Causa $LIBRA: Mauricio Novelli pidió apartar a inversores y asegura que «no hubo estafa»
Mauricio Novelli, el lobbista que actuó como nexo entre la Casa Rosada y los promotores del criptoactivo $LIBRA, presentó este martes un escrito judicial en el que solicita la exclusión del expediente de un grupo de inversores damnificados. Novelli argumenta que no existió una estafa en torno al token promocionado por el Presidente Javier Milei, cuyo valor se desplomó drásticamente poco después de su lanzamiento.
El documento, presentado por su abogado Daniel Rubinovich ante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, sostiene que en más de un año de investigación no se ha logrado identificar a ninguna “víctima afectada patrimonialmente mediante engaño”. Por ello, la defensa pide la remoción de los cinco inversores constituidos en la causa, quienes, según Novelli, no tienen motivos para considerarse estafados.
La defensa de Novelli: un mercado de riesgo y la autorresponsabilidad
La causa judicial investiga el rol de Novelli, junto a los empresarios Hayden Davis, Manuel “Kmanus88” Terrones Godoy y Karina Milei, en el desarrollo y promoción de la criptomoneda. La defensa de Novelli argumenta que no se cumplen los requisitos del Código Penal para configurar una estafa —ardid, error, disposición patrimonial o perjuicio—, ya que los querellantes no son “particulares ofendidos” por un delito, sino inversores que actuaron en un mercado de alto riesgo.
“No se ha identificado ninguna afirmación objetivamente falsa atribuible a los imputados. Lo que aparece en el sumario es sólo un fenómeno especulativo propio de un mercado no regulado; un activo digital de extrema volatilidad; un proyecto tecnológicamente posible; y un cúmulo de decisiones patrimoniales adoptadas libremente por quienes decidieron operar dentro de ese entorno”, sostiene el escrito.
Novelli insiste en que los inversores “no actuaron bajo una falsa representación de la realidad, sino que decidieron voluntariamente ingresar a un mercado de altísimo riesgo con la expectativa de ganancias rápidas”. Atribuye la caída del precio del token $LIBRA —que pasó de casi cinco dólares a menos de uno tras el tuit de Milei— a la “dinámica propia del mercado” de las memecoins, caracterizado por su extrema volatilidad. La defensa subraya que el derecho penal no castiga influencias sociales o procesos especulativos, sino “maniobras fraudulentas concretas”, las cuales, según su postura, no se encuentran en este caso.
Además, el escrito resalta la “autorresponsabilidad de quien decide adquirir instrumentos altamente volátiles, descentralizados y ajenos a la supervisión estatal”. La Comisión Nacional de Valores (CNV) ya ha remarcado que este tipo de activos “no califican como valores negociables”. Novelli enfatiza que el token, el proyecto y las empresas existieron, el lanzamiento ocurrió y la operatoria blockchain fue real y pública, descartando así un engaño.
Inversores «expertos» y el tuit presidencial
Un punto central del argumento de Novelli es que los inversores no eran víctimas ingenuas, sino personas con conocimientos avanzados en criptomonedas. La defensa detalla que la compra del token requería “descargar una wallet descentralizada, fondearla con Solana y operar en una plataforma específica”, un proceso accesible solo para “personas con conocimientos avanzados en la materia”. Esta línea argumental ya había sido esgrimida por la Casa Rosada en febrero de 2024, cuando el propio Javier Milei afirmó que los inversores sabían en qué se metían.
El abogado de Novelli recopila el expertise de los querellantes Juan Marchetto, Alan Vega, Matías Paris, Braian Quintero y Martín Romeo. Por ejemplo, Vega realizó seis operaciones en menos de una hora; Marchetto operó cuando el pico de valor ya había pasado; Quintero realizó cinco compras sucesivas usando una plataforma especializada en memecoins; Romeo aplicó una estrategia de “Dollar Cost Averaging” (DCA); y Paris compró a través de la sección “Playground” de Ripio, destinada a activos de alta volatilidad, cuando el token ya había perdido el 87% de su valor máximo.
“Fueron usuarios que operaron voluntariamente en un mercado descentralizado, copiaron una dirección contractual, accedieron a información pública on-chain, aceptaron cotizaciones variables y firmaron transacciones. La pérdida posterior de valor no transforma esa operatoria especulativa en una estafa”, concluye el escrito.
Sobre el tuit presidencial, Novelli sostiene que fue “un mensaje político, eminentemente vinculado con la promoción de iniciativas privadas” y no una oferta de inversión. “Todo lo que dijo el Presidente en relación con el tema era absolutamente cierto”, afirma el lobbista.
No hubo «rugpull»
Finalmente, Novelli niega que el desplome del precio de $LIBRA haya sido un “rugpull”, un tipo de estafa donde los creadores de un proyecto inflan su valor artificialmente para luego retirar todo el dinero y desaparecer. La defensa argumenta que ninguno de los involucrados desapareció y que todos “desarrollaron su actividad de manera pública, asociando sus identidades personales y comerciales al proyecto”.
“Lo que caracteriza al rugpull no es la volatilidad. Es la decisión previa de captar valor mediante engaño, para luego abandonar el emprendimiento y desaparecer con el producido de la maniobra. Nada de eso surge acreditado en el presente caso. Todo lo contrario”, destaca la defensa.
Además, Novelli cita la existencia del Libra Trust, el vehículo financiero planteado por Hayden Davis para utilizar los cerca de 110 millones de dólares que habían ingresado al proyecto y continuar con el financiamiento de empresas argentinas. La decisión final sobre el pedido de Novelli queda ahora en manos del juez Martínez de Giorgi.

