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Grieta anti-Messi y Selección: el absurdo del «estuvo con Trump» que busca instalarse

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La polarización, si bien no es un fenómeno exclusivo de Argentina, ha encontrado en el país un terreno fértil para expandir sus alcances a escenarios impensados. El fútbol, pasión nacional por excelencia, no ha quedado exento de esta dinámica, transformando discusiones que antes se limitaban a charlas de café en una nueva y absurda manifestación de la “grieta”.

Durante años, el debate en torno a Lionel Messi giró en torno a si cantaba el himno, su rendimiento en la Selección comparado con el Barcelona, o si era un “español” que vestía la albiceleste por una cuestión dirigencial. Los cuestionamientos, el menosprecio e incluso los insultos eran parte de una polarización ya instalada. Sin embargo, la actual situación, potenciada por las redes sociales y ciertos medios, se percibe como un fenómeno aún más ilógico y con un impacto directo en el sentimiento popular.

Del idilio mundialista a la nueva tensión

La victoria en el Mundial de Qatar 2022 generó una conexión sin precedentes entre la Selección Argentina y su público. La celebración masiva, la emotiva recepción en el Monumental en marzo de 2023 y las lágrimas de los jugadores y el cuerpo técnico, liderado por Lionel Scaloni, sellaron un idilio que parecía inquebrantable. Ni siquiera la polémica por la no concurrencia a Casa de Gobierno en diciembre de 2022 o el intento de utilización política de la figura de Messi por parte de un funcionario en la recepción del equipo, pudieron mellar ese vínculo.

El equipo continuó cosechando éxitos, como la obtención de la Copa América por segunda vez, lo que afianzó el reconocimiento general. Hasta hace pocos meses, nadie miraba un partido de la Selección deseando su derrota o el mal desempeño de algún jugador. Sin embargo, la situación comenzó a cambiar drásticamente en marzo de este año.

El encuentro con Trump y la escalada de la grieta

El detonante de esta nueva polarización fue la visita del plantel del Inter Miami, flamante campeón de la MLS, a la Casa Blanca, donde fueron recibidos por el expresidente estadounidense Donald Trump. La imagen de Messi saludando y sonriendo junto al mandatario fue el combustible para una ola de indignación, real o sobreactuada, que rápidamente se viralizó.

“Estuvo con Trump”, “Le dio la mano a Trump”, “Se sacó fotos con Trump”

Estos argumentos se convirtieron en el eje central de la nueva grieta anti-Messi y, por extensión, anti-Selección, en la recta final hacia el Mundial 2026. La frase “No sé si quiero que le vaya bien a la selección” comenzó a escucharse entre quienes fogonean esta postura. Se ignora que Messi, como figura global, se ha encontrado con diversos políticos y tiene la libertad de interactuar con quien desee. Además, su éxito económico es fruto de su talento y trabajo, sumado a acuerdos comerciales legítimos.

Un Mundial “sin interés” y la pasión que persiste

En las últimas semanas, se ha intentado instalar la idea de un “Mundial sin interés”, minimizando la popularidad de un equipo que hace solo cuatro años brindó una de las mayores alegrías deportivas de la historia. La crítica ya no se centra en el rendimiento futbolístico, sino en la indignación por el saludo a Trump, mezclando de manera arbitraria lo político con lo deportivo.

Sin embargo, la realidad en el campo de juego contrasta con esta narrativa. En un partido en Kansas City, a más de 9000 kilómetros de Buenos Aires, más de 25.000 argentinos ovacionaron a Messi y a la Selección, demostrando que la pasión sigue intacta. Estos hinchas, de diversas extracciones políticas y económicas, viajaron y afrontaron costos significativos para ver a su ídolo. Para ellos, un hat-trick de Messi es motivo de celebración, lejos de cualquier consideración sobre Donald Trump.

Esta grieta, que busca instalarse en torno a una Selección campeona del mundo y al jugador más admirado del planeta, es la más absurda que se haya visto en el panorama argentino. Tan ilógica como la creencia de que a una parte del país le interesaría el fracaso de la Selección para provocar cambios en la AFA. Es una manifestación cien por ciento “argenta” y un caso digno de profundo análisis.

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