Selección Argentina 1962: la inédita renuncia a premios tras el «Desastre de Suecia»
En un gesto sin precedentes en la historia del fútbol argentino, el plantel de la Selección Nacional que disputó el Mundial de Chile 1962 tomó una decisión histórica: renunciar a los premios económicos en caso de no superar la primera fase del torneo. Esta determinación, elogiada por dirigentes y la prensa de la época, surgió como una respuesta directa al trauma que significó el «Desastre de Suecia» en 1958, donde la Albiceleste no logró avanzar de la fase de grupos a pesar de haber cobrado sus incentivos.
La situación de los premios en la previa de los Mundiales siempre fue un tema de negociación entre jugadores y dirigentes, con montos que fueron escalando a medida que el profesionalismo se consolidaba. Sin embargo, lo ocurrido en 1962 marcó un quiebre. Apenas 15 días antes del inicio de la Copa del Mundo en Chile, los 22 futbolistas se presentaron en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para comunicar su postura.
El impacto de Suecia 1958 y los premios no cobrados
El recuerdo de Suecia 1958 estaba muy fresco. La Selección Argentina había viajado con la expectativa de demostrar la superioridad de su fútbol, pero la estrepitosa derrota por 6 a 1 ante Checoslovaquia en la fase de grupos fue un golpe duro para el orgullo nacional. A pesar de la eliminación temprana, los jugadores de aquel plantel sí habían percibido los premios acordados previamente. Según la Memoria y Balance de la AFA de 1958, se desembolsaron 376.000 pesos en premios, de los cuales 336.000 se distribuyeron entre 21 futbolistas, correspondiéndole a cada uno 16.000 pesos (unos 4.000 dólares de la época). Para contextualizar, en mayo de 1958, un departamento de tres ambientes en Canning (hoy Scalabrini Ortiz) y Corrientes costaba 150.000 pesos, lo que equivalía a 4.000 dólares. Es decir, el premio de un jugador no alcanzaba para comprar un ambiente, pero sí, por ejemplo, 16 trajes económicos de 1.000 pesos cada uno.
El acuerdo en Chile 1962 y la decisión del plantel
Para el Mundial de Chile 1962, los premios propuestos por la AFA eran significativamente mayores. La revista Goles publicó el acuerdo, que establecía un mínimo de 150.000 pesos a repartir entre todos, incluso si no se conseguía ningún punto, hasta 10.000.000 de pesos en caso de obtener el título mundial. Por el subcampeonato se pagarían 7.500.000 pesos; por el tercer puesto, 5.000.000; y por el cuarto, 3.500.000. Si Argentina se coronaba campeona, cada jugador recibiría alrededor de 450.000 pesos, una cifra que les hubiera permitido adquirir un auto cero kilómetro, como un Bambi microcoupé (142.500 pesos) o un Chevrolet 400 totalmente equipado (678.000 pesos) según los precios de junio de 1962.
Sin embargo, los líderes del plantel, Rogelio Domínguez y Antonio Rattín, fueron los encargados de comunicar la postura colectiva: si la Selección no lograba clasificar a los cuartos de final, no percibirían premio alguno. Clarín lo reportó al día siguiente, destacando el «gesto único en la historia del fútbol argentino» y el reconocimiento de las autoridades de la AFA.
Más allá de lo económico, el compromiso del equipo se manifestó también en un acto de solidaridad. La AFA había decidido que el utilero Vicente Donadío, quien llevaba tres años colaborando con la Selección, no viajaría a Chile. Los jugadores, en un acto de compañerismo, decidieron costear el viaje de Donadío de su propio bolsillo. Con este espíritu de compromiso y la meta de revertir la imagen de 1958, el equipo encaró el Mundial. A pesar de los esfuerzos, la historia se repitió y Argentina fue eliminada en la fase de grupos por segundo Mundial consecutivo.
La Memoria de AFA de 1962, bajo la presidencia de Raúl Colombo, no registra pagos por premios a los jugadores. Solo se informan reintegros por 22.189 pesos y viáticos de la delegación por 91.760 pesos, cifras que no alcanzaban los 150.000 previstos para la fase de grupos. En contraste, el técnico Juan Carlos Lorenzo cobró 238.500 pesos en viáticos. A pesar de la eliminación, el balance económico de la AFA fue positivo, con un superávit de 2.239.931,67 pesos.
Estas cifras contrastan drásticamente con el fútbol moderno. En el Mundial de Qatar 2022, por ejemplo, los clubes de los jugadores recibieron 10.000 dólares diarios de la FIFA por cada futbolista. La AFA obtuvo 42 millones de dólares por el título, más 10 millones extra de la Conmebol. En ese caso, por pedido de Lionel Messi, el premio se repartió entre toda la delegación, desde los jugadores hasta el personal de apoyo, alcanzando una suma que, según el preparador físico Gerardo Salorio, «a cada uno le alcanzó casi para un departamento».

