Semillas: Sturzenegger defendió la reforma de control varietal y reveló el pedido de Milei
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió a defender la reciente resolución conjunta 3/26 que establece un nuevo protocolo para el control de identidad varietal en grano. El funcionario afirmó que la medida permitirá a la Argentina acercarse a la “frontera tecnológica” en producción agrícola, resolviendo un problema histórico de protección de la propiedad intelectual en semillas.
A través de un extenso mensaje en su cuenta de X, Sturzenegger sostuvo que el atraso en esta materia impactó negativamente en la productividad de diversos cultivos. La resolución, firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el presidente del Instituto Nacional de Semillas (Inase), Martín Famulari, busca revertir una parálisis de 30 años en el sector.
El impacto de la falta de protección: el caso del algodón y la soja
Para ilustrar el alcance de la medida, Sturzenegger utilizó el caso del algodón. “¿Por qué una hectárea de algodón en Chaco rinde unos 600 kg de fibra cuando en Brasil los rindes son de más de 1800 kg? Porque en Argentina no se respeta el derecho de propiedad de las semillas mientras que en Brasil sí”, afirmó. Según el ministro, esta situación impide que semillas de alta calidad disponibles en otros mercados lleguen a la Argentina.
El diagnóstico se extiende a otros cultivos. “No es solo el algodón, el crecimiento en la productividad de nuestra soja viene siendo la mitad de la velocidad mundial hace décadas. El retraso ocurre también en el trigo, el tabaco y otros cultivos”, sostuvo. Explicó que, si bien Argentina es líder mundial en producción de semillas, las empresas terminan yéndose del país. “Los brasileños terminan usando semillas hechas por empresas argentinas y científicos argentinos que los agricultores argentinos no pueden usar”, lamentó, aclarando que esta resolución no tiene relación alguna con UPOV-91.
Sturzenegger diferenció entre semillas híbridas y autógamas. En el caso de las especies autógamas, la ausencia de mecanismos de protección de la propiedad intelectual desalienta la comercialización de nuevas variedades. “Las semillas híbridas tienen la característica que no se pueden volver a sembrar, lo cual obliga al productor a comprar una semilla nueva en cada campaña”, indicó, señalando que por este motivo la productividad del maíz (híbrido) creció al ritmo internacional. Para las autógamas, si no hay protección, no se venden nuevas variedades: “Brasil el año pasado registró 330 variedades de soja y acá solo 23”.
El pedido de Milei y la solución tecnológica
El ministro reveló que el presidente Javier Milei les pidió resolver este problema de manera inmediata, pero con una condición: “No quería que ningún productor se viera perjudicado”. Esto implicaba proteger el derecho de propiedad de las semillas de mejor calidad sin lesionar la ecuación económica de los productores actuales. La tecnología, afirmó Sturzenegger, fue clave para encontrar la solución.
ARGENTINA SALDA OTRA DEUDA HISTÓRICA E IMPLEMENTA UNA GRAN REFORMA ESTRUCTURAL: LA QUE NOS PERMITIRÁ LLEGAR A LA FRONTERA TECNOLÓGICA EN PRODUCCIÓN AGRICOLA. Lo hace la Resolución Conjunta 3/26 de la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), con… pic.twitter.com/wuiXfzITLb
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) June 8, 2026
La nueva operatoria implica pasar el control de la identidad varietal al sector privado, que ya cuenta con la capacidad y eficiencia para realizarlo. “Hoy, todas las entregas de semillas se revisan, porque hoy el testeo es con un scanner e inteligencia artificial. Con un costo casi ínfimo se puede saber la genética de la semilla que se entrega con un alto grado de precisión”, explicó.
Se firmará un convenio con el Inase para garantizar un protocolo de toma de muestras y conservación de contramuestras. Cuando se detecte un cargamento donde no se pagó la propiedad intelectual, los privados deberán resolverlo entre ellos (dueño de la semilla y productor). Solo si no hay acuerdo, el Inase actuará como tribunal de alzada. Este sistema, aclaró Sturzenegger, se implementará únicamente para las semillas que se registren de ahora en adelante.
Beneficios y proyecciones económicas
El ministro enfatizó que el nuevo esquema no perjudicará a los productores que deseen mantener sus prácticas actuales. “Si un productor quiere seguir produciendo 650 kg por hectárea puede hacerlo igual que hoy. No pasa nada y sigue igual”, afirmó. Sin embargo, aquel que ofrezca una semilla de 1800 kg tendrá la tranquilidad de proteger su propiedad intelectual, lo que incentivará a los productores a adquirirla si les conviene.
Sturzenegger reconoció que el impacto no será inmediato. Para que el esquema funcione, el sector privado deberá adherir al sistema mediante convenios con el Inase, y el organismo deberá definir los protocolos específicos de muestreo para cada cultivo. Mientras que para soja y sorgo ya existen, para el algodón aún deben desarrollarse. No obstante, se mostró optimista: “¿Permitirá que dupliquemos la producción de algodón en Chaco en un par de años? La respuesta es un contundente sí”.
Las estimaciones oficiales indican que, al recuperar 30 años de atraso tecnológico, las exportaciones agrícolas aumentarán, “de mínima, en unos 4000 millones de dólares anuales”. Sturzenegger concluyó que, en un mundo de constante cambio tecnológico, Argentina no puede quedarse atrás, y que es fundamental retener a las empresas semilleras nacionales, consideradas las mejores del mundo.

