Revolución tambera: así es el sistema dry lot que triplicó la producción de los Monzoni en Córdoba
La empresa familiar tambera de Marcos (48) y Fabio Monzoni (52), ubicada en Porteña, departamento San Justo, en el noreste de la provincia de Córdoba, transformó radicalmente su modelo de producción al adoptar el sistema dry lot. Esta decisión estratégica les permitió superar las limitaciones del sistema pastoril tradicional y alcanzar índices productivos destacados, con un promedio anual de 38 litros por vaca y por día.
La historia de la familia Monzoni en la lechería se remonta a 1889, con la llegada de su tatarabuelo desde Lombardía, Italia. Generaciones después, Marcos y Fabio se vieron obligados a regresar al campo en 2007 tras la separación de sus padres. En ese momento, la explotación contaba con apenas 100 hectáreas y 120 vacas, una escala insuficiente para sostener a tres familias. “Era muy poco para mantener a tres familias y eso nos llevó a buscar nuevos sistemas que permitieran incrementar la facturación”, recuerda Marcos.
Ante la necesidad de aumentar la rentabilidad, la familia comenzó a complementar las pasturas con alimentos concentrados e incorporó semen sexado para acelerar el crecimiento del rodeo. El paso definitivo fue la implementación del sistema dry lot, un modelo de confinamiento que ha demostrado ser clave para su éxito.
El Dry Lot: confinamiento y alta performance
El dry lot se basa en el confinamiento de las vacas en piquetes a cielo abierto, donde se les suministra diariamente la alimentación. En este sistema, los animales permanecen en los corrales durante todo el año, salvo durante los ordeños. Su principal ventaja radica en la reducción de las caminatas y el gasto energético asociado a la búsqueda de alimento, lo que permite incrementar significativamente la producción individual de leche.
Actualmente, el establecimiento de los Monzoni opera en dos campos que suman 800 hectáreas, donde se combina la producción de granos (maíz y soja) destinados al consumo del rodeo lechero y a la venta, con un rodeo de aproximadamente 620 vacas en ordeño. El promedio de producción es de 38 litros por vaca y por día, a partir de tres ordeños diarios.
Claves para un sistema exitoso
Fabio Monzoni detalla las condiciones esenciales para el correcto funcionamiento del dry lot. Los corrales deben tener una pendiente adecuada para el escurrimiento del agua, una superficie mínima de entre 70 y 80 m² por vaca y fácil acceso a comederos y bebederos. Además, es fundamental disponer de zonas de descanso con camas sobreelevadas, que se mantienen limpias con un rabasto tres veces por semana, favoreciendo el bienestar animal y la producción de leche.
El manejo sanitario es crucial. “Desde el punto de vista sanitario, es esencial el manejo de las deyecciones en un dry lot, ya que constituyen un potencial foco de infecciones podales y mamarias. Por ello, se realiza el raspado frecuente del piso de los corrales y el disqueado y cincelado de las camas para favorecer el drenaje de la humedad”, explica Fabio.
La sombra también es un factor determinante, con una base de cálculo de 4 m² por vaca, preferentemente con chapas a cierta altura para asegurar la circulación de aire. En el tambo de los Monzoni, cada piquete alberga entre 100 y 110 vacas, evitando grupos excesivamente numerosos que puedan generar estrés y reducir la producción. Mantener a las vacas en un mismo piquete minimiza demoras en la adaptación y el reconocimiento social.
La dieta es uniforme para todas las categorías de vacas e incluye silos de alfalfa y maíz (50% de la ración), grano de maíz propio, suplementos proteicos a base de harina de soja, vitaminas, minerales, un subproducto con suero de leche y pellet de cártamo y semilla de algodón. La ración se distribuye en comederos fabricados con caños petroleros recubiertos de goma, diseñados para evitar la formación de barro.
Gestión reproductiva y genética
La empresa implementa un servicio estacionado con inseminación artificial, concentrando los partos entre marzo y julio para evitar el estrés calórico de los veranos. Esto permite un pico de producción entre julio y septiembre, alcanzando los 41-43 litros por vaca y por día. En veranos secos, la producción desciende a unos 32 litros, mientras que en veranos excesivamente húmedos puede reducirse a 24-25 litros. El promedio anual se sitúa en 38 litros por vaca en ordeño por día, con máximos de 42 litros.
Fabio Monzoni subraya la importancia de la selección genética. Desde 2010, junto con Select Debernardi, se ha enfocado en buscar vientres de menor tamaño, con bajo consumo de alimento, alta producción de leche, larga vida útil y buenos índices reproductivos. También se prioriza la fortaleza de patas y ubre para prevenir infecciones y sostener altos niveles de producción. En los últimos años, el establecimiento ha orientado sus esfuerzos hacia la mejora de los sólidos en leche, anticipando un cambio en los sistemas de pago.
Los efluentes líquidos del tambo son distribuidos en los potreros agrícolas, y los residuos sólidos de los piquetes se utilizan como material de cama o se distribuyen en las pasturas.
En cuanto a la cría de terneros, los machos se recrían en un feedlot propio hasta los 350 kilos, vendiéndose a matarifes o frigoríficos que reconocen su calidad. Las hembras, por su parte, se crían con una dieta de menor intensidad para evitar el engrasamiento excesivo.
Desafíos y crecimiento
A pesar de sus ventajas, el modelo dry lot presenta desafíos. “En períodos de lluvias intensas, los corrales pueden presentar acumulación de barro, lo que incrementa la incidencia de problemas sanitarios como mastitis y afecciones podales, que desembocan en descarte de animales”, alerta Fabio.
La gestión del personal también es un factor clave. Con una plantilla de 24 empleados, Marcos admite que “no todos están preparados para desenvolverse en entornos de trabajo con alta interacción”. Esta situación motivó la contratación de un equipo de coaching para mejorar las relaciones interpersonales y el clima laboral.
El establecimiento de los Monzoni es un ejemplo de progreso empresarial basado en la intensificación y la eficiencia. La integración de la actividad tambera y agrícola, con elevados niveles de productividad, ha repercutido positivamente en los resultados económicos y en el crecimiento patrimonial de la empresa a lo largo de los años.

