PolíticaSociedad

Recreos activos: la Ciudad invierte $16.000 millones para transformar escuelas con nuevos espacios deportivos

Compartir:

La prohibición del uso de celulares en las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, implementada recientemente, fue solo el primer paso de un plan más ambicioso de la cartera educativa porteña. El Ministerio de Educación porteño busca ahora transformar los espacios escolares para priorizar el movimiento, la actividad física y la interacción social entre los estudiantes, con una inversión significativa.

En este marco, se inició la construcción de nuevos espacios deportivos y la refacción de áreas subutilizadas, con el objetivo de promover recreos más activos y fomentar el encuentro cara a cara entre los chicos. La iniciativa, denominada “Recreos activos”, contempla una inversión de $16.000 millones y se focaliza en generar un impacto positivo en la experiencia cotidiana de los alumnos.

Celulares afuera, vínculos adentro

La medida de prohibir los dispositivos móviles en el horario escolar ya muestra resultados. Mónica Moreno, docente de matemática y ciencias Naturales en séptimo grado de la Escuela Primaria N°8 Almirante Ramón González Fernández, ubicada en Belgrano, relata el cambio:

“Antes los chicos de séptimo traían el celular y era un problema porque los sacaban en el recreo, tomaban fotos y algunos compañeros se enojaban. Después subían esas fotos a las redes y se peleaban mucho. Desde que los prohibieron, veo que se relacionan mejor. Los padres, por su parte, estuvieron a favor de esta medida y colaboran llamando directamente al colegio para saber si llegaron sus hijos o para comunicarse con ellos.”

Mercedes Miguel, ministra de Educación de la Ciudad, refuerza esta visión: “Hay una realidad contundente: cuando el celular se queda afuera del aula, el cerebro recupera su capacidad de enfoque profundo, de comprensión y de creación de ideas propias en lugar de solo consumir contenidos ajenos. El uso desmedido de los dispositivos puede hacernos sentir solos, incluso estando rodeados de gente, y queremos que recuperen los vínculos reales. Es una necesidad urgente para proteger el bienestar socioemocional de nuestros chicos”.

Transformación de espacios y entusiasmo compartido

La Escuela Primaria N°8 Almirante Ramón González Fernández, que cuenta con 265 alumnos, es uno de los 20 establecimientos seleccionados para la primera etapa del plan “Recreos activos”. Esta iniciativa interviene espacios en desuso o que requieren mejoras en un total de 1262 escuelas de gestión estatal en la Ciudad. En la González Fernández, se está transformando un sector conocido como “el campito” en un nuevo playón deportivo multiuso.

Exequiel Rodoleao, director de la institución desde febrero de 2025, explicó la necesidad de esta obra: “Veíamos la necesidad de que los chicos tuvieran un lugar adecuado para realizar las actividades que demandan nuestra escuela. Teníamos un espacio que los chicos llamaban ‘el campito’ que estaba bastante descuidado, con raíces que sobresalían de la tierra, piedras y pozos. Por eso le dije a la ministra, en cuanto asumí mi cargo, que era importante tener un lugar donde pudieran practicar distintos deportes”.

El proyecto incluye la construcción del playón, la compra de equipamiento deportivo, mejoras en el patio de primaria y trabajos en las rejas para reforzar la seguridad. La obra, con fecha de finalización prevista para septiembre de este año, genera gran expectativa entre la comunidad educativa.

Martín Bequet, profesor de educación física, destaca los beneficios: “Hoy con ‘el campito’, si llueve los chicos no pueden realizar actividades porque queda todo embarrado. Cuando tengamos el playón, podría estar seco en horas y no perderían las clases de educación física y los juegos. Por otro lado, actualmente es complicado hacer deportes en ese espacio porque en la tierra hay raíces que sobresalen y pozos, con lo cual las pelotas no pican”. El nuevo espacio permitirá la práctica de fútbol, básquet, vóley, tenis y handball.

Los alumnos también expresan su entusiasmo. Ciro, de 10 años, imagina el nuevo espacio como “increíble” para jugar a la mancha y al quemado. Sabrina, su compañera, planea jugar al fútbol, un deporte que le encanta. Por su parte, Román, alumno de séptimo grado, celebra la obra: “Es una locura. El campo de deportes estaba en muy mal estado y ahora vamos a tener un lugar muy lindo”. Él, al igual que Taina y Alexander, también de séptimo, lamentan que quizás no lleguen a disfrutarlo antes de egresar, pero se muestran felices por las futuras generaciones.

Más allá del deporte, la ministra Miguel subraya que la propuesta del ministerio es integral: “Estamos potenciando los talleres de matemática, ciencias, lectura, ajedrez, teatro y programación; impulsamos los centros de tecnologías creativas TUMO. Y entendiendo las demandas de los chicos de hoy, sumamos un eje clave: el diseño de ‘espacios de calma’. Les damos movimiento, les damos conocimiento y también les damos el espacio necesario para pausar”.

Compartir: