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Adiós a un gigante: el arte argentino despide a Julio Le Parc

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“Murió un grande del arte argentino, en la cumbre de su carrera”, expresó a LA NACION Marta Minujín al lamentar el fallecimiento de su colega Julio Le Parc, ocurrido hoy en París. La artista, que conoció a Le Parc cuando apenas tenía doce años en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, destacó su espíritu transgresor y su impacto global.

Minujín recordó a Le Parc como director del Centro de Estudiantes a mediados de la década de 1950, una figura que ya entonces demostraba su carácter rebelde. “Hicieron una huelga y se quedaron a dormir”, rememoró. Esa audacia se manifestaría más tarde en su producción artística, influenciada por Víctor Vasarely, que lo llevó a “romper con todo, con su grupo y el arte cinético”.

Trayectoria internacional y reconocimiento

Le Parc, quien se radicó en París en 1958 gracias a una beca del gobierno francés, se consolidó rápidamente en la escena artística europea. Minujín, al llegar a la capital francesa con 18 años a principios de los 60, ya lo encontraba exponiendo en la prestigiosa galería Denis René. Su carrera alcanzó un hito en 1966 al ganar el Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia, un reconocimiento que lo catapultó a la fama mundial.

Fue miembro fundador del Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), junto a compañeros como Francisco Sobrino, Horacio García Rossi, Héctor García Miranda, Sergio Moyano y Hugo De Marco, además de colegas franceses. Su obra, caracterizada por la experimentación con la luz, el movimiento y la percepción, ha desafiado los límites tradicionales del arte, invitando al público a una interacción constante.

El legado de Le Parc sigue vigente en los circuitos internacionales. Recientemente, una gran muestra de la Colección Daros, con obras adquiridas por Eduardo Costantini, se exhibió en Río de Janeiro en 2013 y al año siguiente en el Malba de Buenos Aires. En 2014, una exposición en el parisino Palais de Tokyo atrajo a 12.000 personas por día. En 2016, el Pérez Art Museum Miami albergó su primera muestra individual en un museo de Estados Unidos, y sus obras se cotizaron en cerca de medio millón de dólares en Art Basel Miami Beach. En los próximos días, la Tate de Londres inaugurará una retrospectiva dedicada a su carrera, que abrirá al público el 11 de junio, consolidando su estatus como un referente global.

“No soy fotógrafo ni artista. Solo un experimentador”, dijo entonces a LA NACION.

El Le Parc íntimo: recuerdos de un amigo

Aldo Sessa, reconocido fotógrafo y amigo cercano de Le Parc, compartió emotivos recuerdos del artista. “Julio adoraba Buenos Aires y le encantaba sacar fotos con el teléfono”, contó Sessa, quien lo retrató en varias ocasiones. Recordó sus paseos por la ciudad, donde Le Parc, alojado en el Hotel Alvear, disfrutaba fotografiando los gomeros de Recoleta y acariciando perros en Plaza San Martín.

Sessa evocó una anécdota que ilustra la audacia de Le Parc: “Una vez me llevó a conocer la casa donde se instaló cuando vino a Buenos Aires y lo fotografié en su departamento. Al salir, la calle estaba invadida por manifestantes políticos y explotaban bombas de estruendo. Le dije: ‘¿Qué hacemos?’ Crucemos, respondió. La situación fue surrealista. Entre los bombazos, empujones y gritos, ¡Julio, inmutable, sacaba fotos!”.

Un espíritu desafiante: el episodio con Romero Brest

La osadía de Le Parc no se limitaba a su arte o sus paseos. Una anécdota contada en una entrevista con el curador Hans-Michael Herzog revela su carácter indomable. Siendo joven, el artista le arrojó una carta en la cara al mítico Jorge Romero Brest, entonces director del Museo Nacional de Bellas Artes y luego del Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella. Romero Brest le había redactado una recomendación para una beca en Canadá. Al abrir el sobre en la vereda y encontrar que “no decía gran cosa”, Le Parc regresó a la oficina para devolvérsela en persona.

A pesar de su temor inicial de que Romero Brest “jamás en la vida me va a perdonar una cosa así”, el jurado, que incluía al propio Romero Brest, le aprobó una beca de formación en Francia. Años más tarde, el influyente crítico y gestor cultural incluso apoyaría a Le Parc para representar a Argentina en la Bienal de Venecia, un testimonio de la singularidad y el talento innegable del artista mendocino.

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