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Golpe a una banda de boqueteros liderada por un expolicía federal y «arrepentido» clave

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Carlos Daniel Maidana, un expolicía federal con un controvertido pasado como “arrepentido” en causas de corrupción, fue detenido y acusado de liderar una banda de boqueteros que planeaba asaltar dos bancos: la sucursal Baradero del Banco Provincia y la sucursal Morón del Banco Nación. La investigación, que frustró un robo millonario, reveló la sofisticada estructura delictiva que Maidana, de 59 años, habría orquestado.

La trama de Maidana es compleja: fue exonerado de la Policía Federal Argentina (PFA) en 1995 y, prófugo por extorsionar a narcos en la Villa 1-11-14, se convirtió en informante. Su testimonio fue clave como imputado colaborador en una resonante causa que destapó un escándalo judicial en San Isidro y culminó con la carrera de un poderoso fiscal. Ahora, enfrenta cargos por ser el cerebro detrás de estos ambiciosos planes de robo.

La información fue revelada por el sitio especializado Encripdata y confirmada por LA NACION a través de fuentes de la causa. Detectives de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que participaron en la investigación, lo señalaron como el “orquestador general de la estructura delictiva”.

La investigación que desmanteló el plan

La pesquisa que llevó a la detención de Maidana y su banda se inició el 19 de mayo pasado, a partir de un correo electrónico anónimo recibido por la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la policía bonaerense. El denunciante, cuya identidad se mantuvo en reserva, aportó detalles precisos sobre la organización criminal y sus objetivos.

El plan contemplaba el ingreso a las entidades bancarias mediante boquetes para acceder a las cajas de seguridad y las bóvedas del tesoro, donde se guardan lingotes de oro y fajos de dólares. La investigación quedó a cargo del juez federal de Morón Jorge Rodríguez y el fiscal federal Sebastián Basso.

Fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense indicaron que el correo electrónico no solo detallaba el esquema logístico y operativo, sino que también precisaba las identidades de los delincuentes. El robo a la sucursal del Banco Nación en Morón, denominado por la banda como “Robo al Tesoro”, buscaba sustraer “lingotes de oro, dólares y vaciar las cajas de seguridad”. Para ello, los boqueteros planeaban ingresar por dos locales linderos: una zapatería y una playa de estacionamiento. En Baradero, la banda tenía información de que el fondo de una casa lindera al Banco Provincia daba directamente al sector de bóvedas.

Se sospecha que los delincuentes contaban con información privilegiada, posiblemente aportada por empleados infieles de las entidades bancarias.

La estructura de la banda

La organización criminal estaba integrada por diversos especialistas:

  • “El Uruguayo”: Considerado un “artesano del boquete”, era el encargado del diseño técnico de las perforaciones para ingresar a los bancos.
  • Especialista informático o “hacker”: Su misión era vulnerar los sistemas antisísmicos de los bancos. Realizó pruebas de campo, golpeando paredes con macetas de cemento desde un patio lindero para verificar que las alarmas, previamente manipuladas, no se activaran.
  • “El proveedor”: Responsable de conseguir desde discos de corte y rotopercutoras hasta las 100 bolsas de arpillera necesarias para retirar los escombros sin levantar sospechas.

Maidana, el presunto líder, operaba desde su quinta en Paso del Rey, Moreno. Para sus desplazamientos, utilizaba tres camionetas Toyota SW4 con patentes adulteradas y una Volkswagen Amarok blanca con llantas y espejos retrovisores pintados de negro. Además, se movía armado con una pistola Taurus robada durante una “entradera” en Adrogué.

El pasado de Maidana: de Federal a “arrepentido” clave

La historia de Carlos Maidana se remonta a su exoneración de la PFA en 1995. Su rol como “arrepentido” fue fundamental en una investigación que puso fin a la carrera del fiscal Claudio Scapolan y que llevó a la cárcel a 24 integrantes de la policía bonaerense y a un grupo de abogados. Esta causa fue tramitada por la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, con la intervención del fiscal federal Fernando Domínguez.

Entre las graves irregularidades que salieron a la luz en esa causa, se destacó el “robo de parte del cargamento de cocaína del operativo conocido como “Leones Blancos”, a fines de diciembre de 2013. En aquella oportunidad, se informó la incautación de 600 kilos de cocaína, pero se sospecha que más de media tonelada “desapareció”. El entonces gobernador Daniel Scioli estuvo presente en la presentación mediática del golpe, posando entre los ladrillos de droga secuestrados.

Según declaraciones de imputados arrepentidos y testigos de identidad reservada, una parte de los 520 o 560 kilos de droga robados a la banda narco terminó en cabañas de Santa Clara del Mar. Antes de su traslado a la costa, la sustancia estuvo almacenada en un local de Quilmes que funcionaba como concesionaria de autos y salón de fiestas, y que pertenecería al sargento Baeta, quien a su vez tenía relación con Diego Guastini, alias Dolarín, un contador asesinado en 2019 que era el cerebro financiero de poderosas bandas narco.

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