Belgrano campeón: la estrategia de Zielinski para doblegar a River en la final
Belgrano se consagró campeón del fútbol argentino al derrotar a River Plate por 3-2 en una emocionante final disputada en el estadio Mario Alberto Kempes. Aunque el desenlace fue agónico, con la remontada del “Pirata” cuando restaban apenas seis minutos para el final, el análisis del partido revela que la victoria se gestó desde un planteo estratégico ambicioso que el equipo de Alberdi sostuvo durante todo el encuentro.
Lejos de sentirse inferior, Belgrano salió a presionar alto a su rival desde el pitazo inicial, desplegando por momentos hasta nueve futbolistas en campo contrario. El plan del director técnico Ricardo Zielinski era claro: asfixiar la salida de River y luego buscar el arco rival con transiciones rápidas y pocos toques.
La presión alta: clave en el gol decisivo
Un claro ejemplo de esta estrategia se vio en el gol de Uvita Fernández, que selló el campeonato. La jugada nació de una intensa presión alta de Mudo Vázquez sobre el juvenil Meza. Tras recuperar el balón y ganar la posición, Vázquez no dudó en enviar un centro preciso para los tres compañeros que esperaban en el área. Fernández, con un notable olfato goleador y un movimiento clave para desmarcarse –amagar un ataque frontal y luego retroceder dos pasos–, logró sacar ventaja a su marcador y rematar con la zurda. Aunque el disparo no fue técnicamente perfecto, resultó suficiente para descolocar a Beltrán y darle el título a Belgrano.
Ambos equipos, sin embargo, compartieron una tendencia: la búsqueda de pases largos. No se priorizó la elaboración en corto, sino que se intentó ubicar el balón rápidamente en tres cuartos de cancha para, a partir de allí, tejer combinaciones que pusieran a los atacantes de cara al gol en pocos segundos.
El esquema de Zielinski y la respuesta de Coudet
Desde un esquema 4-4-2, el plan de Zielinski fue constante: impedir que River saliera cómodo con la pelota. Zelarayan se escalonaba con Paserini en ataque, mientras que Rigoni (mediocampista por derecha) y Juan Velázquez (volante zurdo de 21 años) buscaban desbordar y enviar centros. Los primeros 15 minutos fueron un monólogo de Belgrano, con un River que, sin un centrodelantero que pudiera pivotear, sufría para sacar la pelota de su campo.
Por su parte, el técnico de River, Eduardo “Chacho” Coudet, apostó a lo conocido con un 4-1-3-2, aunque con la particularidad de Aníbal Moreno arriesgando a pesar de una lesión de rodilla. Vera, Galván y Juan Cruz Meza se ubicaron por delante de Moreno, y Freitas se movió como segunda punta, alternando posiciones, mientras que Facundo Colidio se desempeñó más como centrodelantero, rol desde el cual convirtió su gol tras una asistencia de Galván, que aprovechó un error de Rigoni en la marca.
A pesar de las indicaciones de Coudet de “¡Para adelante!”, la imprecisión de Vera y sus malas decisiones afectaron el juego de River. No obstante, el “Millonario” encontró en Tomás Galván a su principal generador de peligro en los metros finales, siendo protagonista en ambos goles de su equipo. En el 1-0, habilitó a Colidio tras ganarle la posición a Rigoni; en el 2-1, recibió un pase de Colidio, controló para adelante dejando atrás a Falcón y cruzó el remate con zurda.
La victoria global de Belgrano
Tras el 1-2, las modificaciones de Zielinski, que incluyeron ingresos como los de Cardozo, Morales, Álvaro Ocampo y Sporle, acentuaron aún más la vocación ofensiva de Belgrano. El equipo terminó buscando la remontada con un planteo audaz, pero su triunfo fue global y se reflejó en las estadísticas: el “Pirata” generó 10 situaciones de riesgo contra solo 3 de River. Más allá de la táctica, Belgrano exhibió corazón y una mente fría para no desviarse de su plan, potenciando las virtudes individuales en beneficio del equipo.
Para Ricardo Zielinski, este título representa una revancha ante quienes lo tildaban de “DT defensivo”, aunque el propio entrenador siempre sostuvo que no necesitaba confirmaciones para su exitosa carrera.

