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Estafa telefónica: el banco le devolvió el dinero a una clienta tras un ciberfraude desde un número oficial

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Una clienta de un banco con sede en la Ciudad de Buenos Aires fue víctima de una estafa que derivó en el vaciamiento de su caja de ahorros. Sin embargo, logró que la entidad financiera le restituyera el dinero sustraído, luego de que una investigación judicial comprobara que el fraude se cometió a través de una llamada realizada desde un número oficial del propio banco.

El caso fue reconstruido por la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas N.º 5, especializada en ciberfraudes (Fisec), a cargo de Miguel Ángel Kessler, según informaron fuentes del Ministerio Público Fiscal (MPF).

La mecánica de la estafa: una llamada desde el propio banco

La denuncia fue presentada por una mujer identificada como Liliana, quien relató que el incidente comenzó cuando se comunicó telefónicamente con el banco para rechazar una compra de entradas que no había realizado y que había sido procesada a través de una página web. Durante esa llamada, efectuada al número oficial de la entidad, un operador le solicitó su usuario y contraseña del home banking, indicándole que posteriormente la contactarían nuevamente.

Como yo estaba hablando con el banco, aunque me llamó la atención, le di a quien me atendió el número de cuenta. Estoy acostumbrada a llamar a la entidad cuando tengo algún problema.

Horas después de esa comunicación, Liliana advirtió que su caja de ahorros había sido vaciada. Al comunicarse nuevamente con el banco para denunciar la situación, desde la entidad le recomendaron realizar una denuncia policial. No obstante, la mujer decidió acudir directamente al Ministerio Público Fiscal.

La intervención de la Fiscalía y la prueba clave

A partir de la denuncia de Liliana, el fiscal Kessler ordenó una investigación para reconstruir el recorrido de la llamada, un tipo de comunicación que habitualmente queda grabada por las entidades financieras. Durante las averiguaciones, surgió un dato crucial: el banco informó a la fiscalía que solo conservaba la grabación del segundo llamado, es decir, el que realizó la mujer para advertir sobre la maniobra fraudulenta.

No existía registro de la comunicación previa, en la que le habían solicitado los datos de acceso al home banking. A pesar de la falta de este registro por parte del banco, la fiscalía logró acreditar que el llamado en el que se solicitaron los datos efectivamente había existido y que se realizó desde una línea oficial de la entidad financiera. Esta prueba fue determinante.

Inicialmente, el banco se había negado a reintegrarle el dinero a la clienta. Sin embargo, tras la intervención de la Fisec y la evidencia presentada, la entidad financiera debió devolverle la totalidad de los fondos sustraídos a Liliana.

Desde la fiscalía especializada en ciberfraudes explicaron que, en este tipo de casos, suelen oficiar de manera inmediata a bancos y billeteras virtuales involucradas, así como a las cuentas destinatarias de las transferencias fraudulentas. El objetivo es bloquear preventivamente las operaciones y congelar los saldos por un plazo de hasta 60 días, buscando evitar la pérdida definitiva del dinero para las víctimas.

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