De sodero a la élite ganadera: la historia de la distribuidora familiar que triunfa con la raza Braford
RIACHUELO, Corrientes. Un gesto espontáneo reveló el doble mundo en el que se mueve Lucas Pérez: al ver el logo de una marca competidora de las bebidas que distribuye su familia, prefirió buscar otro lugar para la charla en el predio de Las Nacionales. Este evento, impulsado por Expoagro y las asociaciones de Brahman, Braford, Brangus y Caballos Criollos, es el escenario donde Pérez participa por primera vez con su cabaña ganadera, un proyecto que nació para diversificar la actividad familiar y hoy lo posiciona en las grandes ligas del sector.
La distribuidora familiar de bebidas, con una trayectoria de setenta años, es el pilar original del negocio. “Nosotros somos distribuidores de Quilmes, Brahma y Pepsi. Mi papá arrancó siendo sodero y después pasó a distribuidor”, cuenta Pérez, mientras observa el movimiento de animales y cabañeros en la muestra correntina.
El nacimiento de Enriqueta Buena: la apuesta por la ganadería
Junto a su hermano Darío, Lucas Pérez comenzó a ver en el campo una oportunidad para diversificar la actividad. Adquirieron un campo pequeño e incursionaron en la agricultura y la cría de hacienda, produciendo soja, maíz y operando un feedlot. Parte de esa producción agrícola se destinaba a la alimentación de los animales. Sin embargo, la visión de expansión los llevó a un paso más ambicioso.
“El campo era chico y pensábamos cómo darle más valor. Ahí arrancamos con la cabaña”, recuerda Pérez. La raza elegida fue la Braford. Para avanzar en este nuevo camino, fue clave rodearse de profesionales especializados en genética, cruces y preparación de animales. “Creo que lo principal es rodearse de buena gente”, enfatiza.
La cabaña, bautizada Enriqueta Buena en homenaje a su abuela –“le agregamos ‘Buena’ porque siempre decíamos que era una mujer muy buena”–, fue inscripta oficialmente en 2018. Aunque el vínculo con el campo venía de la infancia, a través de tíos con establecimientos ganaderos, el salto a la cría de cabaña implicó un aprendizaje acelerado. Tras participar en exposiciones más pequeñas, llegó el gran desafío: Palermo. “Fuimos a jugar a las grandes ligas”, dice sobre aquella primera experiencia con solo dos animales, que, si bien no ganaron, los convenció de seguir adelante.
El salto a las “grandes ligas” y la consagración en Expoagro
El verdadero despegue llegó este año en Expoagro. Allí, la cabaña Enriqueta Buena presentó un toro que, tras la insistencia del preparador, fue bautizado Lucas. Este ejemplar se alzó con el premio al mejor de la exposición, un hito que marcó un antes y un después para el emprendimiento familiar.
Actualmente, el toro “Lucas” participa en Las Nacionales en Corrientes, donde la cabaña también presentó una vaquillona menor que obtuvo un tercer puesto en su categoría. A pesar de la magnitud de la competencia, Pérez no oculta su entusiasmo: “Es bravísimo estar acá. Hay animales muy buenos, pero el toro está lindo y veremos si tenemos suerte”.
El manejo de la empresa familiar se mantiene en paralelo, con Lucas y Darío compartiendo las decisiones económicas. Mientras Darío se enfoca en la distribución de bebidas, Lucas encontró su pasión en la ganadería. “Yo me levanto a la mañana, paso un rato por la oficina y después me voy al campo. Me fascina”, confiesa.
La cabaña ha logrado un esquema de ciclo completo, con vacas, cría, recría, feedlot y agricultura, autoabasteciéndose con el maíz y la soja que producen para la alimentación animal. El trabajo en equipo es fundamental, y Pérez aclara que no todas las decisiones son suyas, sino que cuenta con el apoyo de veterinarios, asesores y el personal encargado de los animales.
El objetivo a futuro es claro: seguir creciendo dentro del mundo Braford. La próxima meta es llevar entre cinco y seis animales a la Exposición Rural de Palermo. “Vamos a ver hasta dónde llegamos”, concluye Lucas Pérez, con la mirada puesta en expandir aún más el legado de Enriqueta Buena.

