Impuesto a los combustibles: el Gobierno postergó la suba hasta julio para contener la inflación
El Gobierno nacional decidió postergar una vez más la aplicación del aumento en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La medida, que debía regir desde este lunes 10 de junio, se diferirá hasta el próximo 1° de julio, buscando así contener el impacto en la inflación y en el costo del transporte público, que ya registra fuertes incrementos.
Esta no es la primera vez que la administración actual recurre a esta estrategia. En mayo, ya se había diferido de manera parcial la actualización de estos gravámenes, que se ajustan por la inflación del trimestre anterior. La postergación busca evitar un golpe adicional al bolsillo de los consumidores y a la estructura de costos de los sectores productivos que dependen del transporte.
La decisión se enmarca en un contexto de búsqueda de estabilidad de precios y de contención de la escalada inflacionaria. El impuesto a los combustibles es un componente significativo del precio final en surtidor, por lo que su aplicación o postergación tiene un efecto directo en la economía familiar y en los costos logísticos de las empresas.
Con esta nueva dilación, el Gobierno aplaza la recaudación que implicaría la actualización de estos tributos, priorizando la moderación de los índices inflacionarios y la estabilidad en el precio de los pasajes y fletes. La suba acumulada, correspondiente a la inflación de trimestres anteriores, se aplicará de forma conjunta a principios del próximo mes.

