Fabricaciones Militares: el Gobierno «relanza» la empresa estatal con un plan de convenios asociativos
Fabricaciones Militares, la emblemática empresa de armamento estatal, atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por el cierre de unidades y la venta de activos. Sin embargo, un sector del Gobierno de Javier Milei impulsa su relanzamiento, buscando posicionarla nuevamente como una pieza clave de la política de defensa argentina.
La compañía, que fue durante décadas el principal sostén de la industria militar nacional, se encuentra en un proceso de reactivación, según trascendidos de fuentes oficialistas. El objetivo es recuperar sus capacidades productivas perdidas, reducir la dependencia de los aportes del Tesoro y transformarla en un proveedor estratégico para el reequipamiento de las Fuerzas Armadas.
Detrás de esta iniciativa, se encuentra una modificación del plan original que contemplaba su privatización convencional. Altas fuentes castrenses consultadas afirman que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el Ejecutivo impulsan una nueva estrategia enfocada en la reestructuración interna y la conformación de «convenios asociativos» con empresas privadas para reducir el déficit estatal.
Transformada en Sociedad Anónima Unipersonal (SAU) en 2024, la empresa se prepara para lanzar un concurso internacional destinado a incorporar capital privado mediante un convenio asociativo de entre 10 y 30 años. Esta iniciativa, sin embargo, genera cierto malestar en las fuerzas.
Recuperación de capacidades productivas
El plan de relanzamiento ya habría puesto en marcha el horno de forja de la planta de Fray Luis Beltrán, una instalación inactiva durante años que ahora sería utilizada para fabricar vainas de munición de artillería de 105 y 155 milímetros. Esta medida representa una solución intermedia entre las visiones de los ministros Luis Caputo y Sturzenegger y los equipos de la empresa.
La decisión forma parte de un plan más ambicioso, considerando los tiempos de austeridad, que contempla la recuperación de líneas de producción de munición de mortero de 81 y 120 milímetros, así como proyectiles para sistemas de artillería que actualmente deben ser importados o cuya producción nacional es limitada. La compañía también prevé reactivar la fabricación de munición de 105 milímetros para los tanques TAM y los blindados SK-105 Kurassier, y busca reincorporarse al programa de modernización del Tanque Argentino Mediano.
Este cambio de rumbo representa una modificación significativa respecto de la estrategia que predominó entre 2024 y gran parte de 2025, cuando la prioridad oficial fue preparar a Fabricaciones Militares para una eventual privatización. Durante ese período, la empresa dejó de ser una Sociedad del Estado y fue transformada en una SAU, se transfirieron activos, se cerraron dependencias y se impulsó una reducción de costos.
Hacia fines de 2025, el Gobierno comenzó a revisar la alternativa de venta directa. La dificultad para avanzar, sumada a la necesidad de recuperar capacidades productivas críticas para la defensa nacional, derivó en un modelo intermedio que busca conservar el control estatal de la compañía, pero incorporando inversiones privadas mediante asociaciones productivas.
Desafíos y proyecciones
Para ello, se prepara una licitación nacional e internacional destinada a captar tecnología y capital para modernizar equipamiento que, según admiten sus propias autoridades, en muchos casos no recibió actualizaciones significativas en más de tres décadas. La conducción actual, encabezada por Pablo Glöggler y Diego Martínez, sostiene que el desafío central es transformar a Fabricaciones Militares en una empresa autosustentable, capaz de generar ingresos mediante contratos con las Fuerzas Armadas y exportaciones.
En esa línea, la firma ya entregó cerca de seis millones de municiones de infantería al Ejército y mantiene negociaciones con la Armada y la Fuerza Aérea para nuevos contratos. Al mismo tiempo, busca diversificar su actividad mediante el desarrollo de sistemas no tripulados, un sector que incluye drones y tecnologías autónomas con creciente demanda internacional.
Actualmente, Fabricaciones Militares concentra sus operaciones en las plantas de Río Tercero y Villa María, en Córdoba; Fray Luis Beltrán, en Santa Fe; FANAZUL, en la provincia de Buenos Aires; y el complejo de explosivos de Jáchal, en San Juan.
El plan de relanzamiento se da en un contexto de ajuste para el presupuesto de Defensa de 2026, con un recorte superior a los 48.900 millones de pesos para las tres ramas de las Fuerzas Armadas. Esto plantea interrogantes sobre cómo se financiarán programas de mantenimiento costosos, como el de los F16, y futuras compras de fusiles, municiones, barcos y submarinos anunciadas por el presidente Milei.

