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Alerta de Aapresid por suelos en «situación crítica» tras la campaña gruesa

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La actual campaña gruesa 2025-2026, marcada por elevados rendimientos en gran parte del país, presenta un desafío inesperado para los productores argentinos: la compactación de los suelos. Desde la Red Compactación Cero de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) advierten que la alta humedad de los lotes, combinada con el intenso tránsito de maquinaria pesada, está llevando a los suelos a una «situación crítica».

El problema radica en que, a medida que cosechadoras, tolvas y camiones circulan sobre terrenos húmedos, la capacidad del suelo para soportar cargas sin deformarse disminuye drásticamente. Esta situación, explican los ingenieros agrónomos Pablo Bessón, cofundador de la Asociación Argentina de Tránsito Controlado Agrícola (AATranCA), y Lisandro Repetto, líderes de la mesa de expertos de la Red, genera una red de huellas que se superponen repetidamente. «Hay sectores que pueden recibir ocho, nueve o incluso más pasadas de maquinaria pesada. Y ahí es donde la estructura del suelo empieza a colapsar silenciosamente», señalaron.

En una rotación típica de trigo/soja-maíz, el tránsito acumulado puede cubrir casi el 100% de la superficie en solo dos años. «El problema no es solamente pisar, sino pisar en todos lados», enfatizan desde Aapresid, destacando que el daño, aunque no sea visible de inmediato, se manifiesta con el tiempo, especialmente en campañas secas. Las señales incluyen raíces deformadas, menor exploración del perfil, cultivos más vulnerables al estrés hídrico y problemas de infiltración de agua, con charcos que persisten tras las lluvias.

Impacto en la producción y el suelo

La compactación es una de las variables más subestimadas de la agricultura moderna, según Aapresid. Sus consecuencias son significativas: la infiltración de agua puede caer de 30-40 milímetros por hora a menos de 5 milímetros, lo que provoca la pérdida de agua por escurrimiento en lugar de su absorción por el perfil del suelo. Esto reduce la capacidad de las plantas para absorber agua y nutrientes, aumentando su vulnerabilidad a los períodos de sequía. Los expertos estiman que las pérdidas de rendimiento por compactación severa pueden oscilar entre el 10 y el 30 por ciento.

Estrategias para mitigar la compactación durante la cosecha

Para minimizar los daños futuros, es crucial tomar decisiones informadas durante la etapa de trilla, cuando el tránsito de cosechadoras y monotolvas puede afectar entre el 30 y el 45 por ciento del lote. Los especialistas de Aapresid ofrecen recomendaciones prácticas:

Para saber cuál es el mejor momento para entrar al lote, los expertos de Aapresid, recomiendan tomar un trozo de suelo de los primeros centímetros y formar con él una “cinta” o un “fideo” con la mano. “Si no se resquebraja ni se corta, el suelo todavía está demasiado húmedo y el riesgo de deformación es muy alto”, indicaron.

Otras medidas incluyen:

  • Ordenar la dupla cosechadora-monotolva: Hacer que la monotolva siga exactamente las huellas de la cosechadora, utilizando una bandeja de captación, puede reducir la superficie transitada a la mitad. También es útil que la monotolva solo salga de las huellas para recibir la descarga o esperar en las cabeceras.
  • Controlar la presión de los neumáticos: Evitar presiones elevadas es fundamental. Neumáticos inflados a 45 o 60 PSI pueden tener la dureza de las ruedas de un tren. El uso de neumáticos radiales, sistemas IF/VF y cubiertas de alta flotación, especialmente en monotolvas, puede reducir la presión sobre el suelo casi a la mitad en comparación con los diagonales.
  • Reducir la carga de la monotolva: Bajar la carga al 70 u 80 por ciento de su capacidad, aunque parezca una pérdida de eficiencia logística, genera una «enorme diferencia en la presión sobre el suelo”.

Una vez finalizada la trilla, es vital monitorear la compactación mediante la observación de raíces, mediciones con penetrómetro y de densidad aparente. A mediano plazo, el uso de cultivos de servicios y el aporte de residuos de cosecha ricos en carbono son estrategias clave para mantener la salud del suelo.

Finalmente, el cambio más significativo radica en ordenar el tránsito agrícola. Los esquemas de Tránsito Controlado Agrícola permiten reducir las huellas a un 30 o 40 por ciento de la superficie del lote, dejando grandes extensiones libres de pisoteo permanente. Esto se traduce en mayor actividad biológica, mejor infiltración, mayor acumulación de agua y aumentos documentados de rendimiento cercanos al 15 por ciento, según los ingenieros.

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