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Messi volvió con un gol y Argentina cerró la gira previa al Mundial con buenas sensaciones

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KANSAS CITY, Estados Unidos (Enviado especial).- La Selección Argentina culminó su preparación para el Mundial con una victoria 2-0 sobre Islandia en un partido histórico disputado en el Jordan-Hare de Auburn, Alabama. El encuentro marcó el regreso goleador de Lionel Messi y dejó al equipo de Lionel Scaloni con un balance positivo, sin nuevas lesiones y con un funcionamiento que renueva las expectativas de cara al debut mundialista.

El estadio, un templo del fútbol americano universitario con capacidad para 87.000 espectadores, se transformó para recibir a los campeones del mundo. Tribunas repletas, música en español y un show de luces con la tradicional suelta de un águila guerrera, símbolo de la Universidad de Auburn, crearon un ambiente festivo para la numerosa comunidad latina presente.

El regreso goleador de Messi y un récord histórico

El broche de oro de la noche fue la vuelta de Lionel Messi. El capitán ingresó a falta de 20 minutos y rápidamente demostró que su sobrecarga física no afectó su nivel. En su primera intervención, filtró una asistencia perfecta para Lautaro Martínez, quien fue derribado en el área. De esa infracción nació el penal que el propio Messi transformó en gol, alcanzando los 117 tantos con la Selección. Con 38 años, 11 meses y 14 días, el rosarino se convirtió en el jugador más longevo en marcar con la camiseta argentina, superando el récord de Ángel Labruna.

Aunque Scaloni había calificado el partido como “una piedra” en el camino, el rendimiento del equipo y la ausencia de nuevas molestias físicas dibujaron una sonrisa en el entrenador. La cancha pesada, producto de una intensa tormenta previa, fue el principal obstáculo, lo que llevó al cuerpo técnico a preservar a varios titulares y apostar por una rotación similar a la del partido contra Honduras.

Prueba superada: sin lesionados y con buen rendimiento colectivo

Futbolistas como Cristian Romero, Nicolás González, Gonzalo Montiel y el propio Messi comenzaron en el banco y sumaron minutos en el tramo final, evitando una exigencia física excesiva. Esta estrategia dio resultado, ya que ningún jugador terminó con molestias ni con una carga importante de desgaste, un aspecto crucial después de días de preocupación por las lesiones.

Argentina volvió a mostrar rendimientos altos en todas sus líneas y consiguió un triunfo que refuerza la confianza. Con Exequiel Palacios nuevamente como eje del mediocampo, Valentín Barco agresivo y con gol, el trabajo prolijo de los laterales Agustín Giay y Facundo Medina, y los destellos de Nicolás Paz y Giovani Lo Celso, la Selección exhibió pasajes de muy buen fútbol durante el primer tiempo.

Frente a un rival físico e intenso como Islandia, el conjunto de Scaloni respondió con buenas asociaciones y secuencias de pases a alta velocidad con el balón, y con un repliegue ordenado y ocupación de espacios sin él. En el segundo tiempo, con el ingreso del mediocampo titular —Rodrigo de Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister—, el equipo controló mejor el trámite y generó más chances, incluyendo dos remates en los palos de Mac Allister y Lautaro Martínez.

Con el 2-0, el negocio pasó por bajarle el ritmo al desarrollo y evitar la pierna fuerte de los islandeses, una constante durante todo el partido, al punto que el árbitro, el estadounidense Rosendo Mendoza, tuvo que intervenir en más de una ocasión para bajar los decibeles.

Argentina terminó casi con su once ideal en cancha y con un gol que sintetiza el estilo de esta Selección: precisión en velocidad, la jerarquía de Messi y la llegada de los volantes al área para definir. Una escena que renueva la ilusión y ratifica a la Selección, más que nunca, entre las grandes candidatas al título mundial.

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