Belgrano: el sueño de la primera estrella con los regresos de Zelarayán, Vázquez y Rigoni
El regreso de figuras de peso internacional está marcando un capítulo especial en la historia de Belgrano. Con la mira puesta en un objetivo ambicioso, el club cordobés se entusiasma con la posibilidad de bordar su primera estrella en la máxima categoría del fútbol argentino, un hito que rompería una pared histórica para el fútbol de la provincia. La clave de esta ilusión reside en la repatriación de tres jugadores emblemáticos: Franco Vázquez, Emiliano Rigoni y Lucas Zelarayán, quienes tras una década en ligas y continentes diversos, decidieron volver a su casa.
Estos referentes, que se sumaron a Sebastián Longo, no solo aportan jerarquía al plantel, sino también un liderazgo fundamental dentro y fuera de la cancha. Su sentido de pertenencia y el amor por el club, que los llevó a descartar ofertas más tentadoras, se erigen como un mensaje potente en un fútbol donde el brillo económico suele ser el principal motor. La campaña actual de Belgrano, impulsada por estas «banderas», se acerca a un posible desenlace histórico este domingo.
Zelarayán, el capitán que volvió para ser campeón
Lucas Zelarayán, el “Chino”, fue el primero de los tres en regresar y hoy porta la cinta de capitán, un rol que asumió sin disputas de egos con sus compañeros de vuelta. Desde hace dos años es el estandarte Pirata y también ha representado a Armenia a nivel internacional. Su trayectoria lo llevó por Tigres de México, Columbus Crew (MLS) y Al-Fateh (Arabia Saudita), destinos que le aportaron una madurez y experiencia que hoy pone al servicio de Belgrano.
“Yo pensaba que el fútbol era agarrar la pelota y encarar, pero con entrenadores y jugadores de elite aprendés otras cosas: el cuidado personal, alimentación y en la cancha, movimientos. Hoy soy otro jugador, más completo, con mayor madurez y experiencia”, se sincera Zelarayán, quien llegó a Belgrano en 2008 y siempre soñó con ser campeón con el club.
Su debut en 2012, de la mano de Ricardo “Ruso” Zielinski, marcó el inicio de una relación de admiración mutua. El actual entrenador lo definió como “un crack” y destacó su fanatismo por Belgrano. Zelarayán, por su parte, valora la “simpleza” de Zielinski y el orden defensivo que le aportó al equipo.
El Mudo Vázquez: el círculo que se cierra en Alberdi
Franco Vázquez, el “Mudo”, retornó a Alberdi en enero de este año, a sus 36 años, después de 14 temporadas en Europa, pasando por clubes como Palermo, Rayo Vallecano, Sevilla, Parma y Cremonese. Es el único de los repatriados que disputó la histórica Promoción de 2011 contra River.
“Belgrano para mí significa todo: es volver a mi casa, volver a mis raíces, es felicidad absoluta. Se hizo larga la espera, porque tenía ganas de volver hace tiempo. El camino me devuelve al punto de partida, porque deseo reconectar con mis seres queridos: era el momento de cerrar el círculo”, expresó Vázquez al momento de su regreso.
A pesar de su jerarquía y la intención de Zielinski de convencerlo para que regrese en 2025 (su segundo hijo, Bruno, retrasó el plan), el entrenador no dudó en ubicarlo en el banco de suplentes en los playoffs, utilizándolo como una pieza clave para modificar escenarios. Su impacto fue inmediato, siendo el lanzador en la jugada del gol agónico de Nicolás “Uvita” Fernández ante Argentinos y asistiendo a Ramiro Hernandes para sellar el triunfo contra Unión.
Rigoni, el hijo pródigo que volvió a casa por un sueño
Emiliano Rigoni, el tercer elemento de este tridente, también sintió que era el momento de regresar al club que lo formó como persona y profesional. A los 32 años, el volante cordobés, que comenzó su idilio con Belgrano a los 11, volvió tras pasos por San Pablo (Brasil) y León (México).
“Villa Esquiú es mi vida, mi infancia. Empecé en 2005, con 11 años, con mis viejos llevándome a entrenar… Y me tocó llegar, consolidarme en primera, y cumplir un sueño que todos quieren. Belgrano me formó como persona, como profesional, y el Ruso fue importante: él estaba a cargo del equipo cuando debuté y parece que se tenía que dar de esta forma, porque él estuvo ahora en mi regreso”, remarcó Rigoni.
El llamado de Lucas Zelarayán fue un factor determinante en su decisión de volver. A pesar de la irregularidad que arrastraba de sus clubes anteriores, Rigoni se consolidó rápidamente en el equipo, disputando 17 de los 20 partidos de Belgrano en la temporada. Su motivación es clara: “Ser campeón es un objetivo y en mi cabeza es un sueño”.
Los regresos de Zelarayán, Vázquez y Rigoni no solo llenan de ilusión a los hinchas de Belgrano, sino que también representan un proyecto deportivo y humano que busca dejar una huella imborrable en la historia del club de Alberdi.

