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Explosión gourmet en Saavedra: de barrio residencial a polo gastronómico de la Ciudad

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Ubicado en el hemisferio norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Saavedra, el único barrio fundado formalmente con acta de creación en la Reina del Plata, experimenta una transformación notable. De ser un «pueblo» alejado del epicentro porteño, se ha revalorizado hasta convertirse en una de las comunas más costosas para vivir. En medio de sus tradicionales casas bajas, emergen modernas construcciones y edificios inteligentes que atraen a nuevos habitantes.

Hoy, Saavedra es elegido por su cercanía a la Zona Norte, su fácil acceso a diversas latitudes gracias a la autopista General Paz y su gran cantidad de espacios verdes. Este auge lo ha convertido en el nuevo foco de constructoras y, a la par, en una floreciente zona para recorridas gastronómicas. Para disfrutar durante el día o apreciar la tranquilidad de la noche, el barrio ofrece una amplia y diversa oferta culinaria.

Café de especialidad y clásicos barriales

Uno de los puntos de encuentro más recientes es CORI (Paroissien 3999), un pequeño espacio de café de especialidad ideado por la reconocida barista Agustina Román, también creadora de Tres, una de las 100 mejores cafeterías del mundo. Con apenas unas mesas, ofrece cafés de diferentes orígenes, acompañados de budines, cuadrados de limón, alfajores de almendra y propuestas saladas como sándwiches de lomo horneado y palta. Es un oasis con aroma a café que ya congrega a los vecinos.

Para los amantes de la tradición, Parrilla Jorge (Av. García del Río 3090) es uno de esos lugares «de toda la vida». Conocido anteriormente como Parrilla Lo de José, mantiene su esencia de bodegón. Aunque en sus inicios ofrecía pizzas y pastas, hoy su fuerte es la parrilla al carbón. Con un salón principal en la vereda cubierta y calefaccionada, sus porciones son generosas, ideales para compartir, y su cocina es bien popular, con vinos clásicos y actuales.

Innovación y propuestas temáticas

En una esquina de estética simple y tranquila, RUSVEL (Paroissien 4001) sorprende como una panchería de barrio que abre solo por la noche. Además de sus panchos increíbles, con pan de elaboración propia y salchichas únicas (de pollo, carne y veganas), cuenta con un coqueto escenario donde se realizan shows de stand up, los «PanchUP», a cargo de artistas invitados y uno de los dueños, Cristian Suther, junto a Luciana López, Elisardo Urrutia y Facundo Chavez. El nombre «Rusvel» es un guiño a la calle Roosevelt, donde vivieron varios integrantes de la familia.

La cadena de panadería-café MOLINA (Zapiola 3999) también desembarcó en Saavedra con una novedad: es el primer local donde hornean las medialunas en el acto. Con amplios ventanales, ofrece combos de desayuno y merienda, así como propuestas informales para el mediodía, incluyendo wraps, tartas y ensaladas, siempre con limonada a elección.

Sabores del mundo y cocina de autor

A pasos del Parque Saavedra, TAY TAY (Conde 3800) rescata las recetas de antaño de la abuela de Nicolás Cámara, un fotógrafo y vecino del barrio. Este espacio con horno a la vista despacha más de 1.500 empanadas bolivianas diarias, preparadas a leña. Con siete opciones, destacan las de carne (picante o suave), el Pucakapa (queso y cebolla) y el Amarrito (jamón y queso). El nombre «Tay Tay» significa padre o patriarca en quechua.

Con impronta peruana, MENÚ (Manzanares 3895) es la propuesta de César Alfonso Casteñeda, un chef con vasta experiencia en restaurantes de renombre. Ubicado en lo que alguna vez fue una mercería de su madre, ofrece al mediodía un menú ejecutivo con platos típicos peruanos como pollo broster y ají de gallina. Por la noche, la carta se amplía con sugerencias como la imperdible empanada de osobuco y el seco de res con especias peruanas. La espera por la comida, afirman, vale la pena.

Una propuesta única es JÖL (Videla 2982), un restaurante de apenas 12m2 ubicado en el hall de un edificio. Misael Noe, de 23 años, es el cocinero detrás de sándwiches de autor como el de tartar de lomo curado en shio koji con mayonesa de ajo negro, o el de gírgolas desmechadas para veganos. Se puede comer en la barra, en las pocas sillas de la vereda o llevar la comida, mientras los vecinos transitan sonrientes por el mismo espacio.

Bares con historia y opciones veganas

En una casa antigua de 1920, declarada patrimonio histórico, arquitectónico y cultural, MARTE (Crisólogo Larralde 2772) es el bar soñado por Nardo y Roque, amigos y vecinos de Saavedra. Con dos pisos, diferentes ambientes y un patio, alberga el Marte Bar con coctelería internacional. Un salón rojo, apto para sesiones unplugged, es el corazón de este espacio donde la música y los tragos son protagonistas, acompañados por piqueos y tapeos. El sistema es de autoservicio y atrae a un público joven y amantes de la música.

Sobre el boulevard más famoso de Saavedra, DEL RIO CANTINA (Av. García del Río 2957) es una moderna cantina de barrio. Con dos pisos, terraza y un espacio semiprivado, ofrece cocina casera de bodegón con minutas porteñas y pastas estilo italiana. Las porciones son abundantes y pensadas para compartir, destacándose las croquetas de hongos y la poderosa milanesa Del Rio con ñoquis gratinados. La carta de vinos incluye etiquetas mendocinas y los tragos de autor son muy apreciados.

Finalmente, para quienes buscan opciones sin proteínas animales, LA MANTECA NEGRA (Av. García del Río 3710) es el reducto vegano de César Mirson (La Manteca) y Camila Almirón (La Negra). A pasos del Parque Saavedra, ofrece sándwiches y ensaladas con ingredientes frescos y pan de elaboración propia (de remolacha, zanahoria, focaccia). La ensalada N°5, con lentejas, fainá, arroz y berenjenas, es una de las más solicitadas. También tienen jugos y fermentos propios, y la posibilidad de armar creaciones culinarias personalizadas.

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