Murió el Indio Solari a los 77 años: la lucha silenciosa contra el Parkinson que lo alejó de los escenarios
Este viernes 5 de junio, el rock nacional se vistió de luto con la noticia del fallecimiento de Carlos Alberto Solari, conocido popularmente como el Indio Solari, a los 77 años. El legendario cantante y compositor, voz inconfundible de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego figura central de Los Fundamentalistas del Aire Condicionado, libró una larga y discreta batalla contra el mal de Parkinson, una enfermedad que, según sus propias palabras, lo fue apartando progresivamente de la vida pública y de los escenarios.
El Indio Solari, fiel a su estilo hermético y reservado, mantuvo en silencio gran parte de su proceso con la enfermedad. Sin embargo, en diversas entrevistas concedidas a lo largo de los años, compartió reflexiones profundas sobre el impacto del diagnóstico y cómo este transformó su día a día y su perspectiva sobre la vida y su carrera artística. Su franqueza contrastaba con la habitual discreción, revelando la complejidad de convivir con un padecimiento progresivo.
El diagnóstico y la mirada sobre el paso del tiempo
En sus propias palabras, el Indio Solari no ocultó la dificultad de aceptar la realidad de su salud. «No sirvo para ser viejo», llegó a expresar en una de esas conversaciones, una frase que encapsula la frustración y el desafío de un artista acostumbrado a la vitalidad del escenario y a la exigencia de sus performances. El Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta el movimiento, fue limitando sus capacidades, un golpe duro para alguien cuya expresión artística dependía en gran medida de su energía física y presencia escénica.
El diagnóstico de Parkinson, que mantuvo en reserva por un tiempo, se hizo público en 2016, generando una mezcla de sorpresa y preocupación entre sus millones de seguidores. A partir de ese momento, sus apariciones en vivo se volvieron cada vez más esporádicas y emotivas, marcadas por la conciencia de que cada show podía ser el último. Su partida deja un vacío inmenso en el universo del rock argentino, recordado no solo por su música y poesía, sino también por la forma en que enfrentó los desafíos de la vida con la misma intensidad con la que se entregaba a su arte.

