfecto. A pesar de la tenencia, Argentina no logró traducir el dominio en suficientes situaciones claras de peligro, una falencia que el cuerpo técnico seguramente analizará. Apenas un disparo lejano de Almada y un cabezazo débil de Martínez fueron las únicas aproximaciones antes del grito de Messi.

En el aspecto defensivo, Argelia logró complicar a la Argentina en algunos pasajes, especialmente en la recuperación del balón. No obstante, el diseño del equipo prioriza la posesión y la recuperación por presión tras pérdida, la famosa regla de los cinco segundos, o por la lectura inteligente de los jugadores. La elección de Scaloni por mediocampistas de buen pie en lugar de jugadores de corte más físico, como Mac Allister, Enzo Fernández, De Paul y Almada, es una declaración de principios que busca mantener la capacidad de posesión, aunque implique ciertos riesgos en la marca. Las coberturas de Lisandro Martínez, quien le ganó la pulseada a Nicolás Otamendi en la zaga central, fueron fundamentales para subsanar algunas desconexiones.

Cambios, triplete de Messi y el alto nivel de De Paul

El complemento trajo consigo ajustes tácticos y de nombres. Ingresaron Nahuel Molina por Montiel, Nicolás González por Almada y Julián Álvarez por Lautaro Martínez. Estos cambios le dieron a la Selección mayor espacio para correr y, consecuentemente, para que Lionel Messi brillara aún más. La Pulga se despachó con otros dos goles, completando un hat-trick histórico en Mundiales. Tras el tercer tanto, el capitán pidió el cambio a Scaloni, no solo para descansar sino también para dar un respiro a una Argelia que pasó de la esperanza al abatimiento.

Otra de las grandes noticias para la Selección fue el alto nivel de Rodrigo De Paul. El mediocampista, que llegaba con algunas dudas sobre su presente en el Inter Miami de la MLS, demostró que la falta de competitividad atribuida a esa liga no afectó su rendimiento. Su enorme despliegue, coronado con el pase entre líneas que abrió el marcador, lo posiciona como una pieza clave para el resto del certamen. Con un Messi celestial, un mediocampo que vuela y una idea de juego que ya es marca registrada, la Scaloneta arranca el sueño del bicampeonato con una victoria de peso que resuena en todo el mundo: el campeón está aquí.

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