Crisis en River: la final perdida ante Belgrano abre un «juicio» en el Monumental
CÓRDOBA (Enviado especial).- River Plate se enfrenta a un nuevo escrutinio en el estadio Monumental el próximo miércoles. La evaluación no será por el partido de la Copa Sudamericana ante Blooming, sino por las profundas heridas que dejó la final perdida ante Belgrano, un resultado que desnudó frustraciones y plantea múltiples interrogantes sobre el presente y futuro del club.
La derrota, que se concretó al recibir dos goles en los últimos diez minutos del partido, dejó al equipo de Eduardo Coudet en una situación comprometida. Los ingresos de Matías Suárez y Pablo Vegetti en Belgrano potenciaron al conjunto cordobés, mientras que las respuestas tácticas de River no llegaron a tiempo. La lesión de Acuña obligó a un cambio en la defensa, pero las variantes de Coudet, como los ingresos de Juan Fernando Quintero y Salas, fueron tardías, y la actuación de Páez resultó desapercibida en momentos clave.
Coudet, en el ojo de la tormenta por su expulsión y decisiones
Más allá de lo futbolístico, el descontrol de River se reflejó en la expulsión de Eduardo Coudet. El entrenador responsabilizó al árbitro Falcón Pérez por la derrota, citando la sanción de un penal y otras decisiones controvertidas, como una posible segunda amarilla a Passerini o la barrida de Suárez sobre Meza antes del segundo gol. Coudet también rememoró sus dos finales perdidas con Rosario Central en el mismo estadio, lo que sugiere una acumulación de bronca que pudo haber afectado su templanza.
Sin embargo, el análisis destaca que, más allá del arbitraje, Ricardo Zielinski, técnico de Belgrano, superó a Coudet desde el banco. El planteo agresivo inicial de Belgrano, su capacidad para revertir dos desventajas y los aciertos en los cambios fueron determinantes. A pesar de que Coudet logró levantar un plantel desmoralizado tras la salida de Marcelo Gallardo, su equipo fue superado en la final, evidenciando que Belgrano tuvo mayores méritos.
Un semestre convulso y la urgencia de rearmar el plantel
El semestre de River se cierra con un balance convulso. La renuncia del entrenador más ganador de la historia, la llegada de Coudet y su estilo pasional, y un rendimiento con altibajos, culminaron en una final que, aunque no estaba en los planes iniciales, el club, por su historia, se exige ganar. La derrota obliga a rendir cuentas, sin excusas ni complacencias.
Si bien se reconoce que las lesiones obligaron a Coudet a realizar «malabarismos» con la formación, el trasfondo de la crisis apunta a la confección del plantel. La inversión de más de 20 millones de dólares en jugadores como Castaño y Salas, que terminaron en el banco de suplentes en una final, cuestiona la política de refuerzos.
De cara al futuro, Coudet tendrá la oportunidad de moldear «su River» con una pretemporada y la intervención en el mercado de pases. Ya está confirmada la llegada de Nicolás Otamendi, y se apuntan nombres como el uruguayo Mauro Arambarri (Getafe), el sueño de Thiago Almada, el interés por Tobías Andrada (Vélez), y posibles gestiones por Mauro Icardi. La situación de Juan Fernando Quintero, ante su condición de suplente, podría derivar en una salida del club. Este miércoles, en el Monumental, River buscará cerrar el semestre con una victoria que, al menos, mitigue el sabor amargo de la final perdida.

