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Entrevistar a Videla: un periodista reabre el debate sobre los límites éticos

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La entrevista a Jorge Rafael Videla, figura central de la última dictadura cívico-militar en Argentina, vuelve a ser el foco de un profundo debate periodístico. Un autor, cuyo nombre no se especifica en la fuente, responde a un pasaje de una nota publicada en el diario Clarín y reaviva la discusión sobre los criterios éticos y profesionales al momento de seleccionar las fuentes para una cobertura.

El eje central de su planteo gira en torno a una pregunta fundamental para la profesión: “¿Hay que entrevistar a todos los protagonistas de una historia en particular o solo a quienes los periodistas consideramos dignos de ser entrevistados?”. Esta interrogante interpela directamente la práctica periodística y los dilemas que surgen al abordar temas sensibles con actores que han cometido crímenes de lesa humanidad o que representan posturas controversiales.

El dilema de la «dignidad» del entrevistado

La cuestión de si la “dignidad” de una persona debería ser un filtro para su aparición en los medios abre múltiples aristas. Por un lado, la función del periodismo es informar de manera completa y contextualizada, lo que a menudo implica dar voz a todas las partes involucradas en un hecho, por más reprochables que sean sus acciones o ideas. Esta perspectiva sostiene que el público tiene derecho a conocer directamente las declaraciones de los protagonistas, incluso si estas generan rechazo o indignación.

Por otro lado, la crítica a esta postura argumenta que entrevistar a figuras como Videla puede ser interpretado como una forma de legitimación o de dar una plataforma a discursos negacionistas o apologistas de crímenes. Para muchos, hay un límite ético que los medios no deberían cruzar, priorizando la memoria, la verdad y la justicia por encima de la exhaustividad en la búsqueda de fuentes. En este sentido, la “dignidad” no se referiría a la persona en sí, sino a la dignidad de las víctimas y de la sociedad que busca construir un relato basado en los derechos humanos.

Impacto en la memoria histórica y el rol del periodista

El debate sobre la entrevista a Videla no es nuevo en Argentina y resurge periódicamente, especialmente cuando se revisan documentos o se publican nuevas investigaciones sobre la dictadura. La inclusión de testimonios de represores ha sido históricamente un punto de fricción, con argumentos a favor de su valor testimonial para comprender la lógica del terrorismo de Estado y argumentos en contra por la potencial revictimización y la plataforma que se les otorga. La pregunta del autor, al cuestionar si hay que entrevistar a “todos los protagonistas”, pone el foco en la responsabilidad del periodista y del medio a la hora de construir el relato histórico.

Este interrogante invita a una reflexión profunda sobre el rol del periodismo en la construcción de la memoria colectiva y los límites autoimpuestos o socialmente exigidos. ¿Cuál es el equilibrio entre la necesidad de ofrecer una visión completa de los hechos y la obligación de no trivializar o legitimar el horror? La discusión, que se reactiva a partir de la referencia a la nota de Clarín, subraya la complejidad de la profesión y la constante tensión entre los principios de la objetividad, la ética y el compromiso social.

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