Legislatura Bonaerense: el costo diario supera los $1.000 millones en medio de escándalos y parálisis
El funcionamiento de la Legislatura bonaerense representa un costo diario de más de 1.000 millones de pesos para la Provincia, una cifra que vuelve a estar en el centro de la polémica tras el escándalo de Julio “Chocolate” Rigau. El puntero político fue detenido extrayendo fondos con más de 40 tarjetas de débito de supuestos empleados de la Cámara de Diputados, un caso que puso la lupa sobre el manejo de los recursos del Poder Legislativo provincial.
Este organismo, compuesto por 46 senadores y 92 diputados, demanda anualmente el 0,9% de los recursos presupuestados por la Provincia. En diciembre de este año, el gobernador Axel Kicillof firmó el decreto que asignó $222.800 millones para la Cámara de Diputados y $156.204 millones para el Senado de Buenos Aires. Esta erogación totaliza $1.035 millones por día para el ejercicio de sus funciones.
Presupuesto millonario y cuestionamientos
El presupuesto aprobado para el Poder Legislativo en 2026 asciende a $378.004 millones. Esta cifra duplica, por ejemplo, los fondos que el Ejecutivo destinó a la Secretaría de Protección de la Niñez y Adolescencia ($184.052 millones, según la Ley de Presupuesto 2026) y triplica los recursos asignados a los medicamentos provistos por el Instituto Provincial del Cáncer ($125.000 millones).
Los legisladores provinciales perciben un ingreso aproximado de entre $5,8 y $6,3 millones. Algunos, como los radicales, aportan un 20% de ese monto a un “fondo partidario”. Sin embargo, el mayor beneficio monetario se encuentra en la designación como autoridades de las cámaras (vicepresidentes, etc.) o presidentes de bancada y comisiones. Estos cargos otorgan acceso a “módulos”, unidades fijas extras a la dieta, valuadas en poco más de $6.000 cada una. Los representantes reciben un mínimo de 3.000 módulos mensuales, lo que representa unos $18 millones adicionales, para afrontar gastos como la contratación de asesores, viajes y acciones territoriales, principalmente durante el período de sesiones ordinarias, entre marzo y noviembre.
La parálisis legislativa y la planta de personal
La inactividad de la Legislatura bonaerense también genera controversias. Después de casi seis meses sin sesiones, la Cámara de Diputados sesionó el 28 de mayo y una reunión prevista para este lunes fue postergada. La oposición, que buscaba discutir la gestión de la obra social IOMA, criticó duramente la decisión.
“El gobernador no quiere discutir un tema central para la agenda bonaerense. Afiliados, familiares, prestadores. Todos comparten: IOMA no está cumpliendo sus funciones y misiones”, declaró el diputado Diego Garciarena (UCR).
Por su parte, el legislador del PRO, Fernando Rovello, quien ya había reclamado a Kicillof por IOMA el 1 de marzo, afirmó que “voltearon la sesión sin fundamentos” y que el gobernador “destrata una vez más a los bonaerenses”.
En cuanto a la planta de personal, la Legislatura mantiene un número indefinido de agentes, ya que no están obligados a reportar en la sede central. La flexibilidad laboral permite que haya contratados con tareas asignadas en municipios o localidades del interior. No obstante, se estima que la planta permanente de ambos cuerpos supera los 2.200 integrantes.
En abril de este año, bloques libertarios propusieron reformar la Constitución para establecer un Legislativo unicameral. Esta iniciativa, que ya ha tenido expresiones desde el radicalismo y sectores filo peronistas, no ha avanzado hasta el momento, y menos aún en el actual ejercicio, marcado por la casi inexistencia de sesiones.

