PolíticaSociedad

Juicio al «gaucho narco»: detalles escalofriantes del tráfico por la Hidrovía y una testigo protegida

Compartir:

El juicio contra Leonardo Airaldi, el expresidente de la Sociedad Rural de Diamante conocido como el “ruralista narco”, que administraba el campo El Pillo en las islas del Paraná, reveló detalles impactantes sobre el tráfico de drogas en la Hidrovía Paraná-Paraguay. Durante una audiencia clave, se confrontaron dos relatos opuestos: el de una testigo y coimputada que describió un infierno a su lado y el del propio acusado, quien intentó desestimar los cargos alegando adicción a las drogas.

En el proceso judicial, afloraron y se confirmaron datos sorprendentes sobre la sofisticada logística narco. La organización de Airaldi utilizaba lanchas con motores preparados para recoger la droga, que llegaba en avionetas que aterrizaban en la zona de islas. Este mecanismo subraya la complejidad y la audacia de las operaciones de narcotráfico en una de las rutas fluviales más importantes de la región.

Airaldi también está acusado de haber orquestado un plan para atentar contra el juez federal Leandro Ríos y el fiscal federal José Ignacio Candioti. La Cámara Federal de Entre Ríos ya rechazó un planteo de su defensa y confirmó los allanamientos y el secuestro de su celular. La denuncia sobre este complot fue realizada por otro conocido narcotraficante, Daniel “Tavi” Celis.

El testimonio clave de una exempleada bajo protección

El juicio tuvo un giro dramático con la declaración de María Soledad Touzet, exempleada de Airaldi e imputada en la misma causa. Su testimonio, que se extendió por casi tres horas entre llantos y crisis de angustia, no solo complicó aún más la situación del acusado, sino que también llevó al tribunal a ordenar medidas excepcionales para protegerla, incluyendo custodia policial y un botón antipánico.

Touzet, ex policía provincial y madre soltera, relató cómo llegó a trabajar para Airaldi en 2021, buscando un empleo que le permitiera conciliar su vida familiar. Lo que inicialmente pareció una oportunidad milagrosa, con un puesto administrativo en sus empresas agropecuarias, se transformó rápidamente en lo que ella misma describió como una “película de terror”. Sus tareas excedían lo administrativo, abarcando desde pagos de servicios hasta la coordinación de trabajadores rurales y el cuidado de los hijos de Airaldi. El patrón amable de los primeros meses se convirtió en un jefe violento y controlador, que exigía ser llamado “patrón”.

Amenazas, violencia y el negocio narco

Ante el Tribunal Oral Federal (TOF), Touzet describió un régimen de sometimiento marcado por amenazas explícitas. Relató cómo Airaldi advertía a su pareja: “Te voy a arrancar la cabeza de un tiro”, y a sus empleados: “A los que me fallan les pica la yarará”. También mencionó episodios de maltrato verbal y la presencia constante de una pistola 9 milímetros sobre el escritorio durante conversaciones “delicadas”.

El testimonio más comprometedor de Touzet se centró en el narcotráfico. Contó que Airaldi le ordenó buscar en Google el teléfono de una estación de servicio llamada “Aero Gálvez” en Santa Fe y consultar el precio del combustible para avionetas. Cuando ella le preguntó si debía comprarlo, la respuesta de Airaldi fue un tajante “Borrá eso”, seguido de una violenta amenaza: “Un error más de esto y te vuelo la cabeza de un tiro”. Días después, su compañero Armando Balcaza le confirmó la verdad: “Leonardo no siembra, no fumiga. Dos más dos son cuatro”, dándole a entender que las avionetas eran para transportar droga.

“¿A vos te gusta cobrar plata? Con eso se pagan los sueldos porque yo estoy preso”

Touzet también relató que, mientras Airaldi estaba preso en el penal de Piñero, en Rosario, le ordenó ir al garaje de su casa, retirar un paquete de uno o dos kilos y entregárselo a “Jupu” Erbes, otro imputado, quien “sabría cómo proceder” y le daría dinero a cambio. Esta declaración impactó en la sala, al igual que el pedido final de Touzet al tribunal: “No suelten a ese animal”, en referencia a Airaldi, expresando su miedo por ella y su hija.

Durante la declaración de Touzet, la madre de Airaldi, Mirta Balbi, y su novia, Jimena Burne, estaban presentes. En un momento, la madre reprendió a la novia, que se reía burlonamente, diciéndole: “¡Shh, está diciendo la verdad!”.

El descargo de Airaldi: adicción y negación

Tras el impactante testimonio, Airaldi solicitó ampliar su indagatoria de forma presencial. Hasta entonces había seguido las audiencias por videoconferencia desde el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, donde está alojado en el régimen para internos de alto riesgo (Sigpplar) desde febrero de 2026, cuando se reveló el presunto plan para atentar contra el fiscal Candioti, el juez federal Leandro Ríos y el ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia.

Su estrategia fue de riesgo máximo: admitió el consumo de cocaína, pero negó cualquier venta de estupefaciente. Atacó la credibilidad de todos los testigos de cargo y ensayó explicaciones alternativas para cada prueba en su contra. Sobre los audios donde se lo escucha hablar de cocaína, dijo que eran conversaciones entre consumidores y comparó “haceme la ondita” (comprar) con invitar a alguien a tomar un buen vino.

Desmintió la existencia de una pista de aterrizaje en su campo, asegurando que se trataba de un viejo camino ganadero de su abuelo, “imposible para una avioneta”. Atribuyó los sobrevuelos de avionetas a operativos contra incendios en las islas. Sus viajes a Rosario, según él, eran “de joda”, y sus vínculos con policías entrerrianos, “naturales del mundo rural”, negando coimas o arreglos ilícitos.

Airaldi arremetió contra los testigos, asignándoles motivos de enemistad como despidos o conflictos por tierras. Sobre su carácter violento, se describió como “intenso con el trabajo” pero no agresivo, y minimizó audios donde se lo escucha ordenar “che, matalo” como “expresiones coloquiales” dichas en momentos de enojo.

La causa y sus derivaciones

El juicio oral en el TOF de Paraná investiga una organización que, según la acusación fiscal, operó entre 2019 y marzo de 2024 en Entre Ríos, con fuertes conexiones en Rosario y Santa Fe. El epicentro era la zona rural de Las Cuevas, en Diamante, un territorio utilizado por narcos rosarinos bajo la presunta protección de policías de puestos camineros de ambas provincias.

La conexión de Airaldi con Rosario se consolidó durante su paso por la cárcel de Piñero en 2022. Escuchas telefónicas revelan comunicaciones con personas identificadas como “Javi” y “Ardilla”, vinculadas al envío de gente a su campo y a la orden de buscar 600.000 dólares en una estación de servicio rosarina.

Aún quedan pendientes tres audiencias de prueba relacionadas con la causa que instruyó la Justicia Federal de Santa Fe por el secuestro de casi 30 kilos de cocaína. Los alegatos del Ministerio Público Fiscal comenzarán el 12 de junio y se espera que el veredicto del tribunal se conozca el 30 de julio, tras la feria judicial de invierno.

Compartir: