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Conflicto en París: más de mil firmas piden la destitución del director de la Casa Argentina

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Más de mil personalidades de la cultura, la ciencia y la política argentina y francesa firmaron una carta pública dirigida a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, para solicitar la destitución de Santiago Muzio, director de la Casa Argentina en París. La misiva, que suma 1096 adhesiones en apenas dos días, denuncia una gestión marcada por «reformas edilicias opacas», una drástica reducción de plazas para estudiantes y un «manejo arbitrario y políticamente sesgado» de la institución.

La controversia se intensificó tras la supuesta decisión de Muzio de reducir de 75 a 30 la cantidad de estudiantes residentes, muchos de los cuales, según los firmantes, habrían sido desvinculados por participar en la conmemoración del Día Nacional de la Memoria, el 24 de marzo. Además, se denuncia la desaparición de una placa en la entrada que recordaba a las víctimas de la última dictadura militar argentina, donada por el millonario Otto Bemberg en 1918.

Las graves acusaciones contra la gestión de Muzio

La carta, dirigida también al secretario de Educación, Carlos Torrendell, y al embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, expresa una profunda preocupación por la situación «institucional, administrativa, edilicia, comunitaria y diplomática» de la Casa Argentina. Los firmantes reclaman una «intervención urgente», una auditoría integral y la renuncia o remoción de Muzio.

Entre las denuncias más destacadas se encuentran:

  • Reformas edilicias irregulares: Se cuestionan gastos en refacciones y mantenimiento que parecen «erráticas, deficientemente planificadas y potencialmente perjudiciales», además de no contar con la autorización de la Cité Universitaire. Proyectos aprobados previamente, como la refacción de baños y una rampa de acceso para personas con discapacidad, no fueron ejecutados.
  • Reducción drástica de plazas: La disminución del número de residentes a 30 personas, que podría alojarse en solo dos de los seis pisos disponibles, generaría una caída significativa en los ingresos de la institución, trasladando una mayor carga al Estado argentino.
  • Hostigamiento y discriminación: Se acusa a Muzio de un manejo arbitrario y políticamente sesgado de las plazas de alojamiento, con episodios de hostigamiento e inseguridad, incluyendo robos de dinero y computadoras bajo su gestión. Los estudiantes despedidos, muchos de ellos becarios de posgrado, fueron notificados de desalojar la casa el 30 de junio, sin una justificación clara más allá de una supuesta «orden de mérito» nunca mostrada.
  • Vinculaciones políticas: La carta atribuye al director el uso de la residencia como «cuartel de la ultraderecha europea», por sus vínculos con la política integrista Marion Marechal Le Pen, de quien sería abogado. Muzio también tendría excelentes relaciones con el presidente Javier Milei y el partido español Vox.
  • Deterioro de relaciones institucionales: Las actitudes del director habrían generado divisiones con otras Casas de la Cité Universitaire y con las autoridades francesas, quienes se incomodan ante la negativa de mantener el «brassage» (unión) e intercambio de estudiantes, o de firmar la carta de valores de la Cité.

Un amplio arco de firmantes y repercusiones

La lista de firmantes incluye a científicos como Alberto Kornblihtt y Dora Barrancos; escritores como Claudia Piñeiro y Alicia Dujovne Ortiz; músicos como Minino Garay y Eduardo Makaroff (Gotan Project); y políticos de distintos partidos, como el ex ministro de Economía radical Jesús Rodríguez, el ex diputado Marcelo Stubrin y la diputada Cecilia Moreau. También se sumaron académicos franceses, ex directores y ex residentes de la Casa Argentina.

Ante la gravedad de las denuncias, se analiza la posibilidad de convocar a la ministra Pettovello a la Cámara de Diputados y a la Comisión de Derechos Humanos para que brinde explicaciones sobre la situación. La Casa Argentina, una institución estratégica para el Estado, tiene la misión histórica de alojar a estudiantes, artistas e investigadores argentinos en París, fomentando su perfeccionamiento y la construcción de vínculos internacionales.

El vaciamiento de la institución, que pasaría de ocupar habitaciones con estudiantes a ser usadas por la familia del director o permanecer en «refacción» permanente, así como el desmantelamiento de su agenda cultural, son puntos clave de la preocupación expresada en la carta. La eliminación de la placa por los desaparecidos ya había generado un incidente diplomático, llevando al ministro de la Institución Superior francés, Philippe Baptiste, a ordenar la colocación de una placa recordatoria en la Cité Universitaire.

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