Zona Oeste: desbaratan la banda de «Los Reyes del Desguace» que vendía autopartes robadas por redes sociales
Una investigación exhaustiva culminó con la desarticulación de una organización criminal conocida como “Los Reyes del Desguace”, dedicada al robo de vehículos y la comercialización de sus autopartes a través de redes sociales. La banda operaba desde garajes de viviendas en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires, empleando una metodología discreta y tecnológicamente avanzada que contrasta con la ostentación de sus predecesores.
Los operativos, realizados por efectivos de la Dirección Departamental de La Matanza bajo la supervisión del comisario mayor Flavio Marino y ordenados por el fiscal Fernando Garate, resultaron en la detención de once sospechosos y la incautación de un importante arsenal de autopartes, vehículos en proceso de desguace y coches robados con pedido de secuestro activo.
La nueva cara del crimen: de los galpones a las redes
La historia del desguace ilegal en el conurbano bonaerense tiene un precedente notorio en la figura de Elbio Fernández, autodenominado “el rey del corte”. Durante más de una década, Fernández operó a la vista de todos en “El Triángulo de Bernal”, una zona entre Quilmes y Avellaneda, donde galpones repletos de vehículos robados eran su centro de operaciones. Testigos del juicio que lo condenó a siete años y medio de prisión relataron cómo desarmaba un auto en menos de 40 minutos, incluso a cielo abierto.
A diferencia de Fernández, quien se movía en una Ferrari amarilla y gestionaba voluminosos desarmaderos, “Los Reyes del Desguace” adoptaron un perfil bajo. Utilizaban los garajes de sus propias viviendas para desmantelar los vehículos, una modalidad de “robo hormiga” menos visible, pero igualmente efectiva. La principal innovación de esta nueva banda radicó en la comercialización de las autopartes, que se realizaba exclusivamente a través de plataformas digitales como Facebook, Telegram y WhatsApp. En los celulares de los detenidos se encontraron fotos de ópticas, puertas, capots y baterías, entre otros repuestos, que eran ofrecidos a una amplia red de compradores.
Modus operandi y la reincidencia como constante
Ambas organizaciones, si bien operaron en épocas distintas y con metodologías diferentes, compartían un elemento crucial: la tercerización del robo de los vehículos. Los ladrones, a quienes se les pagaba por el “trabajo”, entregaban los autos a las bandas. La jerga del hampa distingue entre el “robo de yuga” (hurto de autos estacionados con ganzúa) y el “robo de caño” (robo a mano armada).
Un patrón preocupante que emerge de la investigación es la alta tasa de reincidencia. Elbio Fernández fue detenido nuevamente en 2017, a pesar de tener una prohibición judicial de acercarse a desarmaderos. En el caso de “Los Reyes del Desguace”, uno de los once detenidos había sido apresado el 15 de mayo de 2024 en un allanamiento a un desarmadero clandestino. Beneficiado con libertad condicional, volvió a ser arrestado por el mismo delito pocas semanas después, en esta reciente operación.
Entre los detenidos figuran Diego Fernando Genaver, Gabriel Alberto Marino, Bernardo Gabriel Demasi, Jonathan Delgado, Brian Ricardo Gómez de Olivera, Leandro Emanuel Umaño, Iván Maximiliano Villarreal, Lucas Damián Pereyra y David Absalón Martínez Argüello. La lista se completa con Fabián Ariel Galván, de 35 años, y otros dos imputados que fueron sorprendidos en los domicilios allanados, quienes alegaron ser compradores de repuestos, pero quedaron detenidos para verificar su vinculación con la banda. Galván fue el primer detenido, interceptado con un Alfa Romeo MITO robado y con patente apócrifa.
Falsos operativos y armas para el robo
La pesquisa policial, basada en la información recabada de los teléfonos de los sospechosos, permitió reconstruir la estructura de la banda. Los jefes de la organización no se involucraban directamente en los robos, sino que tercerizaban esta función. Demasi y Umaño habrían actuado como nexos con los ladrones, y el primero de ellos como coordinador general. Otros, como Gómez de Olivera, Marino, Martínez Argüello, Pereyra y Villarreal, se desempeñaban como “cortadores” de vehículos.
Un hallazgo clave en los allanamientos fueron municiones calibre .38, handys, un portacredencial con chapa de Gendarmería, un chaleco con insignia de esa fuerza, esposas, un chaleco de la Policía Bonaerense y una baliza policial azul. Estos elementos sugieren que los jefes de la banda habrían provisto a los asaltantes con armas e indumentaria para simular falsos operativos de control vehicular, una estrategia para robar autos que luego debían reponer a la organización.
La existencia de estos desarmaderos ilegales es un reflejo de la alarmante estadística de robos de vehículos en Argentina, uno de los delitos que más creció en los últimos cinco años. Según cifras oficiales, se sustraen 260 vehículos por día en el país, totalizando 94.500 robos anuales. Aunque hubo una leve disminución reciente, desde 2021 el aumento global es del 54%. El 67% de estos robos ocurren en la provincia de Buenos Aires, concentrándose la mayor cantidad en el corredor sudoeste, que incluye La Matanza, Lanús y Lomas de Zamora.

