Sociedad

Caso Diego Fernández Lima: nuevas excavaciones en Coghlan buscan más pistas tras el hallazgo de restos en 2023

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Un año y ocho días después del hallazgo de los restos óseos de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años desaparecido el 26 de julio de 1984, especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) iniciaron nuevas excavaciones en el jardín de la casa de Coghlan donde fue enterrado tras ser asesinado. La vivienda, ubicada en la Avenida Congreso 3742, sigue siendo habitada por Norberto Cristian Graf, excompañero de Fernández Lima.

Las nuevas tareas forenses fueron ordenadas por el juez nacional en lo criminal y correccional Alejandro Litvack, a pedido del fiscal Martín López Perrando, quien encabeza la investigación. Esta decisión se tomó luego de que un análisis del terreno con georradar, realizado por personal de Gendarmería Nacional, recomendara “explorar una zona determinada a fines de establecer algo que se ve en las imágenes”.

El origen de la investigación

El caso cobró relevancia judicial el año pasado, cuando obreros que trabajaban en una obra en construcción en un lote contiguo, situado en la avenida Congreso 3748, encontraron restos óseos mientras excavaban para fundar cimientos. En esa propiedad, que fue demolida para construir un edificio, había vivido el músico Gustavo Cerati a principios de este siglo, alquilando el chalet a la artista plástica Marina Olmi.

El hallazgo de los huesos sobre la medianera que da al fondo del inmueble de Congreso 3742 impulsó la investigación del fiscal López Perrando. Dada la antigüedad del cuerpo y la necesidad de análisis especializados, se convocó al EAAF, que realizó una “intervención arqueológica” en la escena el 29 de mayo de 2023.

“Fuimos convocados por la fiscalía de López Perrando para realizar una ‘intervención arqueológica’ para aportar una mirada y una interpretación del contexto en el que se produjo el hallazgo. Ingresamos por la avenida Congreso 3748, donde se encuentra el obrador. El lugar del hallazgo fue en la medianera con la propiedad de la avenida Congreso 3742. No se trataba de una medianera de concreto: era una medianera ‘verde’, un ligustro frondoso. Buscamos indicios para determinar la fosa original donde fue enterrado el cuerpo”, explicó oportunamente a LA NACION la directora para la Argentina del EAAF, Mariella Fumagalli.

Identificación y giro en el caso

La mayoría de los 150 fragmentos óseos fueron levantados por peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) de la Policía de la Ciudad. Los especialistas del EAAF, por su parte, recolectaron “elementos asociados” como una etiqueta de una prenda (posiblemente una campera o pantalón de jean marca UFO), una media y cuero que podría ser de un par de botas. Previamente, la Policía de la Ciudad había secuestrado un reloj y una corbata azul.

Mediante la “lectura y limpieza arqueológica”, los peritos del EAAF estimaron que el foso original donde fue enterrado Fernández Lima tenía 60 centímetros de profundidad, 1,20 metros de largo y aproximadamente 60 centímetros de ancho. La evidencia sugirió que el foso estaba en el lote de la avenida Congreso 3742.

El interés mediático en el hallazgo de los huesos en la casa contigua a la que había alquilado Cerati fue clave para que la familia de Diego Fernández Lima se contactara con la fiscalía y el EAAF. Las primeras sospechas se convirtieron en “señales de alarma” al seguir la información publicada. Tras tomar una muestra de sangre a Bernabella Lima, la madre de Diego de 87 años, se confirmó el “match” genético: el adolescente desaparecido en 1984 había sido asesinado y enterrado en el jardín de Coghlan.

Desde ese momento, Norberto Cristian Graf, apodado “Jirafa” en su adolescencia, quedó bajo sospecha. Aunque inicialmente fue absuelto por el juez Litvack, la Cámara del Crimen revocó esa decisión y ordenó continuar con la investigación, lo que derivó en las actuales excavaciones.

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