Sociedad

Pingüinos de Magallanes: un estudio de «Nature» revela un aumento poblacional en la costa argentina

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SAN CARLOS DE BARILOCHE.– Un reciente estudio liderado por científicas de San Antonio Oeste ha desmentido la percepción de un retroceso generalizado en la población de pingüinos de Magallanes en Argentina. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature, concluyó que, a escala nacional, la especie presenta una población estable con una tendencia positiva a largo plazo, registrando un incremento anual promedio cercano al 2%.

El trabajo, que identificó 1,34 millones de parejas activas, contradice la preocupación generada por el declive observado en colonias emblemáticas como la de Punta Tombo, en Chubut. Este hallazgo subraya la importancia de analizar la totalidad de la costa para obtener una imagen precisa del estado de conservación de la fauna marina.

Un relevamiento exhaustivo para datos precisos

La investigación fue impulsada por la becaria Jésica Hombre, cofinanciada por el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (Cimas) y la Administración de Parques Nacionales. Hombre explicó que, si bien el pingüino de Magallanes es una especie ampliamente estudiada, la información poblacional a nivel nacional era dispersa y se basaba principalmente en colonias representativas con tendencias negativas.

“Nosotros empezamos a trabajar con esta especie en el Parque Nacional Islote Lobos en 2022 y si bien es una especie muy conocida y estudiada en la Argentina, al profundizar en la bibliografía me encontré con que la información poblacional era muy dispersa. Hay muchos trabajos realizados sobre las colonias más representativas como Punta Tombo, que es una colonia que está en retroceso y la sensación que había era que esa era la tendencia a nivel nacional”, indicó Jésica Hombre.

Para obtener un panorama completo, el equipo de investigación estudió 65 colonias reproductivas desde la provincia de Río Negro hasta Tierra del Fuego, incluyendo las Islas Malvinas. El objetivo fue actualizar datos y calcular tendencias y abundancia para las últimas tres décadas, recopilando no solo datos de campo propios, sino también literatura científica, informes técnicos, tesis y documentos de monitoreo de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Dinámica metapoblacional y la «especie centinela»

Los resultados confirmaron las expectativas de Hombre y su equipo, quienes ya observaban un crecimiento en la población de Islote Lobos, la colonia más septentrional del país. “Esperábamos estos resultados porque la mayoría de los estudios generalmente se venían haciendo sobre colonias muy representativas como Punta Tombo, entre otras, y siempre con esta impresión de que la población o la especie estaba en retroceso, pero para nosotros no era tan así. Trabajando en las últimas temporadas en la colonia de Islote Lobos, veíamos que su población aumentó mucho desde su establecimiento, con una buena tasa de crecimiento”, afirmó la investigadora.

El estudio también reveló una redistribución de pingüinos entre colonias, lo que evidencia una dinámica metapoblacional. Esto significa que el flujo de individuos entre diferentes áreas es constante, y lo que ocurre en una región no siempre es representativo de toda la costa argentina. Se observaron colonias nuevas con buenas tasas de crecimiento, mientras que otras disminuyen, pero este movimiento asegura la estabilidad general de la especie.

Desde el Centro Nacional Patagónico (Cenpat) se destacó que esta investigación a nivel nacional es crucial para la toma de decisiones en materia de conservación. Hombre enfatizó que una mirada parcial puede llevar a conclusiones erróneas:

“Si solo miramos unas pocas colonias podemos sacar conclusiones parciales y erróneas. En cambio, al analizar toda la costa, podemos identificar cuáles están disminuyendo, cuáles están creciendo, cuáles necesitan mayor monitoreo y qué sectores pueden ser prioritarios para conservación, o sea, dónde poner el foco”, afirmó Hombre.

El pingüino de Magallanes es considerado una “especie centinela” debido a su estrecha vinculación con el ambiente marino. Sus variaciones poblacionales pueden indicar cambios significativos en el ecosistema, como la disponibilidad de alimentos, las condiciones del mar y el impacto de las actividades humanas. El equipo de investigación estuvo integrado también por Magdalena Arias y Raúl Alberto González del Cimas; Enrique Crespo, del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet) y Mauro Carrasco, de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Chubut.

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