De un «chalecito atado con alambre» a la casa soñada: la arquitecta Franca Cisilino transformó un lote en Martínez
La búsqueda de un hogar más amplio y adecuado para el crecimiento familiar llevó a la arquitecta Franca Cisilino y a su marido a explorar opciones fuera de Capital Federal. Así fue como llegaron a los alrededores de la plaza 9 de Julio de Martínez, una zona que los cautivó y donde finalmente encontraron el lugar para materializar su casa soñada.
“Cuando vimos que era imposible comprar una casa en la ciudad, extendimos la búsqueda a Zona Norte: así llegamos a los alrededores de la plaza 9 de Julio de Martínez, que nos encantaron”, cuenta Cisilino, quien venía de vivir en un PH en Capital. La propiedad que adquirieron era un “chalecito viejo, atado con alambre”, ubicado en un lote de 8,66 x 50m de largo que, según la arquitecta, “parecía un baldío en relación al tamaño de la casa original”. Pese al estado inicial, la pareja le vio un gran potencial al terreno.
Al principio buscábamos una propiedad con jardín para reformar, pero decidimos dar vuelta la estrategia: comprar una casa que nos albergara un tiempo, para recién después encarar una obra integral.
Arq. Franca Cisilino, al frente del proyecto y dueña de casa
Diseño disruptivo y soluciones inteligentes
Franca Cisilino confiesa que su objetivo era alejarse de la estética tradicional de los chalets de la zona. “No quería la típica fachada de los chalets de la zona; buscaba algo disruptivo, pero que no me terminara aburriendo”, explica. El proyecto se materializó en una caja neutra que combina chapa negra y hormigón, una propuesta que se distancia de las construcciones vecinas. “Puede tener sus detractores, pero es una fachada que no pasa desapercibida”, bromea.
Uno de los mayores desafíos del terreno era su limitación por las medianeras, pero esta característica también se convirtió en una ventaja al permitir la expansión hacia el fondo para mejorar la ventilación y la iluminación. Sin embargo, esta solución requirió una negociación con su marido, quien inicialmente no quería ceder metros de espacio verde.
Uno de los grandes aportes llegó a través de la incorporación de un patio interno central, lo primero que se ve al entrar, que resuelve en ambas plantas las dificultades de ventilación y luminosidad presentadas por la naturaleza del lote.
Este patio interno de 4×4 metros no solo ordena la circulación sin interrumpir las vistas al jardín del fondo, sino que también establece un diálogo fluido entre el área social y el ambiente de uso diario en la planta baja, garantizando luz natural durante todo el día.
Materiales, calidez y el corazón de la casa
La elección de materiales y la paleta de colores se orientaron a crear una casa contemporánea, cálida y de bajo mantenimiento. El hormigón visto aportó modernidad sin caer en una arquitectura radicalmente nueva. “La idea era ir de los negros y grises de la fachada a tonos claros, pero nada de blanco. Con pocos materiales, logramos calidez en todos los ambientes”, detalla la arquitecta.
El sector de uso diario en la planta baja, que incluye la cocina, galería y jardín, se concibió como el corazón de la casa. Allí, los muebles fueron seleccionados pensando en la resistencia al uso diario, dado que la pareja tiene hijos pequeños. La parrilla, integrada al diseño, se oculta detrás de una puerta guillotina de chapa, y un lavadero y espacio de guardado se disimulan detrás del revestimiento utilizado en la escalera.
“Este sector junto a la galería y el jardín es el corazón de la casa. Como tengo hijos chicos, para el área de estar elegimos muebles que se banquen el uso diario”.
Jardín protagonista y ambientes privados
A pesar de la extensión del proyecto, el jardín siempre fue considerado el protagonista. “Siempre tuvimos presente que el jardín era el protagonista, pero el desarrollo de la planta se prestaba para avanzar un poco. Y todavía nos quedaron 25 metros de fondo libre. ¡Hubiera sido una picardía no extendernos!”, explica Cisilino. Para sortear las particularidades del lote angosto, el paisajismo se apoyó en una sola de las medianeras, permitiendo incluso la construcción de una larga pileta.
En la planta alta se ubican los ambientes privados, incluyendo el dormitorio principal con baño en suite y los estudios de trabajo de Franca y su marido. La gama de colores se mantuvo coherente con la planta baja, creando una continuidad agradable. “Al haber hecho todo el proyecto en pandemia, me tomé el tiempo para pensar y repensar cada decisión. Hoy siento que todo fue muy acertado, no cambiaría nada”, concluye Franca Cisilino con satisfacción.

