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Tutankamón en Vicente López: cómo es la muestra que reconstruye la vida y la muerte del faraón niño

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Una réplica de la Piedra de Rosetta es el primer contacto de los visitantes. Luego, el recorrido por la exposición “Tutankamón, la experiencia” sumerge en el fascinante mundo del Antiguo Egipto, presentando figuras emblemáticas como Nefertiti, Akenatón, el joven faraón Tutankamón y dioses como Anubis, Horus, Osiris y Amón. La muestra, que abre sus puertas este jueves en El Cubo, en el complejo Al Río de Vicente López, invita a un viaje de 45 a 50 minutos a través de la vida, la muerte y el célebre descubrimiento de la tumba del rey que gobernó hace más de tres mil años.

La propuesta, curada por la egiptóloga Andrea Zingarelli, se articula a través de reproducciones de piezas arqueológicas, reconstrucciones escenográficas y recursos audiovisuales. Los visitantes son guiados sala por sala por actores y actrices, quienes brindan contexto y explicaciones sobre cada etapa de la experiencia. Zingarelli destacó la importancia de estas iniciativas inmersivas para acercar el conocimiento al público masivo, argumentando que “la ciencia no puede quedarse encerrada en sus propias paredes” y que “estas experiencias son una forma de acercar el conocimiento a muchísima gente y de despertar nuevas preguntas”.

El recorrido: desde el descubrimiento hasta la vida cotidiana

La muestra se concibe como un relato, no estrictamente cronológico. Comienza con el descubrimiento de la tumba por Howard Carter en 1922 y avanza hacia la infancia de Tutankamón en Amarna, la ciudad fundada por Akenatón. También se explora la figura de Nefertiti, cuya imagen sigue siendo un ícono del antiguo Egipto.

El corazón de la exposición reside en los objetos, la mayoría réplicas de elementos hallados en la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes. Entre ellos se encuentran collares, pectorales, abanicos, cofres, perfumeros, apoyacabezas, banquitos plegables y un maniquí para vestimentas y joyas. Destaca también un tablero de Senet, una versión antigua del Juego de la Oca, junto a otros enseres cotidianos depositados en la tumba para el más allá. Detalles curiosos incluyen sandalias con enemigos dibujados en la suela para que el faraón los aplastara simbólicamente, un recipiente de alabastro con deseos de prosperidad y un abanico que evoca la función de los servidores reales que refrescaban al monarca.

El universo funerario y la diplomacia cultural de las réplicas

La exposición dedica una sala al complejo universo funerario egipcio, explicando el proceso de momificación y la función de los vasos canopos para conservar órganos. Una película inmersiva recrea los episodios que, según las creencias, aguardaban a Tutankamón tras su muerte: el encuentro con los dioses y su tránsito hacia el más allá.

El recorrido culmina en una reconstrucción de la cámara funeraria, donde se aprecian los ataúdes antropomorfos, el sarcófago y una réplica de la momia de Tutankamón. Zingarelli explicó que el cuerpo original se encontró fuertemente adherido a su ataúd, lo que dificultó su estudio y conservación.

Es importante destacar que ninguna de las piezas exhibidas es original. Las reproducciones fueron realizadas en talleres autorizados por las autoridades egipcias, que regulan estrictamente la producción de copias de objetos arqueológicos. Esta política responde a una concepción particular del patrimonio: en Egipto, todas las antigüedades pertenecen al Estado, y las réplicas deben tener pequeñas diferencias de tamaño o detalles mínimos para evitar falsificaciones y preservar el carácter único de los originales, que son parte de la identidad cultural del país.

“La ciencia no puede quedarse encerrada en sus propias paredes. No todo el mundo puede viajar a Egipto o leer investigaciones académicas. Entonces estas experiencias son una forma de acercar el conocimiento a muchísima gente y de despertar nuevas preguntas”.

Este enfoque cobró relevancia en 2014, cuando Egipto protestó por la construcción sin autorización de una réplica a escala real de la Gran Esfinge de Giza en China. Las copias, en este contexto, también funcionan como una forma de diplomacia cultural, permitiendo que la historia y el legado de una civilización que sigue fascinando a tres mil años de distancia, viajen por el mundo sin que los originales abandonen su lugar de origen.

Para agendar

La muestra estará abierta del jueves 4 al 28 de junio, de martes a domingos (el lunes 15 también abrirá) en el horario de 10 a 19.45. Las entradas pueden adquirirse a través de www.tuentrada.com o en la boletería de El Cubo – Complejo Al Río, ubicado en Av. Libertador 101, Vicente López. Los precios son: $30.000 para adultos; $18.000 para jubilados y menores de 12 años; y un pack familiar de $60.000 que incluye dos adultos y dos menores.

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