Homenaje a Jorge Luis Borges: lecturas, tango y grandes artistas en el Recoleta a 40 años de su muerte
Buenos Aires rindió un emotivo tributo a Jorge Luis Borges en el Centro Cultural Recoleta (CCR), a 40 años de su fallecimiento. El homenaje, que congregó a destacadas figuras de la cultura argentina, celebró la profunda conexión entre el autor de El Hacedor y la ciudad que lo inspiró, en un evento que combinó lecturas, música y danza ante una audiencia que colmó la Capilla del CCR.
La ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, inauguró el encuentro destacando la inseparabilidad de Borges y Buenos Aires. El acto, descrito como «bien calibrado, elegante y dinámico», contó con la participación de actrices como Cecilia Roth y Laura Novoa, el músico Pedro Aznar, las escritoras Sylvia Iparraguirre y Gabriela Borrelli Azara, el Federico Pereiro Quinteto, y los cantantes Leonardo Pastore y Alfredo Pitis. El cierre estelar estuvo a cargo de Amelita Baltar, quien interpretó la emblemática «Milonga de Jacinto Chiclana».
Organizado por el Ministerio de Cultura, la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, el CCR y Penguin Random House, el espectáculo cautivó al público. Entre los asistentes se encontraban el escritor Sergio Pujol, el artista Pablo Lehman, el editor Roberto Montes, la periodista cultural Mariana Iglesias y el actor Juan Gil Navarro, quienes no dudaron en registrar los momentos más destacados con sus teléfonos celulares.
Lecturas y performances que revivieron la obra de Borges
Tras las palabras de bienvenida de Mariana Kodama, quien invitó a celebrar la vigencia de Borges, y del ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi, el evento se sumergió en la lectura de poemas. La muerte, «la gran igualadora» según Borges, fue un tema recurrente en las selecciones.
“Para Borges, donde esté”
expresó Cecilia Roth antes de leer «Yesterdays» y «Cristo en la cruz». Le siguió Pedro Aznar con «Los enigmas». Sylvia Iparraguirre, por su parte, se centró en los poemas de Fervor de Buenos Aires, remarcando la juventud del autor al escribirlos. En una performance mágica, Laura Novoa recitó «Milonga de dos hermanos» y luego, sentada de espaldas al público, escuchó la interpretación de Leonardo Pastore de la milonga de los Iberra.
El director del CCR, Maximiliano Tomas, leyó un fragmento de la «enumeración caótica» de «El Aleph», destacando sus 430 palabras y las 36 veces que se repite la palabra «vi». Aznar volvió a subir al escenario para leer el poema «Buenos Aires», mientras Gabriela Borrelli Azara descolló con dos poemas de tono nocturno.
Tango, milonga y la voz de Amelita Baltar
El segundo bloque del homenaje estuvo dominado por la música. El Federico Pereiro Quinteto trajo a la Capilla los acordes de «Alguien le dice al tango», con letra de Borges y música de Astor Piazzolla. Laura Novoa y el bailarín Alberto Schwindt se unieron en una coreografía arrabalera y sensual, tras la lectura del poema por Novoa. Pedro Aznar cantó a capela una de las canciones de su álbum Caja de música, y Alfredo Pitis cautivó al público con tres tangos compuestos por el célebre dúo Borges-Piazzolla.
El broche de oro lo puso la ovacionada Amelita Baltar, invitada sorpresa de la noche. Antes de interpretar la «Milonga de Jacinto Chiclana», compartió una divertida anécdota protagonizada por Borges, Piazzolla y Edmundo Rivero. «Así era tu tío», le dijo a Mariana Kodama, en un gesto que conectó la historia con el presente. Baltar bromeó con los músicos, agradeció al público y cerró una noche de profunda conexión con el universo borgeano.
Al finalizar, invitados y funcionarios posaron para una foto grupal en el escenario, mientras María Victoria Kodama, presidenta de la Fundación Borges, entregaba obsequios: libros del maestro, por supuesto.
Una visita guiada multitudinaria a la muestra «Borges. Ecos de un nombre»
Una hora antes del homenaje en la Capilla, la Sala Cronopios del CCR albergó una visita guiada a la muestra Borges. Ecos de un nombre. Los curadores Daniel Fischer, Rodrigo Alonso y Maximiliano Tomas guiaron a una gran cantidad de asistentes que desafiaron el frío para sumergirse en el universo borgeano a través de imágenes, libros, grabaciones y su influencia en la prensa, el cine y el arte.
La exposición cuenta con una instalación comisionada al artista Pablo Lehman, quien construyó un imponente hexágono de relatos borgeanos en paneles calados. Lehman detalló el proceso: «A partir de la premisa del hexágono, trabajamos desde enero y transcribimos varios textos de Borges, como ‘La biblioteca de Babel’, ‘Los dos reyes y los dos laberintos’ y ‘La escritura del dios’». La obra, concebida como «una especie de libro con páginas de cuatro metros de altura y casi dos metros de ancho», busca ser trasladable y adaptable a otros espacios. Lehman también diseñó la caligrafía de la «alfombra» que recrea el dormitorio de Borges en el departamento de la calle Maipú, donde vivió con su madre durante décadas.

