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Crisis hídrica: El CFI convoca a las provincias para diseñar una estrategia federal por el agua

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“Sin hacer nada, va a haber menos agua”. La contundente frase de Ignacio Lamothe, secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), marcó el inicio del primer Encuentro Federal del Agua, que reúne desde hoy a representantes de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo es claro: consolidar un espacio de construcción colectiva para definir una gestión integral del recurso hídrico, en un contexto de crisis climática y desinversión.

Durante tres días, el debate se centrará en discusiones técnicas y administrativas para afrontar una realidad ineludible. Teresa Oyhamburu, directora de programas del CFI, enfatizó la necesidad de que los gobiernos provinciales administren un recurso compartido que trasciende límites jurisdiccionales y que, tanto en cantidad como en calidad, ya no es el mismo que antes.

El mapa de la crisis hídrica en Argentina

La crisis climática ha modificado drásticamente la distribución del agua, un recurso vital. En los últimos 30 años, el país ha experimentado una marcada desinversión en la gestión hídrica, llevando a que varias provincias desconozcan la cantidad de agua que reciben. Esta situación se agrava con los ritmos heterogéneos de los cambios climáticos, que alteran los regímenes hídricos conocidos.

Actualmente, el 30% del territorio nacional sufre algún nivel de sequía, según datos recientes. Las zonas cordilleranas del centro del país, por ejemplo, han registrado una disminución del 30% en las precipitaciones, de acuerdo con informes del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla). En contraste, la cuenca del Plata ha padecido abundancia extrema, provocando desastres como las tragedias en Bahía Blanca o el norte de la provincia de Buenos Aires.

El CFI diagnostica que la falta de infraestructura —tanto para resistir sequías e inundaciones como para el tratamiento de aguas residuales— es un problema histórico que se agudiza y que, con el tiempo, será más complejo y costoso de resolver. Esta problemática no solo afecta el acceso residencial y urbano, sino también al sector productivo.

Uso productivo, información y conflictos

“Casi el 90% del agua se gasta en el sector productivo, en especial en la agricultura”, precisó Oyhamburu. Los expertos del CFI subrayan la urgencia de buscar eficiencia en el uso del agua, con Lamothe afirmando que “podemos dar un salto cuántico en términos de productividad”. También se puso de manifiesto la tensión que generan los proyectos productivos en el campo, el sector petrolero y gasífero, y la minería, en relación con el recurso hídrico.

Para avanzar en una gestión eficiente, el CFI considera fundamental contar con información detallada, un aspecto deficiente en la mayoría de las provincias y que rara vez se analiza a una escala que supere los límites jurisdiccionales. Esta falta de datos, advierten, deriva en conflictos y litigios entre provincias, así como disputas vinculadas a la instalación de proyectos productivos. A mayor disponibilidad de información, sostienen, mayor será la probabilidad de obtener “licencia social” para estas iniciativas.

Hacia una hoja de ruta federal

Oyhamburu informó que el CFI ya ha trabajado con ocho provincias para desarrollar planes maestros de administración hídrica, programas a largo plazo que buscan una gestión minuciosa del recurso. El encuentro federal busca escalar estas y otras estrategias enmarcadas en una “hoja de ruta de recursos hídricos”.

El evento se estructura en cinco ejes temáticos: disponibilidad, variabilidad y riesgo; agua potable y saneamiento; uso productivo y eficiencia; calidad del agua y ambiente; y gobernanza, planificación e inversión. Esta instancia es parte de una estrategia que el CFI impulsa desde hace cuatro años para una gestión preventiva. Además, han desarrollado líneas de crédito para obras de eficiencia energética, especialmente en campos de riego, donde se registra la mayor pérdida de agua del sector agrícola.

El CFI también ha creado una diplomatura en Gestión Integral de Recursos Hídricos para formar cuadros técnicos provinciales. “Buscaremos reactivar una coordinación federal de la gestión; algo que ya se estipula en la Ley de Presupuestos Mínimos Ambientales para el Agua”, concluyó Lamothe, destacando la necesidad de un enfoque unificado frente a un desafío que exige respuestas urgentes.

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