Adiós al Indio Solari: multitudinaria «misa ricotera» en Plaza de Mayo para despedir al ídolo
Una multitudinaria movilización espontánea transformó la Plaza de Mayo en el epicentro de la primera despedida popular a Carlos Indio Solari. El ícono del rock nacional, fallecido esta madrugada a los 77 años en su casa de Parque Leloir, fue honrado por miles de sus seguidores en una emotiva concentración que se extendió durante la tarde y noche de este viernes.
Con la caída del sol, el corazón de la Ciudad de Buenos Aires se tiñó de un clima de procesión y “misa ricotera”, una expresión que, por primera vez, adquirió el tinte de réquiem. La particularidad de este adiós colectivo fue su naturaleza “sin cuerpo presente”, una invocación que bastó para que los fans se congregaran en su nombre. Desde su última aparición en shows en 2017, la presencia virtual del Indio Solari se había convertido en un consuelo para su audiencia más devota, y esta tarde, esa virtualidad se materializó en una emotiva espiritualidad a la espera de la definición de sus exequias.
Convocatoria espontánea y blindaje policial
La noticia del fallecimiento del músico, que consternó a sus seguidores desde la mañana, impulsó a algunos a acercarse inicialmente a su domicilio en el Oeste del Conurbano bonaerense. Sin embargo, la zona fue rápidamente blindada por la policía para evitar aglomeraciones que pudieran interferir con el trabajo en el lugar. Apenas una hora después de la notificación de su partida, las redes sociales se convirtieron en el canal para una convocatoria espontánea: “Despidamos al Indio a lo grande en Plaza de Mayo. 18 horas. Misa ricotera”, rezaba el escueto mensaje que circuló y rápidamente prendió entre la comunidad.
Ante la falta de una definición oficial sobre un velatorio en un edificio estatal o un predio amplio, este encuentro sirvió como un primer llanto colectivo, una oportunidad para compartir el duelo entre quienes profesan una misma “religión musical”. Para muchos, con su poesía críptica, el Indio Solari fue un dios privado y comunitario a la vez, una figura central en sus vidas a través de sus shows, discos o incluso sus apariciones en las pantallas de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Iconografía ricotera y emoción compartida
La Plaza de Mayo se llenó con toda la iconografía ricotera. Banderas, remeras y símbolos del universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de la carrera solista del Indio se hicieron presentes. Muchos se acercaron temprano, tomando la estatua de la Libertad como punto de encuentro simbólico, o aprovecharon la cercanía de sus trabajos en el Microcentro para sumarse. A pesar de la congoja, se registraron algunas corridas producto de los límites marcados por la Policía.
Para las 18 horas, el acceso a la Plaza desde el Bajo y las primeras calles perpendiculares ya estaban vallados, pero la gente buscaba la manera de llegar. Eliana, de 60 años, abrazaba su bandera del disco Oktubre. “Triste, como todos”, expresó, mientras observaba a jóvenes subirse a hombros y revolear banderas al ritmo de parlantes improvisados. Pronto, las banderas se multiplicaron, incluyendo una de más de 20 metros con la letra de “Amok Amok”: “¡Al fin! Sean bienvenidos todos. Al show de la linda fe sonriente. Nos merecemos bellos milagros, y ocurrirán. Y los sermones más felices que hay”.
También hubo banderas argentinas, bengalas rojas y negras, y fuegos artificiales. La gente conversaba en grupos, mientras vendedores ambulantes ofrecían cerveza, fernet y, más tarde, sándwiches, remeras, pósters y llaveros. De a ratos, los corazones se encendían al sonar temas como “JiJiJi” en los parlantes.
Eliana recordó haber asistido a los recitales de Los Redondos desde que tocaban en lugares pequeños como Paladium. “Iba cuando éramos 50. Lo vi en todas las épocas desde que tenía 15 años, después siguieron mis hijos y nietos”, compartió. Rememoró la frase del Indio: “Espero que la muerte me encuentre vivo”. Y concluyó: “Y bueno, lo encontró vivo. Es el cacique de una tribu y nos dejó un legado”. Un grupo de jóvenes buscaba una explicación a la plaza colmada: “Hay que festejar: fue un gran artista popular”.

