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Tragedia en Ushuaia: los trekking más peligrosos y el aumento de los rescates en la montaña

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USHUAIA.– La ciudad más austral del país se consolidó como un destino predilecto para los deportes de montaña y el trekking, pero esta popularidad tiene una contracara alarmante: el aumento sostenido de los rescates. Senderos icónicos como el glaciar Vinciguerra, el Ojo del Albino y el Martial, si bien ofrecen una belleza inigualable, también presentan zonas de alto riesgo, como lo evidenció la reciente tragedia en la que fallecieron un guía local de 33 años y una turista uruguaya de 25.

Los paisajes fueguinos, con sus montañas, lagunas y glaciares, son escenarios únicos que atraen a miles de visitantes. Sin embargo, también presentan condiciones técnicas complejas que, en muchos casos, se combinan con la inexperiencia o la falta de equipamiento adecuado, derivando en un incremento constante de los operativos de emergencia.

El informe de la temporada 2025-2026 de la Comisión de Auxilio Ushuaia confirma una tendencia al alza en la cantidad de rescates, con una fuerte presencia de personas extraviadas y lesionadas. Esta información permite identificar cuáles son los escenarios más peligrosos y cómo se configuran los principales factores de riesgo en la región.

La montaña exige preparación: los recorridos más desafiantes

Entre los trekking más exigentes de la zona se destacan el glaciar Vinciguerra, el Ojo del Albino, el cerro Bonete y algunos sectores del glaciar Martial. Estos recorridos, accesibles para excursionistas, incluyen tramos técnicos, pendientes pronunciadas, terrenos inestables y cambios climáticos bruscos que demandan una preparación específica.

En diálogo con LA NACION, Cristian Álvarez, director de Defensa Civil de Ushuaia, fue enfático al señalar la importancia del equipamiento:

“Para realizar una actividad sí o sí necesitás tener equipo de montaña o alquilarlo. Hemos tenido que rescatar gente en la senda del Martial porque quería llegar a la nieve en zapatillas de lona”.

Álvarez agregó que existen otros circuitos complejos en términos técnicos, como el Monte Olivia o el trekking a la Laguna Cinco Hermanos, que son rutas desafiantes y de alta exigencia física. No obstante, el especialista concluyó que:

“En gran parte de los casos no es tanto la peligrosidad o la dificultad técnica, sino la falta de preparación”.

Tragedias y rescates: una tendencia en aumento

El caso más reciente que expuso crudamente los riesgos de algunos senderos ocurrió a comienzos de junio de 2026 en el glaciar Vinciguerra, donde un guía de montaña y una turista uruguaya perdieron la vida tras caer en una zona de alta complejidad. Ambos fueron encontrados sin vida luego de un intenso operativo de la Comisión de Auxilio, que se desarrolló en condiciones meteorológicas adversas.

El Vinciguerra es considerado uno de los circuitos más desafiantes por sus pendientes y sectores técnicos, especialmente en condiciones de hielo o nieve. A esto se suma la dificultad de acceso, que complica cualquier intervención de rescate y eleva el riesgo para quienes se aventuran en sus caminos.

La muerte de estas dos personas no es un hecho aislado. En mayo de este año, la Comisión de Auxilio debió intervenir en dos rescates casi simultáneos; en uno de ellos, un turista cayó en una grieta y sufrió un traumatismo de cráneo. Además, recientes operativos incluyeron evacuaciones en el cerro Bonete y en zonas de difícil acceso, lo que vuelve a poner en evidencia la creciente demanda sobre los equipos de emergencia. Los rescates abarcan desde lesiones leves, como esguinces, hasta accidentes graves por caídas en terrenos técnicos, donde los factores naturales juegan un rol determinante incluso con excursionistas experimentados.

Extraviados: el principal motivo de intervención

Según la información oficial de la Comisión de Auxilio, la mayoría de las intervenciones están vinculadas a personas extraviadas.

“En muchos casos, los operativos se resolvieron con asistencia telefónica, aunque otros requirieron despliegue en el terreno”, detalla el informe.

Esto demuestra que el problema no es exclusivamente técnico ni se limita a accidentes graves, sino que también está asociado a la desorientación en senderos, muchas veces vinculada a la falta de experiencia o planificación de los excursionistas.

Álvarez advirtió que los operativos suelen desarrollarse en condiciones extremadamente complejas.

“Era un lugar de difícil acceso, con desprendimientos de piedras, mucha agua y clima adverso. En días de mucha lluvia hay mucho desprendimiento”, explicó tras un rescate en el glaciar Martial donde una persona resultó herida.

El funcionario remarcó que la combinación de clima y terreno no solo pone en riesgo a los excursionistas, sino también a los rescatistas, al describir operativos que pueden extenderse durante horas y requieren equipos técnicos especializados. En ese sentido, detalló que incluso en rescates de complejidad media pueden intervenir más de una decena de personas:

“En un caso ocurrido en la zona de Laguna Esmeralda participaron alrededor de 18 rescatistas para evacuar a una turista lesionada”.

Las principales causas de los rescates, según coinciden autoridades y rescatistas, son las caídas en terreno resbaladizo o técnico, lesiones durante el descenso, cambios bruscos del clima y, en muchos casos, la falta de planificación o de equipamiento adecuado.

Álvarez también fue crítico con ciertas conductas de los excursionistas:

“Hay gente que es negligente y eso termina generando situaciones que podrían evitarse”, afirmó, y planteó la necesidad de avanzar en sistemas de prevención, incluso con posibles restricciones de acceso según las condiciones climáticas. “El problema muchas veces lo tenemos porque la gente sale sin equipo y sin medidas de seguridad. Es fundamental dar aviso, nunca salir solo, tener en cuenta las horas de luz, que en esta época se reducen mucho: a las 16.30 o 17 ya es prácticamente de noche. Salir a la montaña tiene un riesgo implícito: es poco probable que ocurra algo grave, pero la posibilidad está”.

Quiénes intervienen en los rescates y el historial de tragedias

En todos los casos de llamados por personas extraviadas, lesiones o pedidos de rescate en Ushuaia y sus alrededores interviene la Comisión de Auxilio local, integrada por organismos públicos y voluntarios. La comisión trabaja de manera coordinada desde 2008 y enfrenta una demanda creciente.

“Cada operativo implica logística, tiempo y recursos que, en la mayoría de los casos, son sostenidos por el Estado y el trabajo voluntario”, señalaron desde la organización.

Más allá de los extravíos y rescates, Ushuaia registró en los últimos años una serie de accidentes fatales vinculados al trekking y a las actividades de montaña. En enero de 2018, el turista británico David Addam Minn, de 24 años, fue hallado muerto en el camino hacia el glaciar Ojo del Albino. En abril de 2021, la turista argentina Carla Ferrelli, de 28 años, falleció por una descompensación en el mismo circuito. En octubre de 2022, el israelí Eitan Shaked sufrió una grave caída y quedó atrapado en una grieta, y un mes después, en noviembre de 2022, el brasileño Dennis Cosmo Marin murió en la Cueva de Jimbo, cuyo acceso estaba prohibido.

La secuencia continuó en octubre de 2024 con la muerte de Juan Ignacio Macías, de 48 años, rescatista de la Comisión de Auxilio y trabajador de Defensa Civil, quien cayó por un precipicio en el glaciar D’Agostini. Este año, en marzo de 2026, el turista estadounidense Sean Christopher Bartel, de 37 años, fue hallado muerto tras permanecer desaparecido tres días, luego de caer unos 90 metros en una zona de alta dificultad cerca del glaciar Ojo del Albino.

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