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Carlos Sainz en el Desafío Ruta 40: la experiencia extrema del rally raid en Argentina

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Las Salinas de Angaco, en San Juan, se convirtieron en el epicentro de la adrenalina cuando el múltiple campeón Carlos Sainz, una leyenda del automovilismo, se puso al volante del prototipo Raptor T1+ de Ford Racing. En una experiencia única, el piloto español compartió una vuelta de infarto con periodistas e invitados, ofreciendo un vistazo íntimo a la intensidad del rally raid.

Sainz, conocido por sus títulos mundiales y victorias en el Dakar, no solo demostró su destreza al acelerar, frenar y derrapar en el trazado especialmente diseñado, sino que también aprovechó cada pasada para afinar el comportamiento del vehículo. Entre vuelta y vuelta, dialogaba con mecánicos e ingenieros, recopilando información valiosa para la preparación del Desafío Ruta 40, una competencia que forma parte del Campeonato Mundial de Rally Raid (W2RC) de la FIA.

“¿Y qué tal? ¿Cómo te sientes? Absorben bien las suspensiones, ¿verdad?”

Con estas palabras, Sainz resumió la esencia de la experiencia a bordo del imponente prototipo, una de las tres unidades del equipo Ford Racing, que también cuenta con Nani Roma y Mitch Guthrie en la categoría Ultimate. La agenda de actividades permitió conocer la previa de esta exigente carrera, que reúne a los mismos pilotos y equipos que se enfrentarán en el próximo Rally Dakar de Arabia Saudita.

El Desafío Ruta 40: una expedición de casi 3000 kilómetros

La 13° edición del Desafío Ruta 40, que se llevó a cabo del 25 al 29 de mayo, desplegó su acción a lo largo de cinco etapas entre las provincias de San Juan y Mendoza. La competencia cubrió casi 3000 kilómetros de itinerario, de los cuales más de 1700 fueron de velocidad pura, consolidándose como la fecha más importante de Argentina y Sudamérica en el calendario mundial de rally raid.

La magnitud del evento se hizo evidente en la instalación de dos bivouacs, los campamentos donde equipos y pilotos conviven y trabajan en sus vehículos: uno en el Autódromo Villicum de San Juan y otro en el Centro de Congresos y Exposiciones de San Rafael, Mendoza. La competencia atrajo a 151 vehículos de 35 países, un récord para las ediciones argentinas, con 69 pilotos locales, incluyendo figuras destacadas como Luciano y Kevin Benavides en motos, y Manuel Andújar en autos.

El bivouac es un microcosmos del rally raid, donde conviven equipos de élite respaldados por grandes fabricantes con presupuestos multimillonarios, junto a pilotos particulares que llegan con estructuras más reducidas, muchas veces sostenidas por el esfuerzo familiar y patrocinadores locales. Las diferencias en recursos y tecnología son palpables, pero en la ruta, la exigencia es la misma para todos. El ritmo de trabajo es incesante: mientras los pilotos descansan, los mecánicos trabajan; cuando termina una etapa, comienza la preparación de la siguiente.

El equipo Ford Racing y el Raptor T1+

Ford Racing, uno de los equipos de élite a nivel mundial, impacta por su despliegue en el campamento, con múltiples carpas, camiones de asistencia y decenas de especialistas. Las tres tripulaciones de la marca, encabezadas por Carlos Sainz, Nani Roma y Mitch Guthrie Jr., compiten con el Raptor T1+. Esta «bestia» de más de dos toneladas es impulsada por un motor V8 atmosférico de 5 litros y 360 CV, el mismo Coyote utilizado por el Mustang, diseñado para atravesar dunas, piedras y terrenos rotos a velocidades impensadas.

En esta edición del Desafío Ruta 40, el mejor resultado para el equipo fue el octavo lugar de Nani Roma, en una competencia que tuvo como vencedor a Seth Quintero (Toyota). Un detalle destacado del equipo técnico es la presencia del argentino Juan Cruz Lugano, egresado de la Escuela Técnica Henry Ford de General Pacheco, quien forma parte de la estructura internacional.

Paisajes extremos y la navegación del rally

El Desafío Ruta 40 se desarrolla en escenarios que parecen sacados de otro planeta. La zona cuyana ofrece un territorio áspero y complejo de transitar, con montañas filosas, cañones rojizos, planicies interminables cubiertas de polvo y piedra. En San Juan, predominan los terrenos de aspecto lunar, con cerros ocres y ríos secos, mientras que en Mendoza, las dunas de El Nihuil transforman el paisaje en un mar de arena en constante movimiento, mostrando el costado más salvaje del rally raid.

La navegación es un aspecto crítico de la competencia. Los pilotos no solo siguen huellas, sino que se guían por un roadbook digital y una serie de waypoints (puntos GPS) definidos por la organización. Cada punto debe ser validado en el orden correcto para habilitar la información del siguiente, lo que explica por qué a veces se ve a los pilotos girar en círculos hasta registrar un punto de control.

Ser «piloto» por un día y la mística del bivouac

La agenda para prensa e invitados, a la que fue convocada LA NACION, incluyó la posibilidad de conducir las camionetas F150 Raptor, Tremor y la Ranger Raptor. Este vehículo, desarrollado por Ford Performance y fabricado en Tailandia, equipa un motor naftero biturbo de 3.0 litros V6 EcoBoost de 397 CV, con transmisión automática de 10 velocidades y tracción integral. Su suspensión específica para off-road permite mantener un ritmo sorprendente en los terrenos más rotos, brindando una sensación de control permanente.

La experiencia culminó con una noche bajo las estrellas en un campamento en el desierto sanjuanino, a la vera de un lecho de río seco, a pocos metros de donde pasarían los corredores al día siguiente. La camaradería del universo Dakar se fusionó con la atención de la marca, actividades organizadas y una propuesta gastronómica regional, incluyendo un tradicional locro. El rally raid, más allá de la carrera, es una expedición moderna que transforma a San Juan y Mendoza en el epicentro del offroad mundial, un universo único donde la pasión por la velocidad y la aventura se encuentran en los paisajes más extremos del país.

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