Alerta exportadora: Brasil supera a la Argentina en harina de soja y la desplaza del liderazgo mundial
Brasil superó a la Argentina en la exportación de harina de soja durante el primer cuatrimestre del año, desplazando al país del primer puesto mundial que históricamente ocupaba en este negocio, que genera unos US$10.000 millones anuales. Este hecho, que marca un hito sin precedentes, enciende las alarmas en el sector agroexportador argentino.
Según datos oficiales del Indec y los sistemas estadísticos brasileños, entre enero y abril, Brasil exportó 7,7 millones de toneladas de harina de soja, superando los 7,5 millones comercializados por la Argentina. Lejos de ser una situación coyuntural ligada a factores climáticos, como ocurrió en la última sequía, analistas y referentes del sector advierten que se trata de un desplazamiento estructural impulsado por el estancamiento de la producción local y las agresivas políticas de crecimiento de los países competidores.
Estancamiento argentino frente al avance regional
Javier Preciado Patiño, analista de RIA Consultores, alertó sobre la inminente pérdida del primer puesto global. “Estamos a nada de perder el primer puesto como exportadores globales de harina de soja a manos de Brasil y con Estados Unidos muy cerca de nosotros”, afirmó Preciado Patiño, basándose en estadísticas del IBGE de Brasil, el Indec y el USDA de Estados Unidos.
Históricamente, la Argentina dominaba este mercado con holgura. Sin embargo, la brecha se ha reducido drásticamente. “La distancia que la Argentina le llevaba a Brasil hace diez años era de 21 millones de toneladas y, según las proyecciones para 2026/27, se reduciría a apenas 2,5 millones”, precisó el analista.
Las proyecciones del informe Wasde del USDA confirman que tanto Brasil como Estados Unidos avanzan con fuerza en el procesamiento de soja, mientras la Argentina permanece estancada. Estados Unidos incrementaría su crushing en 8,2 millones de toneladas entre las campañas 2024/25 y 2026/27, y Brasil sumaría 6,8 millones. En contraste, la Argentina tendría una leve caída de 200.000 toneladas.
“Brasil gana casi siete millones de toneladas y crece 12%, Estados Unidos también sube más de 8 millones, mientras la Argentina está estancada”, afirmó Preciado Patiño.
La diferencia radica en que ambos países impulsan activamente políticas de biocombustibles que aumentan la demanda de molienda de soja para producir biodiésel y diésel renovable, generando mayores saldos exportables de harina. La Abiove (Associação Brasileira das Indústrias de Óleos Vegetais) proyecta una molienda récord de 62,5 millones de toneladas y exportaciones de harina de soja por 24,8 millones de toneladas para Brasil.
En Estados Unidos, la National Oilseed Processors Association (NOPA) registra aumentos interanuales de dos dígitos en la molienda de soja, también impulsados por los combustibles renovables. Mientras tanto, la producción argentina no muestra crecimiento significativo. “En 2016 se proyectaba que para esta altura la Argentina produciría 65 millones de toneladas de soja y hoy seguimos en torno a 50 millones”, analizó Preciado Patiño.
Impacto en mercados clave y medidas urgentes
La pérdida de participación argentina ya se observa en mercados fundamentales. Indonesia, el principal comprador mundial de harina de soja, importó 1,5 millones de toneladas desde Brasil en el primer cuatrimestre, frente a solo 826.000 toneladas provenientes de la Argentina. Brasil busca diversificar mercados y reducir su dependencia de China como comprador de poroto de soja.
En Vietnam, uno de los principales compradores de harina argentina, las importaciones desde Estados Unidos se incrementaron de 92.000 a 210.000 toneladas entre enero y marzo, en el contexto de las negociaciones comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump.
Para Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), la situación “es parte de los datos que preocupan a toda la cadena agroindustrial”. Remarcó que “Brasil hoy está teniendo más molienda y más exportaciones que la Argentina y la harina de soja es el principal generador de divisas del país”.
Idígoras destacó que perder posicionamiento internacional es perjudicial no solo para la industria oleaginosa, sino para toda la economía argentina. Los expertos coinciden en que la competitividad del complejo sojero argentino necesita cambios urgentes. Entre las medidas propuestas, Idígoras mencionó:
- Una nueva ley de biocombustibles que eleve el corte obligatorio del 7,5% al 15%. En este sentido, destacó un proyecto de ley de la senadora Patricia Bullrich que lo llevaría al 10%.
- Un cronograma de bajas retenciones a la soja, que el Gobierno anunció recientemente, pero que debería profundizarse “por encima del 15%” después de diciembre de 2028.
- Obras de logística, incluyendo la rápida concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay para un mayor dragado, y la modernización del sistema ferroviario de cargas para reducir costos y mejorar la competitividad. El Gobierno ya trabaja en los pliegos de licitación para líneas ferroviarias más eficientes.

