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Agua Negra: el túnel binacional de US$ 1500 millones que busca revivir la conexión San Juan-Coquimbo

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La histórica aspiración de conectar de forma permanente la provincia argentina de San Juan con la región chilena de Coquimbo a través del túnel de Agua Negra vuelve a tomar impulso. Un proyecto de infraestructura binacional, valuado en 1500 millones de dólares, que busca reemplazar el actual paso internacional, operativo solo en temporada estival.

El renovado debate se instaló luego de las declaraciones de Mario Schiavone, cónsul de Chile en San Juan, quien afirmó que la obra es una “aspiración que no se va a perder nunca”. A esto se suma el interés creciente de los proyectos mineros en la zona, que verían facilitada la logística y el transporte de productos con una conexión transcordillerana durante todo el año.

Los detalles de la megaobra binacional

El proyecto del túnel de Agua Negra contempla la construcción de dos túneles paralelos de 14 kilómetros cada uno, diseñados para un sentido único de circulación. Uno de ellos facilitaría el tránsito descendente desde Argentina hacia Chile, con su boca a 4085 metros sobre el nivel del mar, mientras que el otro permitiría el ascenso de Chile a Argentina, con su ingreso a 3620 metros de altitud.

Además de las dos vías principales, la obra incluye galerías peatonales de conexión entre los túneles, pensadas para emergencias, distribuidas a lo largo de todo el trazado. También se prevé la construcción de diversos caminos de acceso para las calzadas.

El objetivo principal es sortear las dificultades del actual Paso Internacional de Agua Negra, que, debido a la acumulación de nieve y las condiciones climáticas extremas de la alta montaña, permanece cerrado durante gran parte del año. La nueva infraestructura garantizaría la circulación de personas y productos de manera ininterrumpida.

Historia y financiamiento del proyecto

La idea de un túnel en Agua Negra se remonta a varios años atrás, impulsada por los gobiernos de Chile y Argentina, así como por las autoridades provinciales de San Juan y la región de Coquimbo. Un primer esbozo se planteó formalmente en 1998, en el marco de mejoras en la Ruta Nacional Nº 150. Tras estudios de prefactibilidad que evaluaron más de una decena de alternativas, se seleccionó el diseño actual de un túnel de 14 kilómetros.

Entre 2009 y 2011, el Gobierno argentino se encargó de los estudios y diseños conceptuales, de ingeniería básica y de impacto ambiental. Esto llevó a la suscripción de un Protocolo Complementario al Tratado de Maipú en octubre de 2009, creando la Entidad Binacional para el Proyecto de Túnel de Baja Altura (EBITAN), encargada de conducir y analizar los estudios y dirigir las etapas de construcción.

Uno de los hitos más importantes ocurrió cuando el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ofreció a financiar la totalidad del proyecto, comprometiendo unos 1500 millones de dólares. En diciembre de 2014, ambos países aprobaron un segundo Protocolo Complementario al Tratado de Maipú, decidiendo la realización de la obra y otorgando personalidad jurídica internacional a EBITAN.

En abril de 2016, en Washington, se acordó el primer desembolso del financiamiento del BID por 40 millones de dólares, destinados a la etapa previa al inicio de la construcción. Sin embargo, en los años siguientes, el proyecto sufrió un estancamiento. Chile retiró su impulso político, renunció al crédito asociado del BID y planteó dudas sobre la rentabilidad y aspectos técnicos, lo que impidió la concreción de la licitación internacional.

A pesar de las demoras, la reciente declaración del cónsul Schiavone y el interés de empresas mineras como Vicuña, que operan en San Juan y buscan una conexión más eficiente con Chile, han reavivado la esperanza de concretar esta megaobra estratégica para la integración regional.

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