Política

Disputas internas: Bullrich y Kicillof, entre el crecimiento de imagen y los «apuros» políticos

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Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, atraviesa una particular paradoja: mientras su imagen pública crece, su posición dentro del oficialismo se complica. La conducción política, delegada por el presidente Javier Milei a su hermana Karina Milei, busca reforzar el culto a la personalidad del mandatario y evitar la emergencia de potenciales competidores internos. Esta estrategia se da en un contexto de baja aceptación presidencial por la recesión económica y las revelaciones sobre el tren de vida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

En un intento por neutralizar posibles riesgos, Karina Milei habría excluido a la vicepresidente Victoria Villarruel del tedeum y relegado a Bullrich a un segundo plano en la Catedral. Este dispositivo se habría completado con la omisión de Villarruel y Santiago Caputo de las imágenes oficiales de la ceremonia, marcando una intervención relevante de la Secretaría General en la comunicación, área que rivaliza con el asesor presidencial.

Las internas libertarias y el caso Adorni

Algunos analistas sugieren que estas disputas internas se intensificaron por los vaivenes del programa económico en los últimos diez meses y que la tregua de mayo en los indicadores no será suficiente para detenerlas. La jefa del bloque libertario en el Senado, percibiendo el malestar social, adoptó un rol de objetora de conciencia de Milei, aprovechando el caso Adorni para reprocharle al Presidente no haber cumplido con la promesa de terminar con la “casta”.

Según un informe de mayo de la Universidad de San Andrés (UdeSA), la imagen de Patricia Bullrich alcanza el 37%, superando por un punto a la de Javier Milei. Incluso quienes la ven como alternativa electoral se cuestionan si estos gestos bastarán para diferenciarse y hacer olvidar su afiliación a La Libertad Avanza tras romper con el PRO.

El estudio de UdeSA también revela que Cristina Kirchner (32%) comparte el podio con Victoria Villarruel y Myriam Bregman, detrás de Bullrich y Milei, relegando a Axel Kicillof (31%).

Kicillof y las presiones por la gobernabilidad bonaerense

Desde una posición inversa a la de Bullrich, el gobernador bonaerense Axel Kicillof también se encuentra en una situación compleja. Por consejo de Julio Pereyra, Kicillof recibió en La Plata a intendentes como Julio Alak, Jorge Ferraresi, Fernando Espinoza y al ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis. Pereyra le reclama al Gobernador que ordene y atienda las aspiraciones de sus colegas a sucederlo.

La única forma en que Kicillof podría hacerlo sería impulsando la reelección indefinida de los intendentes y cubriendo las cuatro vacantes libres en la Corte provincial. Estas fueron promesas hechas al oficialismo a cambio de garantizar la gobernabilidad en la Legislatura. La reelección indefinida reduciría el número de precandidatos a gobernador, ya que varios buscarían su continuidad. El kirchnerismo, el PRO y la UCR reclaman las vacantes en la Corte por su colaboración en la sanción del Presupuesto y el endeudamiento externo.

La resistencia de Kicillof a cumplir con su parte del acuerdo mantiene paralizado el cuerpo legislativo. La Cámpora, que controla la Legislatura, busca mantener el statu quo a menos que el Gobernador se reúna con Cristina Kirchner para acordar cómo se ejecutarán estos pasos clave para retener el poder en la Provincia y definir al candidato sucesor.

Kicillof parece «condenado» a visitar a la ex Presidenta, no solo por su régimen de detención domiciliaria, sino porque La Cámpora solo reconoce su liderazgo. El temor del Gobernador es que su visita a San José 1111 sea interpretada como una capitulación. Algunos intendentes cercanos opinan que le será imposible ser candidato a presidente sin el aval de Cristina.

Desconfianza en Unión por la Patria y el dilema económico de Kicillof

El peronismo federal, con Juan Manuel Olmos como figura visible, espera que cualquier pacto entre Cristina y Kicillof fracase por la mutua desconfianza, que también se extiende a Unión por la Patria en general. La conformación de la comisión de Participación Ciudadana en el Senado, presidida por Juan Rico Zini (PRO), expuso esta fragilidad, con un episodio entre Malena Galmarini y Sergio Berni.

Quienes frecuentan a Kicillof lo describen como «abrumado», aunque este estado de ánimo no sería provocado por la tensión con Cristina o el bono para cubrir la deuda con proveedores. Es más probable que se deba a la disyuntiva de mantener su expectativa de candidatura presidencial sin ceder porciones de poder que debiliten el final de su mandato como gobernador, en un escenario económico adverso.

En este contexto, se recomienda prestar atención a la licitación convocada por el Consorcio del Puerto de Bahía Blanca para profundizar el dragado del canal de acceso a esa terminal. Kicillof rechazó financiar esta obra, exigida por la Cámara de Empresas Petroleras (CEP), durante una reunión en La Plata el 5 de mayo. El dragado es crucial para que buques petroleros de gran calado transporten la producción de Vaca Muerta.

YPF, miembro de la CEP, y su presidente, Horacio Marín, fueron promotores de un puerto similar en Punta Colorada, Río Negro. La Oiltanking Ebytem (OTE) le recordó a Kicillof la multiplicidad de tasas portuarias. Al menos dos empresas, una nacional y otra extranjera, expresaron reservas con Kicillof ante la OTE, y se hicieron representar por gerencia sin poder de decisión en la reunión de La Plata. Augusto Costa (ministro de Producción) y Juan Cuatromo (presidente del BAPRO) son los encargados de la relación con empresarios. Algunos opinan que un supuesto prejuicio de Costa sobre la actividad petrolera lo privaría de un contacto adecuado con el sector.

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