Política

Giro de Milei: el Presidente «amable» y las señales a Santiago Caputo y Karina Milei

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En un marcado contraste con su habitual intensidad en redes sociales y apariciones públicas, el presidente Javier Milei exhibe en los últimos días una repentina y llamativa tranquilidad. Este cambio de actitud se manifestó en diversas situaciones, desde una entrevista radial cordial hasta gestos de distensión con figuras clave de su entorno y la oposición.

La nueva faceta del mandatario se hizo evidente en su diálogo con Eduardo Feinmann en Radio Mitre, donde adoptó un tono afable con el arzobispo García Cuerva, a pesar de las diferencias marcadas por la homilía del Tedeum. Incluso con Mauricio Macri, Milei evitó la confrontación directa al ser consultado sobre los movimientos del ex presidente, limitándose a afirmar que no compite «contra nadie» del otro lado.

Gestos internos y la lectura de un mensaje

La búsqueda de un clima de mayor armonía también se tradujo en acciones simbólicas. Durante la caminata hacia el Tedeum, Milei sumó a Santiago Caputo al grupo de ministros que lo acompañaron a la Catedral Metropolitana. Posteriormente, en el acto del Cabildo, ubicó a Martín Menem a su lado, en lo que muchos interpretaron como gestos inclusivos hacia diferentes sectores de su fuerza política.

Tras el Tedeum, el Presidente reunió a su Gabinete y les obsequió el libro «La teoría del caos» del economista estadounidense Robert P. «Bob» Murphy, un referente del anarcocapitalismo y la Escuela Austríaca, afín a las ideas de Milei. Tanto en esa reunión como al día siguiente en la Mesa Política (de la que el jefe de Estado no participó), el ambiente fue de cordialidad. Se transmitió confianza en una pronta recuperación económica y se enviaron señales de inclusión para todos, siempre y cuando se calme el «ruido interno» que ha caracterizado las últimas semanas.

En estos encuentros, se observó a una Patricia Bullrich atenta a los temas legislativos, mientras que Santiago Caputo se mantuvo en silencio y sonriente. El vocero presidencial, Manuel Adorni, retomó las selfies que habían desaparecido durante el período de cuestionamientos por sus viajes, gastos y propiedades. La lectura general de estas actitudes, sumada a las listas de asistentes y ausentes en los eventos oficiales, sugiere que el Presidente se siente incómodo con las tensiones generadas por algunos de sus colaboradores más cercanos.

Un banquero con acceso a Milei comentó que «hoy a la gente no le da miedo tener pesos en su cuenta del banco» y que se empiezan a mover las líneas de inversión, atribuyendo esta mejora a la baja en la «espuma» de casos como el de Adorni o el «affaire de la AFA».

La estrategia de Bullrich y el enojo de Karina Milei

Dentro de las dinámicas internas, Patricia Bullrich ha dejado en claro su postura respecto al caso Adorni. Fuentes cercanas a la senadora indicaron que ya «dijo todo lo que tenía para decir» y que dio la orden de «terminar con el tema», tras haber presentado su propia Declaración Jurada. Más allá de las pulseadas internas y del notorio enojo de Karina Milei con Bullrich y Santiago Caputo, existe una llamativa coincidencia entre la senadora y el asesor presidencial: ambos creen que el Presidente y el gobierno deben «recuperar la épica» de la campaña, no solo apoyarse en el programa económico. Sin embargo, este objetivo choca con el «derrotero de Manuel Adorni», que complica el discurso anticasta y antidespilfarro.

En el horizonte político, la disputa por la Ciudad de Buenos Aires para el próximo año sigue sin acercamientos entre La Libertad Avanza y el PRO. Karina Milei mantiene su postura de no acordar con el partido fundado por Macri, mientras que Jorge Macri, actual jefe de Gobierno porteño, observa una mejora en la percepción de su gestión. Por su parte, Patricia Bullrich, con su vasta experiencia política, sentencia que no hizo «50 años de política ‘para estar arreglando veredas'».

Rosca patagónica: política y petróleo en Comodoro Rivadavia

Mientras tanto, en el sur argentino, un encuentro en Comodoro Rivadavia mostró una faceta distinta de la política nacional. En el distinguido restaurante IN, propiedad de Cristóbal López, se gestó una «rosca» política y sindical en torno a la reasunción de Jorge “Loma” Ávila y Emiliano Mongilardi al frente del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut. Este gremio es clave, ya que controla una parte sustancial de la producción petrolera del país.

La velada, marcada por la degustación de centollas y pulpo a la parrilla preparados por el chef Mirko Ionfrida Baleta, logró amalgamar en un mismo salón a peronistas, cambiemitas, oficialistas y opositores. Entre los asistentes se destacaron el gobernador chubutense Nacho Torres, el jefe de la CGT Cristian Jerónimo, el sindicalista y empresario Victor Santa María, los diputados nacionales José Glinski y Nicolás Trotta, y el armador político Emilio Monzó, quien conversaba con Diego Bossio sobre la necesidad de construir una «alternativa racional» para 2027. La senadora jujeña Carolina Moisés también estuvo presente. El diagnóstico final de los comensales fue un «10» para los postres, pero no tan alta la puntuación para el gobierno de los hermanos Milei, cuya interna contrasta con la calma que se vivió en la Patagonia.

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